Pedro L. Cascales López
El pasado día 11 de agosto de este
año 2021, el diario La Verdad
publicaba un remitido de la Asociación
Legado de Alcantarilla sobre la propuesta realizada al Ayuntamiento de
Alcantarilla respecto a “Una iniciativa pionera
que pide blindar los nombres de 24 calles históricas” de la población.
Bien, parece que nadie puede tener
duda en apoyar algo semejante; ahora bien, en esa nota de prensa existe una
relación de calles que no son todas las que están ni están todas las que son.
Volveremos sobre esta Asociación Legado
más adelante, sobre el rigor de sus actuaciones y el porqué aceptan sin más,
como lo hacen, los dos cambios de nombres de calles que ya parece que se
propone hacer el Ayuntamiento de forma inmediata (Palmera y Moreno). Previamente
vamos a ver algo que llama la atención, y es la contestación de la portavoz
municipal al expresarse en estos términos: “Siempre
se ha intentado que las modificaciones sean las menos posibles. Pero nuestro
término municipal es pequeño y nuestro casco urbano también”… “En el caso de
tener que cambiar el nombre a una calle, siempre se ha escogido aquella que
cuenta con una denominación común, nunca aquella que se haya puesto en honor a
una persona”.
No dice nada y lo dice casi todo,
analicemos sus palabras:
1.- “Las menos posibles”. Se
supone que no se debe hablar de posibles, no habría que cambiar ninguna; y
solamente por causas de fuerza mayor, urbanística o de obras que afectasen a
una calle, se podría justificar su cambio de nombre, traslado o desaparición.
Los problemas que se causan a los vecinos en todo caso son enormes.
2.- “El término municipal es pequeño”.
¿Y? Sencillamente no se entiende que tiene que ver la extensión de un
término municipal con cambiarle el nombre a una calle, porque las calles están
en el casco urbano y no fuera de él. De todas maneras, tras la ampliación del
término, Alcantarilla dispone de más del 60% de su suelo sin urbanizar. Parece
que caben muchísimas calles.
3.- “Nuestro casco urbano también”.
Resulta que el casco urbano de una población de 45.000 habitantes y 507 calles
es “pequeño” para esta señora portavoz.
4.- “Se ha escogido aquella que
cuenta con una denominación común”. No se acaba de entender muy bien
este concepto. ¿Qué es común? ¿Podrían ser “comunes” las denominaciones de
estas calles que relaciono a continuación y que están contenidas en el padrón
oficial municipal?:
Aire, Alegría, Bohemia, Cangilón,
Cooperación, Eras, Esperanza, Estrecha, Flores, Ilusión, Limonero, Línea, Luz,
Los Milagros, Naranjo, Norte, Oriente, Palmera,
Panocha, Progreso, Terminación, Término y Trabajo.
Y todo ello sin entrar en denominaciones
tanto o más “comunes” que más adelante se expondrán y que absolutamente nada
tienen que ver con Alcantarilla.
Pues bien, de todas las relacionadas,
la única antigua, existente desde la fundación del pueblo, como después
veremos, y con bastante historia además, es precisamente a la que se le
quiere cambiar el nombre. No parece que nos encontremos ante una sabia y
concienzuda decisión.
5.- “Se haya puesto en honor a una
persona”. ¿El nombre Moreno
no es de una persona? ¿No tenía honor? A esta persona se le puso su nombre a
esa calle a mediados del siglo XIX por motivos justificados al ceder parte de
su propiedad para abrir una nueva calle y crear un ensanche en el cruce con la
Calle de los Carros, no por nada arbitrario, y una portavoz municipal debería
conocer esos motivos; en toda la truculenta historia de los cambios de nombres
de calles, esta Calle Moreno nunca fue cambiada. Si seguimos esta sabia medida,
dentro de unos años será normal el cambiar el nombre de las calles que hoy se
ponen porque los políticos de turno que vengan, dentro de su previsible y sin
duda vasta cultura, no sabrán quién es el que aparece nominado en esa calle;
por lo tanto: ¡fuera ese nombre, pongamos el nuestro! Y así sucesivamente
generación tras generación.
Nota de prensa en el diario La Verdad de 11-08-2021
Uno tenía la esperanza de que las
nuevas generaciones tuvieran más cultura y conocimientos sobre su pueblo de los
que tuvimos nosotros, que no nos quedó más remedio que partir prácticamente de
cero; pero después de ver lo que antecede y de oír algunos de los disparates
que me dicen que publican los “eruditos” locales en ese filón de cultura que
llaman “redes sociales”, pirateando además fotografías que otros han publicado
poniéndolas como suyas a la vez que le pegan tremendas patadas a la ortografía,
apaga y vámonos. Me dan los nombres de
un tal Ramón Ramón (¿?) Martínez Arias y de una tal Teresa Gil, entre otros,
que sistemáticamente, sin el menor empacho ni vergüenza, “roban”
fotografías, hechas y pagadas por otros, colocándolas como si fueran suyas en
una red social que presuntamente es de la Asociación Legado o de alguno de sus
dirigentes que a sabiendas lo permiten. Si todo lo que saben hacer es eso para
presumir de que son “alguien”, ¡pobres!, seguro que se les ha olvidado lo que
les decían sus padres y maestros de que está muy feo quitarles las cosas a los
demás y que infringir las leyes es todavía peor.
O sea, que este tema del cambio de
nombres de calles que yo pensaba que había pasado a la historia gracias a la supuesta
mayor cultura y sensibilidad histórica de los políticos de ahora, pues ¡vuelve
de nuevo! Parece que no tuvimos bastante con la república, la posguerra, la
política y la transición. ¡Pobres calles y pobres vecinos!
Bueno, haremos un rápido aporte de
datos. Al menos, si los nombres se quitan físicamente, la historia de cómo se
hicieron esos cambios permanecerá.
A estas alturas parece que no resulta
necesario incidir en la importancia que para la historia de las poblaciones
tiene la toponimia inicial o primitiva, es decir, el nombre de sus calles,
parajes, acequias, caminos, montes, ramblas ríos, etc. La antigua toponimia
marca, desvela y dirige investigaciones que llevan casi siempre a conclusiones
de mayor o menor importancia sobre la historia de una población, y siempre
aportan algo. Y sobre todo le dan identidad y personalidad a un casco urbano
antiguo.
Pero para desgracia de la historia,
si existe algo que atrae más a los mandamases de turno, es el acudir como las
moscas a la miel, a manipular los nombres de las calles. Eso los vuelve locos.
El poner o quitar el nombre de una calle les resulta como una prueba ante sus
vecinos de su poder y el de los “suyos”. Quito a este y pongo a este otro, que
o bien es de “los míos”, o “es amigote”, o “le debo algún favor”, “o nos
bebíamos una arroba de vino juntos”, o vaya usted a saber el porqué. Porque la
mayoría de las veces: ¿Existen causas objetivas para poner el nombre de una
calle a alguien? Rotundamente No.
Y de esta manera comenzó a
destruirse un importante patrimonio histórico a la vez que se causaba y se
causa un tremendo problema a vecinos y administración cada vez que el nombre de
una calle se cambia por otro. Y sobre este serio problema, generalmente, los políticos
no suelen pensar o les importa muy poco, como tampoco les debe preocupar el que
un vecino tenga que “soportar de por vida” en sus cartas, documentos, etc., el
nombre de alguien que no puede ver ni en pintura, o que sabe que es un inútil
que de ninguna manera merece que su nombre figure ahí, o que tiene ideas
políticas muy diferentes a las suyas, o mil cosas más. El poner el nombre a una
calle es, debería ser, algo muy meditado.
Tras la destrucción de la antigua
Alcantarilla el nuevo pueblo comienza a edificarse de forma concéntrica a una
iglesia construida sobre una pequeña elevación del terreno junto a la antigua
vía o Camino Real a Lorca.
En este punto, existía un cruce de
caminos: el citado de Lorca y el que partía hacia el caserío de la Voz Negra.
Estos dos caminos se convirtieron en sus inicios en calles. Fueron las primeras
calles del pueblo: Mayor y San Sebastián, aunque aún pasarían muchos años para
que tuviesen nombre, posiblemente hacia finales del siglo XVI o principios del
XVII.
Alrededor de este núcleo central
cada vecino comenzó a construir sus viviendas sin planificación alguna, los
linderos entre propiedades solían ser los ejes de las calles que se dejaban
para un uso exclusivo de ellos mismos, aún no había llegado el “trazado a cordel”
y la intromisión administrativa del siglo XVIII y posteriores.
Así, las construcciones comienzan a
realizarse en la que luego sería llamada Calle Mayor entre la también luego
Calle Turbinto y la Calle de la Palmera en la acera norte, y entre el Callejón
del Val (por donde pasaba, pasa, la cequeta y se recogían las aguas pluviales) y
la Calle Procesiones en la acera sur.
En el Camino de la Voz Negra, actual
Calle de San Sebastián, las construcciones llegan hasta la actual Calle del
Rosario, y se crea la Plaza del Olmo.
Se van formando las entradas a las
calles Cura, Empedrada, Ánimas, Osario (hoy Ánimas), Solares y Palmera. El
Camino de Lorca o Calle Mayor se comunica con el Camino de Mula por la Calle
del Cura primero y por la Calle Palmera después (porque no tenía cuesta), ya
que tras el traslado del cauce de la cequeta más hacia el oeste (en un primer
momento discurría a levante de la iglesia) esta calle adquiere protagonismo por
discurrir por su lateral de poniente la citada cequeta, llegando a ser en años
posteriores fielato para las mercancías procedentes de la zona norte y más
tarde ubicarse en ella la lonja de verduras municipal.
Caminos existentes en el momento de la creación de la
nueva Alcantarilla
Entorno de las primeras construcciones
La existencia de la cequeta lleva
consigo que en la zona en la que luego estaría la lonja de verduras y
posteriormente la fábrica de conservas de Cascales existiese una arboleda de
grandes plátanos y palmeras. La última de ellas sobrevivió hasta 1979.
Lonja de Verduras en la Calle Palmera con un avión
Junker-52 volando sobre ella (Ejército del Aire, 4-11-1948)
La última palmera de la calle de ese nombre, de más de 20
metros de altura. En la foto José Carrasco Pellicer (hoy párroco de El Carmen y
ecónomo de la Diócesis) y Francisco Lorenzo Gómez sobre el tejado de una de las
naves de la fábrica de conservas de Cascales (PLCascalesL. Mayo 1963)
Por lo tanto, en orden de
antigüedad, podemos considerar en esos primeros momentos de la creación del
pueblo las siguientes calles:
Mayor
San Sebastián
Cura
Empedrada
Osario (tras la iglesia, hoy Ánimas)
Ánimas (parte norte)
Palmera
Callejón de San Sebastián (Solares)
Cuatro Esquinas (San Pedro y Apóstoles)
Pasamos al Catastro del Marqués de
La Ensenada en el año 1756 y nos encontramos con la siguiente relación de
calles:
Parte norte de la Calle Mayor:
Empedrada
Cura
Palmera
Sin Salida
Cuesta
Mariscal
Amargura
Mula
San Roque
Nueva (¿Tropel?)
Los Jaras (¿San José?)
Del Yelo (¿San Antonio?)
Diego Lorente (¿Comercio?)
Aparte de otras calles sin nombre
Parte sur de la Calle Mayor:
Iglesia
San Sebastián
Callejón de San Sebastián (Solares)
Osario
Cuatro Esquinas (Apóstoles)
Horno (¿Rosario?)
Placeta (Plaza del Olmo)
Plazuela (Beato Andrés)
Huertos
Carros
Raso
Eras
Aparte de otras calles sin nombre
El casco urbano en el año 1756
La destrucción del archivo municipal
a manos de los ilustrados franceses y el saqueo posterior de padrones
municipales por no se sabe quiénes, impiden el obtener más datos, aunque sean
parciales, hasta que vuelven a existir las Actas Capitulares.
Y así, tenemos en el Acta de
16-10-1853 una relación de calles que son las siguientes:
Parte norte de la Calle Mayor:
Empedrada
Cura
Palmera
Sin Salida
Cuesta
Simón
el Mariscal (Marqueses de Aledo)
Amargura
Mula
San
Roque
Tropel
Los
Jaras
Del
Yelo
Ánimas
Turbinto
Pasos
Zamplana
Cuartel
Pastora
(Desconocida)
Nueva
(Desconocida)
Almazara
de Ortuño (Desconocida)
Los
Mira (Desconocida)
Parte
sur de la Calle Mayor:
Iglesia
San
Sebastián
Rosario
Huertos
Carros
Raso
Eras
Procesiones
Moncada
Moreras
Cartagena
(*) Se observa la falta de algunas calles
como las plazas del Olmo, del Beato y la calle del Osario, unas porque no
tenían viviendas y otras porque quedaban englobadas en las calles colindantes.
Con una mayor exactitud y rigor tenemos el
padrón del año 1867 (2º semestre), y en él nos encontramos la siguiente
relación:
Parte norte de la Calle Mayor (inclusive):
Mayor
Pasos
Tropel
San Roque
Mula
Estación
Turvinto (Turbinto)
Ánimas
Empedrada
Cura
Palmera
Sin Salida
Cuesta
Mariscal
Amargura
Montoya
Los Amigos
Comercio
San Antonio
Cuartel
San José
Nona
Aire, plaza
Aire, calle
Cayuela
Madrid
Cruz
Calera
Losas
Zamplana
Alta
Convento
Cementerio
San Francisco, subida
San Francisco, salida
Sin Nombre (luego Salitre y después Purísima)
Parte sur de la Calle Mayor:
Procesiones
Rosario
Iglesia
San Sebastián
Moreras
Huertos
Beato Andrés
Estrecha
Solares (enlaza con Procesiones)
Carros
Val
Moncada
Moreno
Los Garcías
Princesa
Cartagena
Raso
Eras
(*) Faltan pequeñas calles sin viviendas como
la actual Calle San Pedro, Apóstoles (Huertos) o Plaza del Beato (Huertos y
Solares). La antigua Calle del Osario pasa a integrarse en Ánimas y la Plaza
del Olmo se integra en Calle Rosario.
Calles que figuran en el padrón de 1867
Al llegar a esta fecha, finales del siglo XIX,
y contrastando esta relación con el perímetro del casco urbano que realiza el
Instituto Geográfico y Estadístico en el año 1898 podemos ya aventurarnos a
hacer una lista, bajo criterio cronológico, con las denominaciones de las
calles que podemos considerar “históricas” y que por lo tanto deberían haber
sido objeto de alguna protección (con algunas y evidentes excepciones *).
1.-
Calle Mayor
2.-
Plaza de la Iglesia (ahora Plaza de San Pedro)
3.-
Calle San Sebastián
4.-
Calle del Cura
5.- Calle Empedrada (ahora Ignacio López
Lacal)
6.-
Calle Ánimas (incluye la antigua Osario)
7.-
Calle de la Palmera
8.-
Calle Solares (antes Callejón de San Sebastián)
9.-
Calle Sin Salida (ahora Matemático Férez)
10.-
Calle de la Cuesta (ahora
maestro Eusebio Martínez)
11.-
Calle de las Procesiones
12.-
Calle de Mula (ahora Ramón y Cajal)
13.-
Calle del Convento
(integraba la plaza, ahora Padre Damián)
14.-
Subida de San Francisco (antiguo Camino de Javalí Nuevo)
15.-
Salida de San Francisco (antiguo Camino de Javalí Nuevo)
16.-
Calle del Turbinto (ahora
Maestro Roque)
17.-
Calle Marqueses de Aledo (antes Simón el Mariscal)
18.-
Calle del Rosario
19.-
Plaza del Olmo
20a-
Calle de la Amargura (1er.
tramo ahora Ruiz Carrillo)
20b.-
Calle de la Amargura (2do. tramo Madre Piedad de la Cruz)
21.-
Plaza de los Amigos (ahora Juan XXIII)
22.-
Calle de San Roque
23.-
Calle lo los Huertos
24.-
Calle del Cementerio (ahora Pepe el de Santos)
25.-
Calle Moncada
26a.-
Calle de los Carros (ahora Sebastián Lorente Ibáñez)
26b.-
Calle de los Carros
27.-
Callejón del Val
28.-
Calle Montoya
29.-
Calle del Comercio (ahora
Juan Sáez Hurtado)
30.-
Calle San Antonio
31.-
Calle del Cuartel
32.-
Calle del Beato Andrés
33.-
Calle Alta (ahora Jara Carrillo)
34.-
Calle de la Cayuela
(ahora Damián Lorente)
35.-
Calle de la Nona
36.-
Plaza del Aire (ahora Plaza de San Roque)
37.-
Calle del Aire
38.-
Calle San José
39.-
Calle del Tropel
40.-
Calle Estrecha
41.-
Calle de las Moreras
42.-
Calle de los Garcías
43.-
Calle Princesa
44.-
Calle de Cartagena
45.-
Calle Raso
46.-
Calle Madrid
47.-
Calle de la Calera
48.-
Calle de Los Pasos
49.-
Calle de La Cruz
50.-
Calle de las Eras
51.-
Calle Zamplana (ahora del Tranvía)
52.-
Calle de las Losas
53.-
Calle de Moreno
En rojo las denominaciones que se considera no
deberían de haber cambiado.
(*) Resulta obvio que no todas las
denominaciones de calles reúnen unas características que puedan aportar un cierto
interés histórico, o bien al cabo del tiempo ya han sido conocidas bajo otro
nombre, o su escasa entidad no aporta nada, o bien pueden existir fundadas
razones para proceder a su cambio por el sentido de su nombre. Ejemplos:
Solares, Sin Salida, Los Amigos, subida y salida de San Francisco, Cementerio,
Aire, Zamplana…
Ya en épocas anteriores vemos como han
desaparecido, por la propia dinámica de la población, denominaciones
circunstanciales y no consolidadas, como son los casos de Osario, Cuatro
Esquinas, Tío Pencho, Almazara de Ortuño, Pastora, Los Mira, Los Jara, del Yelo
(Hielo), Diego Lorente, Nueva…
También hay que valorar el caso que ocurre en
todas las poblaciones, no sólo en Alcantarilla, cuando aumenta la extensión de
su casco urbano y quedan englobados en esa trama los caminos que partían de ella
y que contaban con una clara denominación. En este caso el cambio no afecta
evidentemente al trazado físico y su origen histórico. El primer cambio que se
hizo en Alcantarilla fue el de Camino Real de Lorca por Calle Mayor y el
segundo el de Camino de la Voz Negra por Calle San Sebastián. Aquí por lo tanto
el criterio es amplio y poco hay que decir. Pienso que el sentido común y la denominación
tradicional es lo que debería primar, pero no puede ni debe haber una regla
fija.
Por lo tanto, de las 55 calles (dos de ellas
se dividen en dos tramos) y plazas relacionadas podemos considerar de interés
el mantenimiento de su denominación primitiva a 44, y de estas, 8 ya han sido
alteradas.
Puede compararse esta relación con la
aportada por la Asociación Legado en la que incluso se incluyen nombres de
calles creadas hace pocos años y otras cuyo cambio no podría ser procedente
nunca, no hace falta por lo tanto ningún tipo de “protección pionera”. No voy
ni a poner ejemplos ni extenderme, solamente mostrar mi pesar porque una
asociación que en teoría podía ser una herramienta muy útil para mantener los
temas históricos de la población, más bien parece un trampolín para vanidades
personales, amplios y reiterados golpes mediáticos, ansias de protagonismos (¡somos
los pioneros!), hacerse la foto, y todo ello bajo una tremenda falta, no ya
solamente de rigor, sino simplemente del más elemental conocimiento de la
historia de este pueblo.
Un solo ejemplo: Hace unas fechas asistimos
con vergüenza ajena a un bombardeo en la prensa ‒otro más‒ sobre “el hallazgo
de una villa romana en el desvío”. Y se designaba el lugar como El Potrofo.
Vamos a ver, todo parece indicar que pudo
existir una villa romana a medio camino entre el Javalí y Alcantarilla, en una primitiva
loma entre dos vaguadas que ya no existen en la actualidad y a un nivel de unos
6 metros superior al actual. Este lugar se encuentra perfectamente localizado
topográficamente. Hace más de cien años que esos terrenos fueron explanados,
las vaguadas rellenadas y los posibles restos repartidos con la traílla desde
la Rambla de las Zorreras hasta la Rambla del Potrox ‒POTROX, no POTROFO: “POTROX”‒,
son lo que se llama restos “desplazados”. Pero es que antes de ocurrir todo esto,
de esa posible villa romana no debería quedar prácticamente nada porque había
servido de cantera para las construcciones de Javalí Nuevo y de Alcantarilla. Y
si quedaba algo lo aprovecharon los frailes Mínimos para su convento o un
vecino para pavimentar la Calle Empedrada. Y el ya célebre y cómico nombre de “Potrofo”
tiene su origen en que cuando llegó a este pueblo Daniel Serrano encontró en
superficie, en la Rambla del Potrox, pequeños restos cerámicos. Nada más.
Daniel lo publicó con ese nombre y tuvo un error y así se lo dije, y se había
producido al no entender Daniel bien el nombre citado correctamente por un
agricultor de la zona ‒creo que fue Juan El Placeta porque era el que cultivaba
esa finca‒.
En todas las publicaciones históricas siempre
aparece correctamente el nombre de Potrox, ¿es que estos doctos legados historiadores
no lo han visto nunca?, ¿una asociación histórica no sabe eso? Excelente nivel.
Pues bien, resulta que la tribu morisca de los Beni-Potrox fue desplazada desde
sus tierras de regadío a otras de secano ubicadas entre las líneas de aguas de
las lomas que forman precisamente la cuenca de esa rambla. Y de ahí le viene el
nombre a dicha rambla, también llamada de los Cascales. Y punto final.
Sigamos con el callejero.
El primer golpe contundente al nombre de las
calles antiguas vino de mano de los que iban a traer a España la cultura y
salir del oscurantismo: la II República.
No hemos podido por la premura identificar
todas las calles cuyo nombre fue alterado, pero esta es la incompleta relación:
Calle
Rosario – Alejandro Lerroux
Calle
San Sebastián – Capitán Galán
Plaza
de San Pedro – Plaza de La Libertad
Calle
Cura – Jaime Vera
Calle
de San José – Álvaro de Albornoz
Calle
Ramón y Cajal – Mula
Calle
Cuartel – Luis Fernández
Calle
San Antonio – Nicolás Salmerón
Calle
de los Carros – 14 de Abril
Calle
Eras – Manuel Llaneza
Calle
Cartagena – Marcelino Domingo
Calle
Mayor tras paso nivel – Avenida de la República
Calle
del Cuartel – Luis Fernández
- Blasco
Ibáñez
- Emilio
Castelar
- Azaña
- Martínez
Barrio
- Largo
Caballero
- Capitán
García Hernández
- Torrijos
- Pablo
Iglesias
- Dolores
Ibárruri
Acabó la guerra y vino el régimen de Franco,
y durante cuarenta años, vuelta a lo mismo. Es lo que anteriormente hemos
comentado: todo cargo público tiene un deseo irrefrenable, superior a sus
fuerzas, de cambiar y cambiar los nombres de las calles y luego poner nombres a
las nuevas calles en forma arbitraria y subjetiva.
Estos eran los cambios que nos encontramos en
las denominaciones de calles que estamos considerando históricas en el año 1978:
Calle del Aire –
Cura Ildefonso Carrillo
Plaza del Aire – Cura Francisco
López Hurtado
Calle Alta
– Jara Carrillo (ya tenía una plaza)
Calle de la
Amargura, 1º tramo – Ruiz Carrillo
Calle de la Amargura, 2º tramo –
Madre Piedad de la Cruz
Calle Ánimas, 2º tramo -
Encarnación
Calle de los Carros –
Sebastián Lorente Ibáñez
Calle del Cementerio – Víctor Pradera
Calle Comercio –
Maestro Juan Juan
Calle del Convento, 1º tramo – Plaza de San
Francisco
Calle del Convento, 2º tramo –
Padre Damián
Calle del Cuartel –
Ramiro de Maeztu
Calle de la Cuesta –
Eusebio Martínez
Calle Empedrada –
Ignacio López Lacal
Calle Eras –
Juan Antonio López Martínez
Calle Los Garcías –
Francisco Pérez Almagro
Calle Huertos, 2º tramo -
Apóstoles
Plaza de la Iglesia –
José Antonio
Calle Madrid –
General Sanjurjo
Calle Mayor –
Generalísimo
Calle Moreras –
Jesús Hurtado
Calle de la Nona –
General Mola
Calle de la Palmera –
Cura Lorenzo Pastor
Calle Raso –
Bartolomé Muñoz Tormo
Calle Solares –
Manuel Marín
Plaza de los Tres (dos) Amigos o Los López –
Juan XXIII
Calle del Tropel –
José María López Leal
Calle Turvinto (b)
– Maestro Roque
Calle Zamplana –
Francisco Martínez Rodríguez
Al igual que anteriormente, se marcan en rojo las calles que se consideran no debían haber
cambiado de nombre.
Y aparte, otras muchas calles existentes
fuera de la zona que hemos considerado recinto antiguo.
El maremágnum en determinado momento era tal,
que existieron calles que cambiaron de nombre hasta tres veces en un año.
Correos, Policía Municipal, y servicios de todas clases, incluidos los vecinos
que eran los más afectados andaban locos.
El que ahora esto suscribe se lo decía así al
Ayuntamiento regido por Fulgencio Pérez Artero, familiar político del
solicitante pero que de poco le servía.
Carta abierta publicada en el diario La Verdad el 22-9-1978
Así estaban las cosas cuando la
Policía Municipal me pidió “por lo que más quisiera” que les hiciese una
especie de callejero o algo para poder entenderse porque con las notificaciones
o las informaciones a los vecinos no había “ni dios que se aclarara”.
Me puse a la faena y a finales de
1978 la imprenta de Cristóbal terminó el callejero, el primero que se hacía de
la población, y que se reproduce a continuación a fin de que puedan conocerse
no solamente las calles del casco antiguo, sino todas las que en esos momentos
existían en Alcantarilla.
Portada del callejero del año 1979
Plano que acompañaba al callejero
En
total tenemos 322 denominaciones, pero descontando nombres de carreteras,
caminos, parajes, carriles y sendas, nos queda la cifra de 290 nombres designados por el Ayuntamiento.
Nos llegó mandado y votado el cambio
político y con él necesariamente tenía que venir ‒otra vez‒ el cambio de los
nombrecitos de las calles. Se esperaba lo peor. Si ganaban los socialistas y
los comunistas ya nos veíamos a la Calle Mayor como Avenida de Lenin, la
Iglesia como Casa del Pueblo y el Cinema Iniesta como Teatro de La Pasionaria.
Es broma. Las personas que aparecían
en todas las listas en principio ofrecían todas las garantías de seriedad y
eficacia de gestión, dejando en segundo término los nefastos ideales políticos.
Y la cosa funcionó. No hay comparación posible con lo que ha ocurrido en España
en los últimos tiempos con la llegada de esta plaga de niñatos del tres al
cuarto sin oficio ni beneficio con los que el diccionario se queda impotente
para encontrar adjetivos. Gobierno y oposición se pusieron juntos a trabajar, y
sobre todo a gestionar, porque ante todo un Ayuntamiento debe ser más un órgano
de gestión que político, con las únicas miras puestas en el beneficio de la
población. Alcantarilla comenzó una etapa de mejoras en todos los aspectos
gracias a que no se perdió ni un minuto de tiempo en discutir estupideces.
Y más o menos al año de ser elegido
alcalde Francisco Zapata Conesa, llegó el momento de la publicación del
correspondiente Bando. Había que cambiar el nombre a casi todas las calles del
pueblo, y para llevar a cabo este peliagudo asunto Zapata designo al concejal
Manuel Martínez Pérez.
Manuel ‒“Manolo el de los tebeos”‒,
había sido factor en la RENFE y en su casa frente a la estación nos vendía y
alquilaba tebeos a los críos hacía ya unos cuantos años. Era la bondad
personificada y todos lo apreciábamos mucho, antes, durante y después de ser
concejal, pero sobre todo cuando te fiaba la peseta del tebeo.
El trabajo que había por delante no
era fácil, había que evitar el herir a nadie, también el dejar para los libros
de historia los enfrentamientos civiles y los nombres de los cargos políticos
de carácter nacional o provincial. Había también que tener muy en cuenta la
historia de la población y era necesario recuperar los nombres originales de
las calles antiguas que habían sido eliminados, así como pensar en los vecinos
que al fin y al cabo eran los verdaderos “sufridores”, o no, del nombre que se
le pusiera a su calle. Y algo muy importante: se intentaba que aunque pasara el
tiempo, viniera quien viniera, no
tuviera motivos para cambiar otra vez el nombre de ninguna calle. El
ambiente era muy propicio no sólo entre los concejales de todos los partidos,
también entre la propia población.
Zapata me dijo que colaborara con
Manolo y así lo hice, aunque yo en esos momentos estaba a tope de trabajo con
la confección del Plan General Municipal de Ordenación Urbana y el Urbanismo en
el Ayuntamiento de Murcia.
Así, el día 7 de julio de 1980,
siguiendo un acuerdo plenario del 30 de octubre anterior, se dicta un Bando de
Alcaldía con los primeros cambios de los nombres de calles. Evidentemente no
fue perfecto. El criterio de no herir susceptibilidades prevaleció sobre el
criterio de recobrar la historia, y así la mayoría de las calles del casco
antiguo no recobraron sus denominaciones originales. De hecho, en este primer
Bando solamente se recobraron los nombres de las calles Mayor, Madrid, Cuartel y la plaza de San Pedro.
Visto desde hoy parece que se perdió
una oportunidad histórica, pero repito que en aquellos momentos de colaboración
y entendimiento político no se pudo o no se debía hacer otra cosa. Los cambios
sí fueron más profundos en aquellas calles más modernas, nacidas durante el
régimen de Franco y que estaban cargadas con más connotaciones políticas;
algunas muy justamente, pero toda la operación se basaba en pasar página, no
olvidar pero sí avanzar más aún en algo que hacía ya mucho tiempo que
socialmente iba por muy buen camino. Al fin y al cabo ese fin también era lo
que pretendía el pasado enfrentamiento civil, la unión de todos, por lo tanto
se entendía que se cumplían los objetivos de unos y de otros.
Bando del 7-7-1980 con el cambio de nombre de las
primeras calles
La segunda fase en los cambios de
nombres vino mediante un Bando de fecha 8 de marzo de 1982. Pero de nuevo no se
tocaron determinadas calles del caso antiguo y solamente afectó a la Calle Zamplana que pasó a su denominación
popular de Tranvía, así como a la Calle de la Nona.
En las dos fases de cambio de
nombres puede observarse que no existe discriminación alguna de nadie por
razones de ideario o de situación social.
Bando del 8-3-1982
Quedaban unas diez calles todavía en
el casco antiguo cuyo nombre primitivo se quería recuperar, pero se fue
individualizando cada caso e incluso se hablaba con los afectados buscando
soluciones alternativas a fin de que el acuerdo fuese consensuado.
Hacia 1985 ya se había solucionado
la vuelta a sus orígenes de las calles Aire,
calle y plaza, Carros 2do. tramo, Comercio, Eras, Los Garcías, Moreras,
Palmera, Raso, Solares y Tropel.
Teníamos la anomalía de la Calle Cayuela, no alterada en la época de Franco, y que ahora se cambiaba
de nombre. Ignoro qué pasó aquí.
Y de nuevo volvíamos a tener un gran
problema con el cambio de nombres de calles tal y como ya había ocurrido unos
años antes. Por esa razón le propuse al alcalde editar un nuevo callejero
actualizado, a un tamaño más cómodo de manejar que el anterior y con plano
general de todo el término a color.
Este callejero vio la luz en el año
1986 y por su posible interés en caso de cualquier búsqueda se reproduce a
continuación.
Portada del callejero del año 1986
Plano que acompañaba al callejero
En total tenemos 351 denominaciones,
pero descontando nombres de carreteras, caminos, parajes, carriles y sendas,
nos queda la cifra de 334 nombres
designados por el Ayuntamiento.
Por lo tanto, desde 1979 a 1986 se
había aumentado el callejero en 44 nombres.
Y con respecto a los nombres del
casco antiguo (53 denominaciones, anteriormente relacionadas), nos encontramos
con tres situaciones:
1.- Aquellas denominaciones que se
presume que no existe inconveniente en su cambio e incluso podía ser
recomendable debidamente justificado, y que son:
Plaza de la Iglesia por Plaza de San
Pedro
Calle Solares
Calle Sin Salida por Calle
Matemático Férez
Calle Mula por Calle Ramón y Cajal
(ya desde 1922)
Salida de San Francisco
Calle de la Amargura (2do. tramo) por
Madre Piedad de la Cruz
Plaza los Amigos por Plaza Juan
XXIII
Calle del Cementerio por Calle Pepe
de Santos
Calle de los Carros (1er. tramo) por
Sebastián Lorente Ibáñez (mejor el 2do. tramo)
Plaza del Aire por Plaza de San
Roque
Calle Zamplana por Calle del Tranvía
2.- Denominaciones de calles
restituidas a sus nombres originales:
Calle Mayor
Calle Madrid
Calle Cuartel
Calle de la Nona
Calle del Aire
Calle de los Carros (1er. tramo)
Calle Comercio
Calle Eras
Calle los Garcías
Calle Moreras
Calle de la Palmera
Calle Raso
Calle Solares
Calle del Tropel
3.- Las calles restantes no habían
sufrido alteración si exceptuamos el caso ya comentado de la Calle Cayuela
renombrada como Alcalde Damián Lorente.
En 1988 se logra la ampliación del
término municipal y se incorpora al callejero de Alcantarilla una parte del
Polígono Industrial Oeste con una serie de calles ya bautizadas en su día por
el Ayuntamiento de Murcia, así como pequeñas agrupaciones de viviendas
clandestinas junto a Las Tejeras, Camino de la Silla, Carretera de Barqueros y
Camino Viejo de Pliego.
En el año 1999, ante la nueva
situación territorial, el que suscribe, editado por el Ayuntamiento, realiza un
nuevo callejero adaptado a la nueva situación.
Portada del callejero del año 1999
Plano que acompañaba al callejero con la ampliación de
término
En el siguiente año de 2001, el
amigo Ángel Palazón Cerón, prematuramente fallecido, editó un completo trabajo
sobre las calles de la población: “Por
las calles de Alcantarilla”, en el cual, a lo largo de 477 páginas analiza
los orígenes de los nombres de cada una de ellas, aunque su premura por
publicar el trabajo le impidió contrastar algunos datos. Su inesperado
fallecimiento le privó a Alcantarilla de poder contar con más trabajos de este
hombre que dedicaba el tiempo que tenía y el que no tenía en investigar cosas
sobre su pueblo. Los amigos no lo olvidamos, y el nombre de una calle con el
que cuenta hará que también le recuerden los que no le conocieron.
Portada del libro y Ángel Palazón Cerón
Francisco Zapata dejó la política en
el año 1987, sucediéndole Pedro Toledo y después Lázaro Mellado. Alcantarilla
sufrió en estos años un gran crecimiento, pasando de unos 28.000 habitantes a
unos 39.000. Ello trajo consigo la creación de nuevas zonas urbanas y por
consiguiente la creación de nuevas calles.
Evolución de la población de Alcantarilla
Utilizando los datos del padrón
municipal en cuanto a callejero de la población, en el año 2017 Alcantarilla
contaba con 507 denominaciones según la siguiente relación:
Calles 416
Plazas 38
Avenidas 13
Paseos 2
Travesías 10
Pasajes 1
Carreteras 6
Caminos 17
Carriles 3
Sendas 1
Para conocer el número de calles
tenemos que deducir carreteras, caminos, sendas, etc., así como todas aquellas
correspondientes a los terrenos objeto de ampliación de término a fin de poder
contar con datos comparativos respecto a épocas anteriores.
Esto supone el desestimar 19 calles o avenidas, quedando el
número total correspondiente al antiguo término de Alcantarilla en 488
denominaciones totales y de ellas, las correspondientes a calles, plazas,
avenidas, etc., suman 480 nombres,
por lo tanto en el período de 1987 a 2017, se había aumentado el callejero
en 146 nombres.
Plano callejero del padrón municipal
De este callejero actual pueden
extraerse algunos datos y conclusiones. Lo primero y que más nos interesa es la
situación de esas 44 calles antiguas cuya denominación era interesante
conservar y de las cuales 8 ya podemos decir que son irrecuperables, por lo que
nos quedan 36.
Un caso singular es la citada antigua
Calle Sin Nombre del siglo XIX que pronto fue denominada Salitre y poco después
Calle de la Purísima por lo que no se contabiliza. Es antigua pero ya también
desde hace mucho tiempo cambió de nombre.
Resulta muy esclarecedor el tener
una estadística de qué tipo de nombres se han otorgado a las calles de este
pueblo. Veamos por grupos:
1.- Relacionados con la religión… 76 nombres
2.- Personajes de la cultura a nivel
nacional… 45 nombres
3.- Vecinos del pueblo de nulos
valores… 39 nombres
4.- Vecinos del pueblo con probados
méritos… 35 nombres
5.- Alcaldes, algunos de más que dudosos méritos… 30 nombres
6.- Vecinos del pueblo de dudosos
méritos… 29 nombres
7.- Personajes de la historia de
España… 29 nombres
8.- Ciudades de España… 28 nombres
9.- Nombres improcedentes… 25 nombres
10.- Países y ciudades extranjeras… 21 nombres
11.- Sobre geografía local… 19 nombres
12.- Sobre geografía provincial… 17 nombres
13.- Regiones de España… 15 nombres
14.- Política… 9 nombres
Existen otros de aspectos muy
minoritarios.
Este repaso del callejero deja sin
lugar a dudas, y hablando en lenguaje vulgar, que la adjudicación de nombres de
calles en los últimos años, cuando “reinaban” los señores Toledo y Mellado, parece
que ha sido un verdadero cachondeo en los que se repartían los nombres de
calles como churros a amigotes, colegas, deudos o serviles.
Existen nombres de calles que son
inadmisibles por su contenido político, otros duplicados, otros a no se sabe
qué ni por qué, otros a falsos bienhechores del pueblo, otros que son
verdaderos chuscos, otros entre compadres ‒hoy por ti, mañana por mí‒, y otros
que simplemente causan vergüenza e indignación porque la risa ya hace tiempo
que se acabó.
Con
este historial y antecedentes a las espaldas, ahora quieren hacer desaparecer dos
calles históricas. ¿Es que no tenían donde elegir? ¿Y encima nos dicen que el
casco urbano es pequeño? ¿Y no sé
qué del honor? ¿Estamos de broma?