domingo, 6 de septiembre de 2026

PUNTO Y FINAL

 Pedro L. Cascales López

Llevamos diez años de existencia de este “experimento” de hacer un “blog” sobre la historia de Alcantarilla, el único antiguo núcleo poblacional de la huerta que a lo largo de la historia no ha podido ser absorbido por el cercano “poderío” capitalino, gracias al también “poderío” de la Iglesia, sobre el cual un grupo de personas, cada uno en lo suyo, que ya anteriormente habían publicado algunas cosas, y con el solo bagaje de tener algunos conocimientos técnicos e históricos, buscando dónde se podía, y sobre todo recuerdos, muchos recuerdos y muchos amigos, conocidos y vivencias; y también muchos deseos de trabajar con rigor, sin contraprestación de ningún tipo, sólo por deseos de conocer y dar a conocer cosas de la historia de Alcantarilla (sobre la cual se venían diciendo y escribiendo muchas cosas que no eran ciertas), hemos intentado aportar diversos aspectos sobre esa historia tan lejana y también tan cercana de esa Alcantarilla que se encontraba (y se encuentra) algo huérfana sobre determinados temas puntuales, intentando completar lo que ya había sido iniciado de manera generalista y fundamental por el competente amigo Salvador Frutos Hidalgo en los años 1973 y 1999. Tenemos todos una tremenda deuda de gratitud hacia él. Porque él lo inició todo y nos dio ánimos y nos enseñó el camino a los que no sabíamos qué hacer.

 
Al final de este escrito se adjunta la lista completa de las publicaciones en internet, tanto de la página web como de este blog.
Y sobre otras publicaciones sobre Alcantarilla, que no aparecen en la web ni en el blog, pueden verse los enlaces nº 27, 28 y 29.
También, sobre la investigación de la historia de este pueblo, puede verse el nº 60. 
 
Ya sabemos que existían poblados ibéricos en Los Garres, Algezares, Cobatillas, Santomera, Monteagudo…, etc. (las costeras de las sierras), pero todos esos pequeños poblados, establecidos fuera de los dañinos almarjales y otras zonas insalubres del Segura, fueron desapareciendo durante la llegada de Roma, que no querían almarjales ni lugares encastrados (estos poblados se abastecían únicamente de los pequeños manantiales de las sierras). Podemos hacer una excepción con Algezares, pero no tanto como núcleo poblacional, sino como un espacio agrícola extensivo y dependiente de unas posibles villas romanas, ubicadas en la costera de la sierra de Carrascoy tras la construcción del túnel y canal romano que aseguraba un abastecimiento de agua estable y suficiente desde el río para poder crear cultivos dedicados posiblemente al abastecimiento de Cartagena y Mazarrón (pueden verse los artículos nº 6 y 23). La arqueología y las centuriaciones parecen probarlo (Robert Pocklington). Y de todos ellos, únicamente la antigua Alcantarilla permaneció (desde luego bajo otros ignorados nombres), debido a su estratégica situación topográfica: el cruce de caminos y del río. Contaba con un enclave topográfico único en todo el valle.
 
Y el solar de Murcia-capital no está en esa lista poblacional inicial hasta más de 2.000 años después. Ese lugar de la luego “Murcia” no estaba a salvo de riadas ni de la insalubridad del valle, y simplemente era un lugar de paso de los caminos Monteagudo-Algezares-Cartagena, ya que las importantes rutas romanas discurrían por las laderas del valle y cruzaban el río precisamente en el lugar del solar de Alcantarilla, de ahí la importancia de esa ubicación.
 
La antigua Alcantarilla, como núcleo en el Cabezo del Agua Salada, fue por lo tanto la única que debió mantenerse durante los años de dominación romana y posteriores, con un traslado forzado de ubicación a la hoy Avda. de Santa Ana, recientemente expoliada, principios de los años 90, ante la impasibilidad municipal, ¡gracias, muchas gracias señor alcalde de mirada obtusa!, porque imaginamos que estaría en esos momentos preocupado, con “otras cosas”; habiendo sido esta población primero ibérica, en el citado Cabezo del Agua Salada y luego íbero-romana en la también citada Avda. de Santa Ana, siendo por lo tanto, un enclave poblacional que se ha mantenido a lo largo del tiempo. Podríamos hablar de 2.000 o 3.000 años (o más, las excavaciones del Agua Salada están paralizadas y las de la antigua Alcantarilla ni iniciadas, no hay dinero, vergonzoso, cuando miles de millones se reparten para lo inconfesable), aunque ya se han detectado hallazgos de la Edad del Bronce en lo poco que se ha hecho.
 
Tras el fin de Roma parece que la población se estableció en la actual carretera de Puebla de Soto, paso estratégico de la ruta de Andalucía, pero la falta de excavaciones impide el conocer la fecha de ese establecimiento (por favor, ya sé que es predicar en el desierto, pero que se haga algo ya en este aspecto, aunque ya sé que es pedir peras al olmo). Lo que importa son las “fiestas”, la “gastronomía” y las “afotos”.

Y ya, a partir del año 1545 y la devastadora inundación provocada por el Río Guadalentín, Alcantarilla cambió de nuevo de ubicación al lugar que ya definitivamente ocupa ahora (ver enlaces nº 23, 24 y 63).       

 

Las dos ediciones del libro de Salvador Frutos Hidalgo en 1973 y 1999

 

Salvador Frutos Hidalgo, Diego Riquelme Rodríguez y Pedro L. Cascales López (29-10-2001, foto Pedro Tudela)

 

Salvador Frutos Hidalgo, José Antonio Caride de Liñán y Pedro L. Cascales López en Murcia (16-9-2013)

 

El día de poner en el callejero a Daniel Serrano Várez (31-5-2019). El alcalde Joaquín Buendía Gómez, Salvador Frutos Hidalgo, el exalcalde Francisco Zapata Conesa y Pedro L. Cascales López (foto Juan Cánovas)

 

Hace ya bastantes años que apareció tímidamente esta “moda” de internet, y por ese motivo inicié una página web (www.plcascales.com) y posteriormente este blog. Maldita la gracia que me hacía a mí eso de internet, pero la publicación de cosas por imprenta “en papel” era inviable por el tema de la distribución, que era y es, tremendamente engorroso. No estamos para eso. No entendemos nada de eso. Y pronto llegaron los amigos José Antonio Caride de Liñán, Juan Cánovas Orcajada, José Riquelme Marín, Fulgencio Sánchez Riquelme y Salvador Frutos Hidalgo, y se comenzaron a publicar cosas, sin más aspiraciones que dar a conocer esas cosas. Sin más.
 
Pasados los años hemos visto que la cantidad de lo que íbamos publicando (y su gran aceptación) escapaba a lo de internet y a lo que podíamos habernos imaginado, y era aconsejable el que existiese una publicación en “papel” para que llegara a todos los habitantes de Alcantarilla. Es la historia de este pueblo, villa o ciudad, y sus habitantes, y no debe pasar al olvido.

Pienso, con toda humildad, que todo esto podría tener un cierto interés, porque siempre hemos trabajado desde el rigor y los datos contrastados. Y se supone que los habitantes de esta villa querrían tener en sus casas todas estas historias en “papel”, porque en muchos casos aparecen sus antepasados, e incluso ellos mismos son los protagonistas. Y hemos de tener en cuenta que internet no llega a todos los habitantes de este pueblo, y nunca puede sustituir, nunca, al milenario “papel”, al ancestral papiro. Cualquier ayuntamiento de cualquier población lo habría visto todo esto como muy positivo e interesante, e incluso habría pagado por ello. Alcantarilla no. Todo lo contrario. La señora alcaldesa “s’opuso”. Es que no lo entendía.

 
Tenemos además el riesgo patente de su desaparición cualquier día de internet. Y en ese caso, todo perdido. Miles y miles de horas de trabajo para nada y miles de datos desaparecidos. Evidentemente esto significaría una gran pérdida para los habitantes de Alcantarilla. Creo que esto lo entiende hasta el más obtuso. O no. Porque actualmente hay muchos obtusos que no entienden nada. Muchos. Es lo que hoy manda. Parece que solamente importa el “cuánto me llevo en lo que sea”.
 
Recuerdo que este tema de la publicación se lo comenté al anterior alcalde Joaquín Buendía hace ya un tiempo, sin llegar a entrar en muchos detalles, y el tema lo vio bien, por lo que comencé a hacer los oportunos cálculos. 
 Y tras esto, poco después, se lo dije a la entonces concejal de Cultura Petra Carrillo Guzmán y al jefe del Servicio de Cultura Juan Antonio Martínez, e incluso le entregué un borrador sobre en qué podía consistir esa publicación, que trataría sobre diversos aspectos de la historia de Alcantarilla, antiguos y menos antiguos, y que resultaba gratis para el ayuntamiento con la publicidad y la venta (ya lo hemos dicho en varias ocasiones).
 
Y se publicó este borrador en otro artículo, pero veo oportuno el volver a hacerlo por los detalles de concepto que contiene ese pretendido proyecto.

Y Petra fue destituida, ¿por qué?, y cambiada por otra concejal (que tiene todos mis respetos, a ella nada le afecta, y si la veo ni la conozco) cuando llegó a la alcaldía la señora Terol. No sé más. No es cosa de mi incumbencia. No me importa. Pero lo siento mucho porque todo funcionaba muy bien. Hasta ahora.

 

 

Entregado a Petra Carrillo Guzmán (22-4-2025), nuera de mi antiguo amigo Pedro “El Tontino”

 

          Como ya se ha dicho, hemos publicado cosas en este blog con toda nuestra buena voluntad:

                    José Antonio Caride de Liñán

                    Salvador Frutos Hidalgo
                    Juan Cánovas Orcajada
                    José Riquelme Marín
                    Fulgencio Sánchez Riquelme
                    Y el que esto suscribe, Pedro L. Cascales López
 

          En total, en el blog: (exclusivo sobre Alcantarilla) tenemos al día de hoy 140.000 entradas que suponen 2.585 páginas y 20 vídeos.

          Y en la página web: (en la parte correspondiente a Alcantarilla) unas 160.000 entradas totales (aproximadas). Con 811 páginas sobre Alcantarilla y unas 80.000 entradas.
          En total, blog más web: 3.396 páginas sobre Alcantarilla en internet con unas 220.000 entradas.
          Sobre Alhama, Murcia, La Manga y Mazarrón (estos dos últimos sólo con fotos aéreas): 2.265 páginas.

          Modestamente, de verdad creemos que estas publicaciones son interesantes, sobre todo para generaciones futuras caso de que todo esto pudiera conservarse, que ese es el gran problema: Su permanencia.

Puede consultarse al final la relación de enlaces de todo lo publicado.

 

          Y ha sido muy importante la colaboración de tantos y tantos amigos que nos han aportado muchos datos, algunos de ellos ya fallecidos pero que cada día que pasa siempre están en nuestro recuerdo. Pronto estaremos con ellos: Daniel Serrano Várez (arqueólogo), David Martínez Béjar, José Gambín Murcia (conservero), Francisco Galera Zamora (alcalde de Puebla de Soto), Diego Riquelme Rodríguez (alcalde), Fulgencio Saura Mira (secretario municipal), Mariano Ballester Navarro (pintor y director del Museo de la Huerta), Francisco Zapata Conesa (alcalde), Sergio Muñoz Ortuño, Antonio y Alfonso Sánchez Martínez “los Barqueros”, Juan Gonzálvez López (Guardia Civil, con la Laureada), Agustín Baños “el Romanero” (maestro armero en la guerra), Ángel Crespo García (Director del Instituto Geográfico Nacional IGN), Pedro Martínez Mellado (conservas), Jacobo Martínez Martínez (Museo), Antonio Hernández Férez “el Matemático”, José A. Velázquez Cascales (ferroviario), Felipe Sáez Zapata “el Moruza” (obras y riegos), Gregorio Carrillo López “Jardinera” (conservas), Salvador Baños Escolar (conservas), Cayetano González Vicente “el Ceñero”, Antonio Martínez Carrillo “el Pelera”, José Cánovas Férez “Joselito el del Quiosco”, Pedro Ballesta Manzano “el Guindilla”, Juan López García (el “périto”), María Ángeles Jover Carrión (Archivo de Murcia), Ignacio “el del Museo”, Antonio Domingo Manzano “el Manco”, Pedro Silvente Herrero, Loli Díaz González, Serafín Alonso Navarro (historiador y periodista), Juan Pedro y Luis Hernández Pagán (conserveros), Santos Herrero Cano, María Elena Montaner Salas (historiadora), Miguel Pagán Ocaña (cine Casablanca y Huerto de los Frailes), Matías Ramón Sánchez Manzanares, Fernando Martínez García y Mariano Caravaca Navarro (“Los Frescos”), Esteban Hurtado (de Cobarro), José Riquelme Almagro y Ángel Pacheco Pacheco (chimeneas), Pedro Carrillo Sánchez (fotógrafo), José Morenilla (artesano), Salvador Aroca Silvente (procurador de riegos), José Martínez Medina (IGN), Salvador Mata Valera (Guardia Civil), David Sánchez Rosique, Bartolomé Mayol Mayol (jefe de la policía local), Ricardo Montes Bernárdez (historiador), José Riquelme López (chimeneas), Diego Tárraga Vives (ferroviario de familia)…, y tantos otros, como, por ejemplo, todos los que han aportado sus testimonios para poder hacer los artículos sobre los oficios, publicados por Juan Cánovas Orcajada y José Riquelme Marín; y sobre el fútbol, por Fulgencio Sánchez Riquelme. Todo nuestro enorme agradecimiento. La lista es muy grande, hay muchos más…

          Y aparte de estas publicaciones en internet, tenemos las publicaciones “en papel” de Salvador Frutos Hidalgo, Fulgencio Saura Mira, Diego Riquelme Rodríguez, Pedro Montesinos Ortuño, José A. Gómez Martínez, Adolfo Hernández Hernández, Alejo García Almagro, Ángel Palazón Cerón, Daniel Serrano Várez, Juan Cánovas Orcajada, David Sánchez Rosique, José Riquelme Marín, Bartolomé Mayol Mayol, José A. Caride de Liñán, Joaquín Sánchez Vintró, Pedro A. Rodríguez Hurtado, Fulgencio Sánchez Riquelme, y el que esto suscribe con un par de libros; aparte de bastantes artículos más de otros autores. Pueden verse todos ellos en este mismo blog: Publicaciones sobre Alcantarilla (ver los enlaces nº 27, 28 y 29).

          O sea, que parece ser que sí interesa la historia de Alcantarilla. Que tome nota quien lo niega y “s´opone”.

          Me acuerdo cuando hablaba muchas veces con Diego Riquelme sobre este tema de la historia de Alcantarilla. No teníamos nada. ¡Y queríamos saber cosas! Yo tenía una gran sintonía con él, nos apreciábamos mucho, como con Mariano Ballester. Diego había publicado unos libros sobre el Museo de la Huerta (el Museo lo hizo él, que parece que este hecho se ha olvidado o se esconde), el Beato Andrés, el Sabio Lorente y las Cofradías, y todo ello porque disponía de una escasa documentación propia o de la poca que había accesible en la iglesia. Pero quería publicar más cosas, y no podía, no había a dónde poder acudir. Resignación. Ocupamos el tiempo entonces, con Mariano Ballester (director del Museo de la Huerta) en recorrer en los fines de semana las zonas rurales buscando objetos y testimonios. Volvíamos con el coche lleno de cosas.

 
Siempre los ciudadanos suponemos, cuando tratamos con una primera autoridad municipal o la que sea esa “autoridad”, que está ahí por contar con unos determinados y sólidos valores morales.

          Se supone que tiene una “valía”, una “inteligencia natural” que no la pueden dar en las universidades, es algo de cuna. Tiene sentido común, intuición, conocimiento de la sociedad en que vive, deseos de servir a sus vecinos, de ayudarles en todo, preocupación por hacer las cosas bien, sin chulerías, sin engreimientos, sin protagonismos, siempre con humildad, sin “creérselo”, con ideas de gestión beneficiosas para la gente…, y desde luego, creo que no hace falta decirlo, pero lo tengo que decir: sin querer meterse en un cargo para “llevarse lo que se pueda”.

          Pero la realidad no es así. Generalmente en estos tiempos no es así. Lo estamos viendo todos los días, a todos los niveles (y lo tenemos en los medios informativos). Antes, más o menos, los problemas que ahora tenemos no existían. Pero sí existieron antes de ellos, y los problemas, e incluso vinieron las guerras durante más de cien años.

¿Y por qué está pasando ahora lo que está pasando? Bueno es cosa de sociólogos, pero los que solamente estamos a nivel de calle sí nos damos cuenta de cómo la sociedad ha cambiado a peor. ¿Y de quién es la culpa?, pues de todos y de ninguno. 

Históricamente, en las sociedades existe un efecto “pendular”, y ahora estamos sufriendo el efecto más negativo de ese péndulo. Europa, el gobierno, los políticos, los lobbies…, es todo un desastre que nos lleva al desastre. Y contra una acción siempre viene una reacción. Analicemos la historia, y sin ir más lejos, desde hace unos 100 años hasta ahora (por no ir más allá), todo lo que ha ocurrido en España (y en Europa). Sin sectarismos, de manera técnica, y nos encontraremos con muchas respuestas. De todas formas, no es este el sitio para entrar en ello.    

Un simple ejemplo, muy sencillo de entender (producto de la sociedad en que vivimos) es cómo funcionan los llamados partidos políticos (en vez de llamarse “negocios políticos”) a la hora de establecer, unas listas electorales.

Para cualquier cosa hay que hacer un examen, una oposición y mil trámites (salvo que un político te enchufe o que tengas un reconocido prestigio en la población, que en ese caso: “amén”). ¡Pero para ser primera autoridad en un ayuntamiento NO! Cualquiera vale, ¿lo entiende alguien? Solamente te afilias a un partido, haces la pelota hasta donde haga falta, y ya está: “te pongo” en la lista para que salgas el 1 o el 2. ¡Hecho, colega!

Yo tuve que hacer hasta tres exámenes en la oposición al Ayuntamiento de Murcia para simple funcionario. ¿Cuántos méritos hace o tiene alguien dentro de un partido para figurar como primer cargo político?, generalmente ninguno, y no queremos decir que hace falta que tenga más o menos titulaciones o que sea un Premio Nóbel, ya lo hemos comentado antes. No hace falta nada de eso.

Ya sé que no puede ser, estamos en el redil de ganado que estamos, pero lo ideal sería que en los municipios se eligiera a las personas, no a las siglas políticas que nada significan ni valen. En los pueblos se conocen a las personas: ¿Hay mayor garantía? El elegido tendría que dar cuenta al pueblo y no sólo a los “colegas del partidito”, que con un golpecito en la espalda pueden decirle: “tranquilo fulanito, ya sabes, ten en cuenta lo mío”.

Hará unos 65 años que me fui por vez primera en el autobús de “Los Nanos” (los Ortiz Grau) al archivo municipal de Murcia (yo era entonces un crío, y lógicamente no tenía ni coche ni carnet) y ese archivo de Murcia estaba entonces en la planta tercera del edificio de la Glorieta e infundía mucho respeto. Y allí estaba el amigo Antonio “Moñino”, funcionario del archivo que tenía todos los documentos de ese archivo en la cabeza, siendo director del mismo el inolvidable e insigne don Juan Torres Fontes, una persona excepcional en lo personal y como historiador medievalista. Y ponían a mi disposición todo lo que tenían sobre Alcantarilla, que no era mucho, por cierto; y bolígrafo y libreta en ristre, ¡venga!, a copiar documentos a mano durante horas y horas. ¿Qué sabíamos en aquellos años lo que era una fotocopiadora, o un escáner o una máquina de fotos “buena”? Pura ciencia ficción. Recuerdo uno de esos legajos que me dio mucho trabajo y que fue el expediente sobre la frustrada ampliación del término de Alcantarilla en el Trienio Liberal del siglo XIX. Aunque posiblemente lo más interesante fue el ver por vez primera (solamente lo conocía por haber sido portada de un libro gráfico sobre Murcia) el plano de amojonamiento de 1728 (legajo 8 de Cartas Regias), que muchos años después lo pude restaurar digitalmente, hace ahora algo más de diez años, gracias a la entonces archivera municipal de Murcia, doña María Ángeles Jover Carrión (su padre, abogado de la Agrupación de Conserveros y mi padre eran muy amigos), tras sufrir el plano un tonto atentado que dio lugar a una tremenda pérdida de colorido, cuando a un determinado concejal no se le ocurrió otra cosa que colgarlo en su despacho expuesto a la luz solar. Y ese señor era ¡concejal de Cultura! Ya ha muerto, lo siento mucho, de verdad, era buena persona, pero no se puede ser más ignorante, cuando en un archivo te prohíben hasta el uso de un flash. Lo suyo era el fútbol (ver el enlace nº 1).

 

Plano restaurado del año 1728. Archivo Municipal de Murcia. El ejemplar de Alcantarilla (se hicieron dos planos iguales) se supone que fue quemado por los franceses

 

Y con referencia a ese archivo de Murcia, hacia 1982, de pura casualidad, fui testigo de cómo, por el hueco de la escalera del edificio del ayuntamiento en La Glorieta (hoy existe un ascensor), se tiraban a la basura desde arriba, unos 500 kilos de documentos (ni don Juan Torres Fontes ni “Moñino” estaban ya en el archivo). E inmediatamente le dije al capataz del Servicio de Obras, Guillermo…, que recogiera todo y en vez de llevarlo al vertedero lo depositara en el almacén de dicho Servicio de Obras en el Infante Juan Manuel (lo que le dije al ingeniero de aguas que había dado esa orden de “limpiarlo todo” es irreproducible aquí); y poco después se lo llevamos todo (una furgoneta entera) a la archivera municipal doña María Ángeles Jover, en el Almudí, que se echó las manos a la cabeza: había miles y miles de expedientes del siglo XIX y principios del XX que se daban por perdidos, entre ellos todo sobre la instalación del tranvía, la primera traída de aguas potables a Murcia y el canevás del plano de Pedro García Faria de 1896 a escala 1/500 que también se daba por perdido y así lo expuso Roselló en su libro Evolución urbana de Murcia en 1975. Al archivo de Alcantarilla le llevé años después una foto completa de unos 2 metros de anchura de toda la huerta del Vuelo Americano de 1956, aparte de más cosas que ya no recuerdo. Son bastantes cosas las que he llevado. Ya no hay nada más. Se acabó.

Lo del tranvía fue publicado por Joaquín Sánchez Vintró en la Revista Ferroviaria de Trea, y yo publiqué lo de la traída de las aguas potables a Murcia en la página web (ver enlace del año 2011).  

En aquella época, tan cercana y tan lejana, y antes, ya existía un cierto interés sobre la historia de Alcantarilla, sobre todo por eso del “traslado del pueblo” y la existencia de unos “túneles” que comunicaban con la Voz Negra (¿el túnel romano?), pero todo eran comentarios transmitidos de generación en generación, boca a boca y por lo tanto distorsionados, sin poder tener bases documentales. En varias ocasiones hemos tenido que ver como unos determinados “historiadores” ubicaban el emplazamiento de la antigua Alcantarilla en lugares que sencillamente dan risa; bueno, no tiene mayor importancia si no fuese por la desinformación que causan entre las personas de buena fe que los creen (puede verse como ejemplo el artículo de 2014 “Sobre el libro…).

Los archivos oficiales estaban cerrados y sin clasificar (el de Alcantarilla, en la tercera planta del ayuntamiento, era un gran nido de palomas y todo por el suelo lleno de suciedad de excrementos de esas palomas mezclados con documentos), no se podía investigar más y ni siquiera se podía intentar. Estábamos atados de pies y manos, pero comenzamos a buscar cosas sobre todo lo que aparecía por cualquier sitio o cualquier amigo te daba un “papel” que tenía olvidado por su casa y que un día lo había cogido del ayuntamiento, o de la iglesia, o era de su familia. Recuerdo las interminables conversaciones con Diego Riquelme, con Mariano Ballester, con Salvador Frutos y con Fulgencio Saura Mira entre botella y botella de vino del barril nº 6 de Antonio “el Guindilla” o en la taberna de su hermano Pedro, pensando en dónde podríamos encontrar cosas. 

Luego, sin embargo, llegaron los Mormones de Estados Unidos, de Salt Lake City, y consiguieron lo que no podíamos ni en sueños conseguir. Pero muchas gracias por su trabajo. Sinceramente. Consiguieron todo lo que los españoles querían y no podían. “Gracias”, señores obispos. Poderoso caballero es don dinero.

 
Y ya que hemos citado ese tema de los bares y tabernas, para mí muy interesante por lo que socialmente ha significado para Alcantarilla, porque es un hecho probado e indiscutible que una población sin bares significa que es una población muerta. Pero muerta. El tipo de población crea los bares, no al revés. Estamos viendo lo que pasa en esos pueblos que se encuentran en eso que llaman ahora la España “vaciada” y en los que sus habitantes se levantan todos los días del año rezando para que alguien vaya y se haga cargo del bar del pueblo que está cerrado.

Alcantarilla estaba muy bien “surtida” en ese aspecto, y existe una clara relación entre el número de estos locales existentes y la actividad comercial e industrial de la población. Es decir, podemos decir que una población es floreciente o no en función del número y tipo de bares que existan. Y digo “tipo” porque todos los bares no son iguales, cada uno tiene su personalidad, y esa “personalidad” varía con el tiempo, pero sobre todo con el tipo de actividad económica de la población.

Tenemos que diferenciar entre tabernas y bares, y Alcantarilla era famosa por sus tabernas, sobre las cuales ha tratado Saura Mira en una publicación, y también se dice algo en este blog con respecto a “Perico el Guindilla” (ver artículo nº 59). Por lo tanto, no las citamos, vamos a tratar a continuación solamente sobre los bares (una simple relación) como recuerdo de todos esos empresarios que prestaban un agradecido servicio a todos los alcantarilleros, remitiendo el tema de las tabernas (tan importantes) a lo ya publicado.

Y los bares, como las personas, nacen y mueren, sobre todo a causa de que sus dueños no tengan continuidad y/o que la actividad económica de la población cambie. Y esos bares no son ahora iguales a los que antes existían, porque Alcantarilla ha cambiado. Los de ahora pueden haber mejorado en algunas cosas y empeorado en otras, como todo.

Vamos a intentar, de memoria, hacer una somera relación de los bares en esos años 40/70 aproximadamente. Esos lugares de cita diaria en aquella Alcantarilla. Empezamos a enumerarlos de levante a poniente, comenzando por la “Estación de Servicio”; Jesús el del “Museo”; Daniel Hernández (casas de Esteva); Abellán; Ortuño; Ángel “El Corbi” que tenía esquina a la Calle Mayor y a la Calle Mula o Ramón y Cajal; luego seguía Juan “El Rada” que cambió su local de la Calle Moncada por el de La Palmera esquina a la Calle Mayor; el “Madrid” en la calle Moreno; el “Piscis”, junto a la Plaza de Abastos, del amigo Pedro; la “Caja de Mistos” de Rafael; la “Sociedad de Cazadores” en la Calle Mayor esquina a Los García y con su doble barra para asociados y no asociados, que llevada el amigo Salvador Mercader (antes Jesús Hernández); el “Nevada” en Ruiz Carrillo; Paco “El Gallo” en el mercado; luego teníamos “El Boquerón” en la Plaza de los Tres Amigos después Plaza Juan XXIII; en la Plaza de Aire existían varios porque allí estaba la parada de taxis: Carrillo, González y “San Roque”; el “Casino”, era uno de los más importantes, llevado por el recordado Pepe Mula y que registraba un lleno total sobre todo los domingos; “Bar Princesa” en la calle de ese nombre; el histórico “Perú” o “Mateo”, muy antiguo y un excelente bar con el amigo Pedro al frente; “Escámez” (que luego se trasladó); “Casa Gómez”; “Casa Federo”, en el jardín; el “Chorlito”, con su “Tango Bar”, casi en el paso a nivel; “La Fuensantica”, en la calle Estación; “Las Tinajas”, en la Calle de Los Pasos; el bar “Alcázar” en la Calle del Tropel esquina a la Calle de la Cruz (se trasladó desde la Calle Mayor); “Casa Franco” en la Estación; “El Cepo”, en Entrevías, al que mi abuelo le dio la licencia en 1922; el “Bar Carlos” también en Entrevías; y enfrente, también junto a las vías el de “La Pequeña”. Pasadas las vías teníamos a la Fonda de “El Cano”, con su yerno Vicente (exjugador del At. de Madrid y una gran persona); y como una gran novedad se inauguró el “Bar Rialto” frente a Pérez Almagro (trasladado); seguían “Los Candiles”; “La Gran Taberna”; Mayor “El Pequeño”; “Las Palmeras” (pasó de tienda a bar, sitio obligado a ir); y en Martínez Campos, Belchí; “Tablao Flamenco”; “Los Cazadores”; y en San José Obrero el “Gran Vía” y el “Manos Arriba”. Esto era más o menos lo que existía en aquel periodo de tiempo, muchos han desaparecido y ahora hay muchos nuevos, como todo en la vida. Seguro que me dejo alguno o he tenido algún error. Ya ha pasado mucho tiempo. Pido disculpas si algo de eso ha ocurrido.

Yo desde pequeño me he dedicado solamente a leer mucho, a aprender; primero, cuando supe leer, con los tebeos, que se los compraba a Manolo “el de los tebeos”, junto a la estación, que luego fue concejal con Zapata, una persona muy integra, era factor de RENFE; y a Teresa (hija de la comadrona que me salvó a mí la vida), junto al estanco y la peluquería de Venancio. Mi padre al final me tuvo que poner gafas yendo a la clínica del doctor Robles en Caravaca por si había que operarme. Me pegaba los tebeos a la nariz.

Y sobre esto de los tebeos hay una anécdota que entonces todos sabíamos, pero imagino que ahora muchos lo ignoran. Un tebeo normal (semanal) valía sobre 1,20 pesetas (0,01 euros), pero todavía así, había muchos críos que no podían pagarlo. Entonces, los tebeos se alquilaban por un día (no recuerdo cuánto valía) y con un fechador se le podía por detrás el día que te lo llevabas. Luego, ese tebeo podías comprarlo unos céntimos más barato. Y todos contentos. Tengo bastantes de esos.

 Y después de los tebeos, a leer libros (no novelas), muchos libros, y tengo miles y miles de esos libros, documentos, y revistas desde el siglo XIX. Y con la OJE íbamos a meternos en las cuevas y hacer planos de ellas (Alhama, Los Garres, Sangonera, Las Torres, el Morrón…), y luego, siempre trabajando en lo mío, en urbanismo y topografía. Comencé midiendo terrenos (con la pantómetra de anteojo) cuando era un crío, con el excéntrico y excelente persona don Juan López García “Juan el périto” (a mí me apreciaba mucho), y ya luego en los ayuntamientos, tras pasar por la Escuela Superior de Arquitectura de Valencia en La Alameda (sólo había Escuelas cercanas en Sevilla y Valencia), trabajando por las tardes en urbanismo en el estudio de Darío Fernández Flórez, el hijo del escritor Wenceslao (y sobrino de Darío), al que conocí en el Parador de El Saler; y en el escaso tiempo libre, viendo cosas de Alcantarilla. Mis viajes a Alcantarilla eran frecuentes y rápidos por la estrecha carretera de Caudete y de noche, sin tráfico. Una noche me “persiguió” una “luz” de unos 2 o 3 metros sobre las 3 de la mañana, subía y bajaba, iba y venía muchos kilómetros en fracciones de segundo, llegaba a las estrellas y luego volvía y se ponía delante mía, fue increíble, sin explicación, tuve que parar el coche porque se me plantaba delante, y yo, pues eso…, al final se fue de golpe, y vi los cielos abiertos cuando seguí y vi aparecer las luces de Fuente la Higuera y la carretera de Valencia-Albacete. Posiblemente sólo querían hacerme unas fotos (no “afotos”) como ejemplo para publicarlas en la “Revista Intergaláctica de Andrómeda” sobre la existencia de los planetas que estaban llenos de gilipollas o que iban camino de eso. 

Bueno, más terrenal, también saltaba del ya mítico Junker JU-52 en Alcantarilla, y de la Dornier DO-27 en Valencia, en Liria, y volaba mucho en avionetas como las Bücker (biplano de la Luftwaffe alemana y avión escuela en San Javier), o las Jodel, o las Cessna de plano alto, o las Morane-Saulnier francesas. Y en Valencia y Alicante trabajé en urbanizaciones de toda la costa e hice catastros de urbana, casa a casa (por dentro y por fuera), por los pueblos de esa Valencia (a 200 pesetas cada casa, entre los dos que íbamos), y hasta pude comprarme con todo ello un piso nuevo en el Paseo al Mar firmando un montón de letras (muy baratas, unas 2.000 pesetas al mes, que a veces iban al protesto y había que pagarle al notario los gastos), ¡y estaba estudiando y vivía Franco!, y el piso a dos pasos de la nueva Universidad Politécnica (de la que tengo el carné nº 1) y del actual enclave de la Artes y las Ciencias o algo así, y los fines de semana corriendo rallys por esos montes y barrancos de Dios desde Gerona hasta Huelva, toda la costa, por sus montañas, durante unos seis años, y hasta ganando el campeonato del 74. Cinco amigos míos murieron en esos barrancos.

          He conocido mucho a los alcaldes: Juan Martínez Beltrán, Diego Riquelme Rodríguez, Fulgencio Pérez Artero, Francisco Zapata Conesa y Joaquín Buendía Gómez, todos personas excelentes, eficientes y honradas, y también conocí a otros dos alcaldes intermedios pero no recuerdo sus nombres, pido disculpas, pero es que con la edad la memoria ya me falla y sobre todo la tinta (la de escribir). Dicen que la memoria tiende a olvidar lo desagradable. Y me dicen que ahora hay una alcaldesa, no sé, ¿quién es? Bueno, hay que reírse un poco, aunque la cosa no sea para reírse.

          Adjunto una mínima muestra de unos pocos recuerdos de algunos amigos que no quiero que se olviden. Sin mayor importancia; me limito a cosas ligadas a Alcantarilla, tengo muchas más cosas ahora mismo ilocalizables dentro de las montañas de libros, revistas, trastos y papeles que no veo manera de ordenarlos, y el tiempo se me acaba. Son personas, amigos, importantes para mí. Y puedo asegurar que ninguno de ellos pensaba como la actual señora alcaldesa. Ninguno. Les habría parecido además un increíble chiste de mal gusto el enterarse de cómo piensa esta señora. También dispongo de muchas cosas de personas que ya han pasado a los libros de la historia de España, porque son a nivel nacional, no de Alcantarilla. Y lógicamente las omito. Alguna de ellas muy interesante.  

 

Del alcalde Diego Riquelme Rodríguez (1970) // Carta de don Juan Torres Fontes (23-11-2001) // Con José Antonio Caride de Liñán (12-11-2019)

 

Con Daniel Serrano y Juan Cánovas (25-07-2019) // De José Miguel Rubio Polo (25-02-2025) // De Bartolomé Mayol Mayol (14-04-2015) 

 

Con Juan López García “Juan el périto”, nunca quería fotos, se la hice a “traición, es única (12-09-1966) // De la Sociedad Geográfica Nacional de EE.UU (01-01-1964) // De Mariano Ballester Navarro (1978)

 

Con Antonio “El Matemático Férez” o “Tararao” (21-06-1984) // Carta de José Ballesta Germán, alcalde de Murcia (04-03-2016) // Con el alcalde Francisco Zapata (10-01-2020)

 

De Fulgencio Saura Mira (29-02-1980) // Con el alcalde Joaquín Buendía localizando el túnel romano (26-11-2019) // Con Francisco Galera, alcalde pedáneo de Puebla de Soto entregándole el inductor de la turbina que daba luz a Alcantarilla y salvado del vandalismo (26-10-2021)

 

Con Miguel Pagán, del Huerto de los Frailes, hijo de Eduardo Pagán de la fábrica de jabones y cuya chimenea está conservada a la entrada del pueblo, y que hizo la Sala de Fiestas Casablanca y el cine del mismo nombre (31-05-2001) // De Pedro Hurtado, de Historia Ilustrada de Alcantarilla (2020) // De José Riquelme Marín (2023)

 

De Salvador Frutos Hidalgo (1999) // Con Agustín Baños “El Romanero”, maestro armero del ejército republicano en los frentes de Málaga y Teruel, en la mesa un Mauser alemán 7x57 nuevo de 1893 de la factoría Loewe de Berlín, y en sus manos una pistola TT-33 que le regaló un coronel ruso en Teruel y él me la regaló a mi (de un vídeo, 04-04-1984) // Con Francisco Jiménez Gil, cabo de la Policía Municipal, que tanta historia tenía, tantas cosas sabía, tanto callaba, y qué buena persona era (verano de 1981)

 

Con el antiguo amigo Juan Gonzálvez, guardia civil, interventor de armas en el cuartel de Alcantarilla, poseedor de la Laureada en la defensa de Santa María de la Cabeza // Salvador Mata Valera, Juan Gonzálvez, Pedro Cascales y Juan Cánovas (20-05-2021)

 

Con Cayetano González Vicente, maestro aceñero en su casa de Javalí Nuevo (de vídeo, 11-10-1983) // Aceña recién terminada (marzo 1983) // Instituto Geográfico Nacional, plano del Barrio de San Benito o de El Carmen en 1859, el Delegado Ángel Crespo García, Juan Antonio Martínez López, Pedro L. Cascales López y José Martínez Medina (04-20-2023)

 

Recuerdo que, desde siempre, Alcantarilla ha tenido de alcaldes a empresarios, comerciantes, funcionarios, profesionales, o personas de reconocido prestigio, honradez, aprecio entre la población y sobre todo mucha “sintonía” con el pueblo (aunque solamente hubieran ido a la escuela primaria o ni siquiera eso, no les hacía falta). Ya lo hemos comentado. Podemos decir que eran cargos honoríficos, con un gran “sentido común”, muy apreciados por el pueblo y que les costaba hasta su dinero el tener ese cargo (y no “vivir” de él, porque además, aunque hubiesen querido, no había dinero alguno que “comisionar”). Y por ejemplo, entre otras cosas, hay que recordar que aquellos alcaldes, sin medios, solucionaron el tremendo problema de la existencia de las cuevas, algo que ya se ha olvidado, pero que era algo gravísimo, muy complicado, y que sin embargo todo se solucionó construyendo centenares de viviendas (ver enlace nº 21).

¡Y encima vivía ese dictador incalificable que era Franco, pero que inexplicablemente, nadie lo entiende, yo tampoco, nos dio 40 años de tranquilidad y progreso sin política! Y “dicen” que creó miles y miles de viviendas por toda España y hasta pueblos enteros en zonas rurales para que todo el mundo tuviera una vivienda digna y a un coste simbólico y acabar con el chabolismo (ver fotos de lo que era Madrid, por ejemplo). No sé. Yo no me lo acabo de creer, parece imposible, pero me lo tengo que creer, porque yo lo vi.

          A mí, es que no me gusta la política ni los partidos ¿se me nota mucho?, nunca me han gustado, pero bueno, antes era otra cosa, la política era pasable porque no existía. Ahora no, porque ahora no hay política; ahora, salvo honrosas excepciones, lo que hay son bandas de ineptos y golfos que se han apropiado de la “política” para llevarse lo que nunca podían haber soñado (la prensa está llena de todo eso). Pero, ojo, no es culpa de ellos. Se trata de algo muy antiguo y es lo que se llama “efecto pendular” de una sociedad (ya lo hemos comentado), y estos nuevos “políticos” no son ni más ni menos que un reflejo y una consecuencia de esta sociedad que ahora tenemos. Ellos no tendrían nada que hacer si no existiese una sociedad de la cual ellos son una consecuencia. Y otra sociedad que venga después acabará con la que ahora tenemos. Siempre ha sido así, pero lo que varía mucho son los tiempos, cada vez esas fases tienen duraciones diferentes. Con un pequeño repaso a la historia pueden detectarse esas oscilaciones.                                                                                                                

Y se me puede llamar lo que se quiera, pero sencillamente no veo la necesidad de la existencia de partidos políticos, sobre todo en los municipios, en donde solamente se necesita el hacer una gestión que esté basada en la realidad, el sentido común y el beneficio de los vecinos. Todo lo demás sobra. Y para los acuerdos ya puede cada uno personalmente, y solamente pensando en sus vecinos, exponer sus ideas y su voto, en reuniones, comisiones, plenos…, sin aborregarse bajo las siglas de una organización (partido) que encima te pueden obligar a votar a favor de cosas que en conciencia no crees que sean beneficiosas para la población, pero sea lo que sea, hay que ir en contra del otro “partido”, hay que “joderlo” ¿Este sistema es bueno para el pueblo?, ¡ja!. ¿Y tienen conciencia? ¿Y dimite alguien? Una leche. Por eso no miro los carnés nunca, miro a las personas, todo lo demás no me importa. Ahora, eso sí, hay que procurar no tratar con golfos, engreídos, sectarios, obtusos, traidores (los judas) y vulgares, todos ellos aburren mucho, y al final solamente pueden crearte problemas y hacerte perder el tiempo. A mí, a pesar de llevar mucho cuidado me ha pasado algún caso.

Sigamos, Alcantarilla (y España) era por aquellos pasados años de los que estábamos hablando, muy diferente a la actual, muy diferente. Todo el mundo se conocía, existía trabajo para todos, era un polo de atracción por su actividad industrial (había que mandar autobuses a poblaciones cercanas en busca de trabajadores), la vivienda no era un problema, los impuestos prácticamente no existían y los que habían eran razonables, la luz y el agua eran pagos mínimos, los sueldos daban para vivir sin estrecheces, incluso, con un sueldo, podías comprarte un solar y te construías tu casa los fines de semana dejando preparada la elevación de planta para los hijos, ya he comentado todo esto en alguna ocasión, y siempre sabías que el mañana sería mejor que el hoy, tus hijos tenían futuro según sus aspiraciones; y los bares, sobre todo las tabernas, se llenaban de gente, especialmente por las noches, tras la jornada de trabajo (con 100 pesetas, 0,6 euros, llenabas una mesa de tapas y bebidas para todos); y llegaban los de las serrerías, las conserveras, las industrias, los comercios y los agricultores con su azada al hombro. Y las mesas llenas y hasta ocupando la calle en los veranos. La guerra estaba olvidada totalmente, pero totalmente, yo me tomaba copas con los que habían echado de mi casa a mi madre embarazada de mi hermano y que tenían a mi padre en la lista porque simplemente tenía una fábrica de conservas, ¡y nos invitábamos todos juntos y nos reíamos!, porque todo había pasado y éramos amigos. La delincuencia y las drogas no existían, ¿qué era eso?, y los “únicos” que nos “visitaban” eran los turistas que venían a gastar dinero con toda la tranquilidad del mundo. Los reinos de “taifas” tampoco existían y nadie “vivía de la política”. Y todo eso lo he vivido yo, o sea, que nadie me venga ahora con cuentos chinos e interesadas milongas producto solamente de su ignorancia, de su mala fe, de su indecencia, y sobre todo pendientes del incremento de su faltriquera. Porque se habrá ganado en tecnología y algunas cosas más, como el dichoso móvil, muy bien, pero todos con él en la mano en manada siguiendo al pastor; pero todo ello ha sido a costa de haber perdido todo en convivencia, en tranquilidad, en economía, en seguridad, en libertad y en tantas y tantas cosas más. La pregunta es: ¿hasta cuándo se va a aguantar todo esto? Porque esta “casta”, que llamaba “casta” a los anteriores hace bien poco, ahora se agarra a ella, a la “casta”, como una garrapata.

          Puede verse el libro de Fulgencio Saura Mira Por las tabernas de Alcantarilla (así como el enlace nº 59).

Portada del libro sobre las tabernas de Fulgencio Saura Mira (1981)

 

Fulgencio Saura Mira y Pedro L. Cascales López en una exposición en Ceutí (30-10-2006)

 

Y con respecto a esos muy buenos alcaldes, como ejemplo, tenemos a Francisco Zapata Conesa que tuvo que dejar la alcaldía, teniendo mayorías absolutas, si quería poder salvar su futuro, su ferretería, y con ello a su familia. Cobraba cuatro duros como alcalde (creo recordar que eran unas 60.000 pesetas) y los donaba a Cáritas, cuando Cáritas era Cáritas (ver los enlaces nº 7, 8, 50 y 57). Zapata era una persona muy apreciada por el pueblo. Mucho. Y todo el mundo lo recuerda (había ido a la escuela para aprender a leer y escribir). Éramos muy amigos, porque yo lo veía como una persona honrada, y tuve con él una larga conversación advirtiéndole del problema al que podríamos enfrentarnos si él se iba, porque el que tenía que haberle sucedido, Santos Herrero Cano, no quería de ninguna manera ser alcalde (no se lo “perdoné” a Santos y se lo digo cada vez que lo veo, aunque ya hace tiempo que me reconoció su error). Y así pasó lo que pasó. Y vino lo que vino durante casi 30 años, nada menos.

Diego Riquelme, alcalde en la época de Franco, también apreciaba sinceramente a Zapata, y él me lo decía, que los que habían venido después, teóricamente de “los suyos”, no le hacían ni caso (¡le llegaban a pedir cita previa o darle excusas para hablar con el alcalde o un concejal!), mientras que Zapata siempre tuvo con él una relación y atención muy estrecha. Eran los dos unas personas muy eficaces en su gestión y muy íntegras. Los recuerdo y los echo mucho de menos a los dos.

Zapata, a mediados de su primera legislatura, mientras estábamos haciendo el Plan de Ordenación, habló conmigo para si quería cambiarme de ayuntamiento y venirme a Alcantarilla a hacerme cargo del urbanismo, yo no lo veía mal, pero, ¿y después de Zapata qué? ¿quién iba a venir?, porque si venía Santos Herrero no había problema, pero si venía lo que parece que venía, porque ya sabíamos lo que querían y cómo actuaban, estaba claro que yo no encajaba. Aquellos tiempos de antes estaban ya comenzando a cambiar. 

Al final me vine, Santos no quiso ser alcalde, y entró quien entró, y en mi puesto (yo pedí la excedencia) pusieron a alguien “dócil y con tragaderas”. Estupendo, a mi plin. Me olvidé de Alcantarilla y de su regidor de “mirada obtusa”. Es que no podía ni verlos.

Yo no estaba dispuesto a que los informes me los dieran ya escritos y con unas presiones que era para llevarlos al juzgado de guardia; y esta banda que vino veía al ayuntamiento como su coto particular, su mina de oro, pasaron de estar en el paro (porque eso de trabajar, va a ser que no) a hacerse buenas viviendas (en algún caso sin licencia, está en la prensa), comprarse coches caros y vivir a lo grande (¿con qué dinero?, porque las cuentas no salen). Y ellos intentaron hacerme la vida imposible. ¡Ja, que risa! ¡El césar de ojo incierto y bolsillo ansioso, queriéndome fastidiar! No se puede ser más tonto. Y me fui a vivir mi vida, más contento que unas pascuas. Y cada uno quedó en su sitio. Adiós.

Y con respecto a aquellos años, los viejos no se acuerdan (o sí) y los jóvenes lo ignoran. La llegada de Zapata coincidió con un cambio político, muy tranquilo, sí, pero administrativamente tenía sus problemas, y uno de esos problemas era el urbanismo, que era un motor económico muy importante, importantísimo en aquellos años, sobre todo para Alcantarilla. Y aquí apareció la figura de Zapata para solucionar un gran problema que llevaba casi 20 años enquistado causando muchos y muy graves perjuicios al pueblo.

El ayuntamiento de Alcantarilla se había incorporado a efectos urbanísticos a Murcia junto a Beniel y Santomera (que en aquellos años pertenecía a Murcia). No había dinero, y los costes de un Plan de Ordenación, hoy da risa lo que pudieran costar, pero entonces era un gran problema para un ayuntamiento como el de Alcantarilla. Por eso razón este pueblo se incorporó al llamado Plan Comarcal de la Huerta de Murcia hacia el año 1960.

La legislación urbanística era muy escueta y simple, y la experiencia urbanística casi nula por parte de los técnicos. La construcción se paralizó, los promotores no podían actuar, los trabajadores de la construcción no tenían trabajo. Era todo un desastre, precisamente en una época en que la construcción era un motor enorme para la creación de empleo y de la economía en todos los aspectos. Mi padre llegó a instalar un cine de verano de forma provisional en un solar de la Calle Mayor, de socio con los del Coliseum de Murcia, porque no podía tener licencia para edificar.

Fulgencio Pérez Artero intentó solucionar el problema saliéndose del Plan Comarcal y haciendo un Plan General propio de Alcantarilla. Para ello sacó un concurso y contrató a una empresa madrileña (Ignacio Ugalde de Aldama, ¿familiar del ahora célebre?). Bien. Perfecto. Pero eran años muy malos legislativamente hablando, y el contrato de 1972 se encontró con dos problemas: uno la aparente inexperiencia de los contratados con la nueva legislación y sobre todo, el más preocupante, era su desconocimiento de la población; y otro, muy decisivo, la aprobación en 1976 de una nueva y necesaria Ley del Suelo y sus Reglamentos que ajustaba y le daba un cambio a todo. Todo lo hecho no valía, había que volver a empezar. Todo quedó paralizado.

La situación del sector de la construcción era crítico, y la empresa de Madrid no pudo superar los problemas administrativos existentes y además no conocían Alcantarilla. Ese era un gran problema como ya hemos dicho. Por el contrario, gracias a esa contratación, en noviembre de 1972 se realizó un vuelo fotogramétrico de Alcantarilla (junto al ayuntamiento de Murcia) y gracias a ello contamos hoy en día con un plano excepcional de Alcantarilla de esa fecha a escala 1/2.000 y altimetría de un metro (ver artículo nº 44). 

Fueron años muy difíciles para el sector, paralización total, y Fulgencio Pérez Artero, lógicamente abrumado, optó por dar licencias sin tener un planeamiento urbanístico aplicable (poniendo parches). Podría no ser una solución muy legal, pero era una solución moral que Fulgencio, como alcalde decidió adoptar. Eran ya muchos años de paralización. Las familias tenían que vivir. Y llegó el cambio político, y Francisco Zapata, con el que yo, como técnico de urbanismo de Murcia, tenía un contacto muy directo en ese aspecto, decidió que rápidamente había que hacer un Plan General de Ordenación de Alcantarilla. Convocó el concurso y nos presentamos a él los de la OTGU (estábamos haciendo por entonces el Plan General de Torre Pacheco). Quedamos los primeros según el Tribunal de Murcia y comenzamos a trabajar de inmediato, siendo director del equipo el experto Vicente Garaulet Casse, jefe de la OTGU del ayuntamiento de Murcia en donde yo trabajaba (era muy amigo y falleció una semana antes que Francisco Zapata Conesa). De todos aquellos solamente quedo yo. No sé por cuanto tiempo. Aunque me gana Santos Herrero Cano. Que sea por muchos años, porque me saca 4 o 5, y me jode, porque está mejor que yo. Fue mi concejal de urbanismo en Alcantarilla y es de las personas con un cargo público más honradas que he conocido.

Los trabajos para el Plan de Ordenación se comenzaron de manera acelerada y con reuniones con los vecinos por barrios, y uno de los problemas con los que nos encontramos (particularmente yo) era sobre la existencia de edificios que era una lástima que se derribaran. Saura y yo hicimos un inventario. Sí, pero ese inventario no tenía validez legal al no estar los edificios legalmente catalogados. No se podía evitar su derribo. Y solamente cabía una solución: tratar de manera amistosa con cada propiedad. Así, se trató con Juan Antonio Vicent López (mi primo, que lo hice por teléfono) para la casa de su abuelo Juan Antonio López Martínez junto al jardín (y que me dijo: ¡ya, no pienso de ninguna manera en su derribo!), con Juan Esteva Salóm (igual, y comentamos, sin creerlo en absoluto, “lo de un museo de la conserva”), con Lucía y Félix Mendaza para la Casa de Cayitas (sin problemas), con los Ortega (Precioso)…, etc. Otros se opusieron, porque eran muchos herederos. Y aquí debo decir que yo personalmente quería conservar mi casa de la Calle de La Cuesta (hoy Eusebio Martínez) pero yo solo estaba en minoría, cualquier oposición no me valía, se derribó (yo no quise verlo), y no he vuelto a pasar por esa calle, ni voy a pasar nunca. También se derribaron el chalé “Maria Luisa” de Caride y el de mi abuelo Juan José López Martínez en la serrería de la Calle Ramón y Cajal y Calle Madrid (tampoco quise verlo). Una lástima. Y más cosas. Pero legalmente no se pudo evitar, eran demasiados herederos que ya vivían fuera muchos años y que poco o nada les importaban las cosas de Alcantarilla. Otras cosas se salvaron, gracias a Dios, como la casa de José Caride y las de los Cobarro (Basilio y Gabriel) por acuerdos con la propiedad. Al menos tenemos algunas fotografías de lo desaparecido.

Y luego nos encontramos con otro problema: las zonas rurales con algún elemento digno de conservar, como es el caso del acueducto de la noria, y ahí fue mucho más sencilla la actuación: se hizo un Plan Parcial, se señaló como “zona verde” el entorno del acueducto y se acumuló el aprovechamiento urbanístico en la zona sur. Solucionado. Todos contentos. Y el acueducto ha podido ser recuperado ahora gracias al alcalde Joaquín Buendía.

Y terminamos lo de los Planes de Ordenación con una incógnita: Nosotros hicimos un Plan de Ordenación que tenía que revisarse legalmente cada ocho años, o sea, si se aprobó en enero de 1982 había que revisarlo en 1990. Pues bien, que se me corrija si me equivoco porque no estoy al tanto de las cosas municipales, pero estamos en el 2026 y que yo sepa, no se ha revisado. Repito, perdón si me equivoco. Pero si no me equivoco, ¿qué explicación puede dar el ayuntamiento?, porque además se ha ampliado el término, lo que obligaba legalmente sí o sí a su revisión.

Y tras el Plan de Ordenación vino esa citada ampliación del término. Fueron meses y meses de diálogo de besugos con Murcia, ¡y eso que eran del mismo partido, siempre la política! Ya de las múltiples reuniones salías cansado y aburrido sin solucionar nada. Y qué decir de los “señoritos” de Sangonera la Seca que de ninguna manera querían ser de Alcantarilla, cuando de Alcantarilla venían, vivían y comían (Sangonera era un secarral con tres o cuatro casas, ver las fotos aéreas antiguas). ¿Qué podemos opinar? Lo dejamos, pero fue un éxito histórico de Francisco Zapata aunque fuese incompleto, pero no fue culpa suya. Era imposible, y ni siquiera aceptaron en Murcia rectificar los límites con Javalí Nuevo y Puebla de Soto, en los que precisamente salían ellos favorecidos. De obtusos ¿Qué les importaba el pueblo? Ni siquiera se presentaron cuando se efectuó la nueva delimitación del término de Alcantarilla en 1988. Y repito: ¡eran del mismo partido político, siempre igual, todos iguales, partidos y política! 

Y siguiendo con aquella época considero oportuno el dar testimonio de un detalle sobre el tema de la concesión de licencias de edificación, porque las cosas se olvidan o se desconocen. En el diario La Opinión, de fecha 26-12-2025, pág. 4 (Adrián González), se dice que en Alcantarilla el plazo medio para otorgar esa licencia ha sido de 262 días en el año 2025 y fue de 342 días en el 2024 ¡para 6 expedientes! (el plazo legal es de 90 días).

Pues bien, como encargado de la Oficina de Urbanismo (yo había permutado en 1983 como funcionario desde la Oficina Técnica de Gestión Urbanística del Ayuntamiento de Murcia, OTGU, en la que estaba desde 1975), y siguiendo instrucciones directas del alcalde Francisco Zapata y del concejal Santos Herrero (con las cuales yo estaba plenamente de acuerdo), cuando el proyecto tenía entrada en el ayuntamiento, ese mismo día se me pasaba para informe, y ese informe pasaba en un día o dos a la comisión que era de periodicidad semanal, los miércoles, por lo que el interesado podía obtener la licencia en unos diez días máximo. Y se despachaban unos 30 expedientes anuales. Y estaba yo solo. Ahora hay mil. Y había que atender a muchas más cosas que te ocupaban lógicamente bastante tiempo.

Pero eso no era todo, ya que, si el constructor nos decía que tenía a los trabajadores parados, yo me personaba en el terreno, marcaba la línea si era necesario y se le decía que comenzara la obra cuando él quisiera.

Y ya de paso le encargué al fotógrafo Pedro Carrillo “Rogelio” que le hiciera una foto a cada casa del pueblo (están en el archivo municipal, años 85/86) y las ordenó por fichas el inspector de obras Juan López Belmonte. También hicimos fotos interiores de los cines Iniesta y Casablanca, antes de que se derribaran, gracias a los amigos Gregorio Simón Ferrero y Miguel Pagán Ocaña que eran los dueños.

Así funcionaba entonces el ayuntamiento y sus gestores. Que cada cual juzgue. Todo esto es un simple ejemplo, porque hay muchísimos más sobre “esa cercanía” que existía entre los ciudadanos y su ayuntamiento. Era un ayuntamiento que estaba para solucionar y no para perjudicar a los que precisamente pagaban sus sueldos. Los alcantarilleros iban y salían del ayuntamiento en cinco minutos satisfechos y con todas las ayudas posibles. Sin marearlos.

Ahora eso ya no existe en ningún sitio: todo es el dinero, los agobios burocráticos, la tecnología, el anonimato administrativo, el retraso en todo, el no sé de qué me habla, la cita previa, el desespero, los pagos... Pues bien, una posible solución pudiera ser el que los cargos políticos no cobren nada durante los primeros 150 días de cada año. Y ya está. Así se igualan con los explotados ciudadanos. Creo que es lo justo.

Y la salida de Zapata ya nos trajo el primer problema que creo oportuno hacer constar por su singularidad y pertenecer a la historia negra de Alcantarilla. Un problema desconocido y olvidado que yo creo único en España. Todo se inició cuando José Zapata Conesa (que era concejal y que en nada se parecía a su hermano) se empeñó, sin encomendarse a Dios ni al diablo, pero desde luego con el visto bueno del de “mirada obtusa”, el traer al ayuntamiento “a dedo” nada menos que un “Director de Organización y Programas” (o algo así) con unos poderes absolutos sobre todo el mundo, incluido secretario, depositario e interventor. Todo eso era totalmente ilegal y un tremendo disparate, pero Pepe Zapata decía que “él”, “Él”, iba a organizar el ayuntamiento “como si fuese una empresa”. Una lumbrera. Increíble. Hoy en día habría hecho carrera en Madrid.

Este “pájaro” de “Director de…”, parece que había venido de Soria y desde el primer momento se creyó el gallito del corral y comenzó a meterse en todo, a querer controlarlo todo…, y lo gracioso es que no tenía zorra idea de nada (nunca pude saber si tenía alguna titulación, eso era secreto), pero actuaba con una chulería y prepotencia increíble, parecía haberse olvidado la educación en su casa (si es que la vio alguna vez aunque fuese en pintura), y eso sí, llevarse las 300.000 o 400.000 pesetas al mes (sueldo disparatado y único en cualquier ayuntamiento). Un absoluto desastre muy en consonancia con el nivel de sus protectores: el de mirada “obtusa”, José Zapata y Alfonso Guirao “el Marrias” (otra inolvidable joya). 

Surgieron de inmediato enfrentamientos con el secretario Fulgencio Saura Mira (muy débil anímicamente y que le costó la salud) y el depositario Marcelino Ataz Poyatos, así como con el interventor, del que ahora no recuerdo su nombre, que me perdone. El desconcierto era general entre todos los funcionarios, nadie entendía nada de lo que estaba pasando. Y un día al volver de la calle de alguna gestión con el inspector de obras Juan López, me encontré sobre la mesa un oficio firmado por el “pajarito” que me decía que yo no podía “moverme de la mesa” sin su permiso (igual lo hizo con otros funcionarios). Se pasó veinte pueblos. Hasta aquí habíamos llegado. Me reí mucho, y si hasta entonces había estado callado, ya decidí actúar.

Saura Mira tuvo que pedir la baja médica y Marcelino llegó a enfrentarse con el “amo” por sus actuaciones absolutamente ilegales y se ausentó del ayuntamiento. Lo tuve que llevar a su casa en Murcia por el estado anímico en que se encontraba. No podía ni conducir.

Había que acabar con esto, y Saura y yo nos fuimos a ver al prestigioso abogado y amigo don Joaquín Esteban Mompeán que acababa de volver a Murcia tras desempeñar el cargo de Gobernador Civil en Córdoba, y le expusimos el caso manifiestamente ilegal.

Así lo vio don Joaquín y se hizo cargo del asunto; y mientras, el “pajarito” ya se había comprado un Alfa Romeo rojo último modelo y se recorría todos los bares del entorno tomando “cafelitos” con los amiguetes (como Juan Guerra, tengo fotos). La tensión entre todos los funcionarios subía por momentos, y al parecer, una noche, ese flamante vehículo fue objeto en Murcia, de “un acto terrorista” según declaró en un pleno Alfonso Guirao “el Marrias”, pidiendo la detención inmediata del autor o autores del hecho. Todavía no se les ha localizado. La UCO de la Guardia Civil está en ello muy interesada, pero ahora mismo están muy ocupados con otras cosas.

La justicia actuó muy rápido y sentenció la nulidad del contrato de semejante payaso. Salió del ayuntamiento con la cabeza baja y dos bolsas en las manos, ¿qué llevaba?, entre los silbidos y otras cosas que le regalaban los funcionarios. Fue una gran satisfacción el recibir las gracias de todos esos funcionarios, pero el abogado lo pagué yo solo. Pero muy contento. Y don Joaquín cobró muy poco, poquísimo, los gastos. Era un amigo.

También es verdad que un par de supuestos funcionarios, cuyo sentido de la honradez y de sus obligaciones legales era muy laxo, y que lamían el suelo por donde pasaba el “señor Director” hasta que la lengua les sangraba, se sintieron muy defraudados y las lágrimas se les saltaban. ¡Con todo lo que habían “tragado”, y ahora qué!

Es decisión personal el ser decente o sinvergüenza, aunque hay algo que no es decisión personal y es peligrosísimo; es el ser tonto y creerse listo, eso es una verdadera bomba si llegaran, por arte de birlibirloque, a mandar en algo. En ese caso tenemos un problema muy serio con sus actuaciones. Lo primero que hay que hacer es el desprecio más absoluto y luego huir de ellos en cuanto se pueda y cuanto más lejos mejor. 

          Y durante esos desgraciados años en que Alcantarilla estuvo en manos de quienes estuvo tras irse Zapata, yo desaparecí, pedí la excedencia, como ya he comentado, yo no podía “tragar” lo que pretendían que “tragara” (jamás, ni en Murcia ni en Alcantarilla con Zapata de alcalde y Santos de concejal, nadie, absolutamente nadie me había dado instrucciones ni hecho insinuaciones sobre cualquier expediente, y había algunos muy delicados); debería haber ido a la Fiscalía, pero: ¿habría hecho algo?, ya sabemos lo que pasaba y pasa con la antes prestigiosa fiscalía, por eso los mandé a tomar viento y me fui a Alhama, a mi antigua casona familiar con su torre, en donde yo había nacido de casualidad en verano, por adelantarme un mes más o menos (dicen que por el calor que hizo tres o cuatro años por el futuro “cambio climático”), dentro de una finca grande junto a la sierra de Carrascoy y en absoluta soledad, sólo con mis mastines que me había traído de León, y el vecino más cercano a un kilómetro más o menos, y “muy bien protegido”, viviendo en libertad, e hice junto a un grupo de amigos un hangar y un campo de vuelo para volar lo que quisiera (ubicado junto al antiguo aeródromo de La Camarroja o La Mata de la Guerra Civil) sin tener que aguantar las inexplicables restricciones militares en Alcantarilla. Y venían a volar bastantes alemanes, mayores y jóvenes (no sé cómo se corrió la voz). Y varios eran pilotos veteranos de la II Guerra Mundial, que venían a volar con sus hijos y nietos, y cada año volvían y me traían regalos: cascos, salacot, condecoraciones, insignias, fotos, documentos… Les estoy muy agradecido.

Comíamos y bebíamos mucho, hasta hartarnos, por bares y tabernas de Los Ventorrillos y Alhama, les encantaba, y hablábamos todavía más, chapurreando o traduciendo alguien, que siempre había quien hablaba los dos idiomas, sus hijos, sobre todo. Y si no, por señas. Tengo mil historias de esos veteranos de aquella II Guerra Mundial. Recuerdo que incluso vinimos a cenar una noche a Alcantarilla, al Museo de la Huerta, para ver al amigo Jesús y a su inolvidable “maître” Pepe.

          Y también venían hijos de combatientes alemanes en Rusia, que habían estado junto a la División Azul, en el frente de Leningrado, de la que sus padres hablaban con mucho respeto y casi admiración sobre cómo combatían y sobre todo resistían las penalidades los españoles (aquellos españoles, que evidentemente no eran los de ahora, y eran muy apreciados por los rusos a los que incluso les daban parte de su comida). Muchas gracias a todos ellos en nombre de todos los amigos de esa División (la Blaue Division felicitada por Adolf Hitler y Cruz de Hierro con Hojas de Roble para su general Agustín Muñoz Grandes), unos 15 o 20 de ellos conocía yo, que ya han fallecido, y 4 o 5 eran de Alcantarilla, uno de ellos era Policía Municipal. Saludos hasta el Más Allá a don Francisco y a don Francisco. Las familias lo saben. Uno de ellos volvió a Alcantarilla en el Semíramis desde Odessa tras estar muchos años prisionero en un campo de concentración soviético y se pudo casar entonces con la que lo esperaba.

También recuerdo mucho a mi amigo Alfredo Cervera, piloto republicano (el que se estrelló en la calle de La Cruz con una Tiger Moth ─biplano de entrenamiento─ compitiendo nada menos que con un piloto ruso pilotando un I-16 Policarpov ─caza─, estaban locos).

Varias veces le invité a Alfredo a que viniera a volar a Alhama y siempre me dijo que no, que su época ya había pasado (igual que me pasa a mí ahora, lo comprendo perfectamente), pero a mí me habría gustado mucho volar con él, igual que me pasaba con los pilotos alemanes de Stuka-Junker-87 o de Messerschmitt-109. Venía uno que había sido piloto de Stuka y fue derribado sobre Montecasino por un Mustang P-51 americano, murió el ametrallador y él saltó en paracaídas, cayó prisionero y los americanos lo pusieron a quitar espoletas de las bombas sin estallar. Me regaló muchas cosas. Se llamaba Hermann Dorendorff.

Alfredo era una buena persona y además pariente mío. Tengo un primitivo samovar (me lo dio “El Veneno”) con el que él y los pilotos rusos tomaban “algo así” como café (mucho vodka con unas gotas de café y sin olvidar el anís) en el bar “La Caja de Mistos” (local de 2 x 2 metros y un mostrador de unos 1,70 de altura) del padre de Rafael el del estanco junto al Cine Iniesta. Lo recuerdo mucho.

          Y como anécdota, a pesar de volar tantas horas, solamente he tenido tres accidentes, bueno ni eso: tres paradas de motor. Una al despegar con un alemán, Michael Rënn (hijo de un veterano del Afrika Korps con Rommel, que también venía por Alhama, y su hijo, al final, se casó con una médico alhameña); y ese momento del despegue es el más peligroso porque solamente se lleva la fuerza del motor, no hay sustentación. El avión cayó en picado, era imposible recuperarlo a treinta metros de altura y sin velocidad, y se quedó con el morro hincado al suelo y con la cola en alto, y nosotros sin un rasguño (yo veía la tierra venir y pensaba: “vaya una hostia que nos vamos a pegar”). La segunda volando hacia La Manga, y de pronto, en mitad del campo de Cartagena, el motor se cansó y se paró el pobre. Sin pegas, un querido y anónimo agricultor no había hecho plantaciones en su propiedad y estaba “limpia” de arbolado, y ahí metí al “bicho” picando a tope para tener velocidad y luego entrar en pérdida sobre el bancal. Aparato intacto. Se reparó el fallo, y dando tumbos por el bancal, arriba otra vez. Y la otra, más escandalosa, porque hasta salió en la prensa y lo vio mucha gente que estaba en la playa, pero igualmente sin problemas, fue la caída al mar en Mazarrón. Mis gafas todavía las estoy buscando.

Y las últimas fotos aéreas de Alcantarilla las hice en el año 2002 (ya se acabó, ahora están los drones) y parte están publicadas (ver enlace año 2011 “Alcantarilla entre el…”). Para estos últimos vuelos sobre Alcantarilla y Alhama hablé con mi viejo amigo Laureano Ruiz Liaño, que ya tenía más de 80 años, y había sido mi instructor de vuelo en los años 60 en la base de Alcantarilla, antes siquiera de sacarme el carné de conducir.

Desde que vino a Murcia desde Santander tenía una pequeña empresa de publicidad aérea y varios aviones, trabajando además como instructor civil en la base con la colaboración del amigo Juan Salinas, casado con una Pacheco. Ha muerto hace algo más de dos años tras haber cumplido ya los 100 y la licencia de vuelo recién renovada. Era el piloto en activo más antiguo ¡del mundo!, certificado por Aviación Civil y con cerca de 100.000 horas de vuelo, salió por ello en portada de la prensa de Murcia con una foto junto a uno de sus aviones, y me imagino que saldría en más lugares. Muchos pilotos de líneas aéreas aprendieron a volar con él en Alcantarilla, porque era una escuela muy barata. Uno de ellos (Estévez) llegó a presidente de la compañía Aviaco. Yo conocí a bastantes (incluso una mujer que luego llegó a comandante en Iberia) y compartíamos vuelos porque eso nos sumaba horas.

 

Con Laureano Ruiz en el aeródromo de Los Martínez del Puerto (10-11-2002) 

Publiqué desde el “exilio” varios libros y algunos planos antiguos sobre Alhama de Murcia, editados por el ayuntamiento y a iniciativa de su alcalde Jesús Caballero y el concejal de cultura Antonio Díaz (sin cobrar ni un euro, pero como cambió la corporación, se quedó sin editar un libro de unas 1.300 páginas porque “eso” no había sido “idea de ellos, los nuevos”, está en la web, año 2011), y además se hacía una revista semanal Crónicas de Alhama. Una población que, al estar más alejada de Murcia parece que sí que tenía algo de historia, no como Alcantarilla, según dice doña Francisca,”La Paqui” (según se le nombra así en todos los medios), ínclita y docta personaje, ¡quién lo duda! ¡madre mía! Es que da risa. De verdad. Así como reportajes fotográficos aéreos de La Manga y Mazarrón. Y también publiqué algo de Murcia: la llegada de las aguas potables, planos antiguos y algunas cosas más (ver enlaces).

Y cuando llegó Joaquín a la alcaldía, me hablaron muy bien de él, yo no lo conocía ni me importaba en absoluto, pero pensé que posiblemente, si era verdad lo que se decía de él, se podría trabajar para Alcantarilla, algo que yo ya tenía olvidado. Parecía formal, honrado y competente, hablé con él, y lo vi serio y preparado, intuí que se podía confiar en él, y comenzamos a ordenar miles y miles de etiquetas y donar cuatro camiones de cosas de la conserva con todo perfectamente documentado, tras estar todo ya olvidado más de 40 años (ver enlaces). Y Joaquín nunca me ha fallado. Sabe lo que hace, gestiona, y sobre todo está preparado y es un hombre de palabra. Una “rara avis” de la política actual.

 

Joaquín y yo con el bastón de alcalde de mi abuelo con empuñadura de oro, donado por suscripción popular con un máximo de una peseta, unos 10/15 euros de ahora (de una crónica del diario El Tiempo de 16-01-1923), foto ayuntamiento.

 

Firma de la donación de material de la conserva al ayuntamiento (21-05-2024)

Joaquín ha realizado muchas cosas muy importantes para Alcantarilla, y sin presumir, y que ignoran la mayoría de los habitantes de este pueblo. Y por lo que nos afecta en lo cultural e histórico que es nuestro tema, entre ellas el proyecto de la creación de un Museo de la Conserva Vegetal y la recuperación del Acueducto de la Noria (ver enlaces nº 11, 61 y 65); y todos esperábamos también una continuidad en otras gestiones iniciadas, siendo una de ellas el investigar sobre la historia de Alcantarilla (el cabezo, el acueducto, el túnel, la antigua población, edificios, el poblado de Santa Ana…, muchas cosas). Esperábamos.

Joaquín dimitió de la alcaldía tras casi ocho años de haber tenido que recoger el ayuntamiento como lo recogió, y yo intuía que esa dimisión no era precisamente para irse a su casa, a Joaquín le gusta la política, trabajar en ella, gestionar, y no la necesita económicamente para vivir (igual que le había ocurrido a Zapata), y así se publicó (ver enlace nº 62), coincidiendo en todo con el extenso artículo del experto periodista sobre temas políticos Ángel Montiel (dos páginas, la 2 y la 3) en el diario La Opinión de fecha 27-04-2025, domingo, que cerraba con una expresiva frase: “…que nadie se olvide de él…” 

 Y Joaquín ha sido designado ahora Consejero de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca. Demasiado, menuda le espera. ¡Pobre Joaquín! Pero al menos tenemos algo positivo dentro de todo este desastre, aunque a Alcantarilla, en cosas de ese tipo, poco le afecte. Pero yo intuyo que todo no acaba aquí. 

Y durante sus años de legislatura, Joaquín apareció varias veces en la prensa, muy pocas y por causas ineludibles (se calló sus importantes logros), pero su sucesora, que lleva sólo unos meses en el cargo, ya ha aparecido más veces en esos medios que en los casi ocho años en que estuvo Joaquín; y todo para contar minucias, fantasías, gastronomía, hacerse propaganda y sobre todo las correspondientes “afotos”. Y suponemos que, según está la prensa escrita, en donde el llamar a eso “remitido o publicidad” ya no existe, será abonando un cierto óbolo. Ya cansa mucho, Es que parece que no sabe hacer otra cosa.

Sigamos. Tras dimitir como alcalde Joaquín Buendía Gómez, ya tenemos en el cargo a doña Francisca Terol Cano (ver enlace nº 21). Muy bien, la primera mujer alcaldesa de este pueblo; yo conocía mucho a su padre, una buena persona con el que me reía mucho, junto a Vicente López Herrera, en el bar de Juanito en la calle Ruiz Carrillo. 

¡Bienvenida Paqui, dijimos todos! Adelante, y le dimos de corazón la enhorabuena. La conocíamos desde pequeña, y para saber qué pensaba ella sobre el citado tema de la historia de Alcantarilla tuvimos una reunión, habida cuenta también, de que había remodelado totalmente el tema cultural. Y eso llamó la atención. Extrañó mucho. ¿Tal mal estaba Cultura? ¿Es que Joaquín lo había hecho tan mal? ¿Es que Petra “no valía”? ¿Pasar el asunto de Museos desde Cultura a ¡Obras!? Yo no lo entendí. ¿Lo entiende alguien? 

No era esa mi experiencia con las anteriores concejalías, con Petra, ni con sus antecesoras, María Luisa, Luz Marina, la propia Petra, y el jefe de Cultura Juan Antonio Martínez, ni mucho menos. Eran, son, personas excelentes y muy competentes, según todo lo que yo he vivido y de lo que doy fe. Todo funcionaba perfectamente.

Y en estos momentos surgieron las primeras alarmas. Muy tímidas, porque se confiaba que el cambio de persona no iba a significar mucho. Tremendo error (no podíamos imaginar lo que nos esperaba). Yo particularmente no entendía nada. Joaquín había sido el artífice de todo, y que su buen hacer iba a ser ignorado por su advenediza sucesora no podía ni imaginarse.

 

Yo creía que todo iría muy bien y Joaquín también me lo aseguró (21-05-2025, foto ayuntamiento)

Y una de las cuestiones que inocentemente se le presentaron a la nueva alcaldesa fue el publicar una revista sobre la historia de Alcantarilla. Pero increíblemente, esta señora dijo “que eso no le interesaba a nadie”, que Alcantarilla “estaba muy cerca de Murcia”, menudo descubrimiento, pero la ignorancia es así, Alcantarilla es como mínimo 2.000 años más antigua que Murcia, y tiene fondos arqueológicos en su solar que ya los quisiera la capital en el suyo, fundada artificialmente en el año 825.

Y luego, en el pleno municipal, pasó lo que pasó y doña Francisca nos descubrió un perfil que yo personalmente no lo esperaba (sufrí una gran decepción). Resulta evidente que es muy peligroso que el “poder” no recaiga en la persona adecuada. Muy peligroso, y Alcantarilla ya tiene mucha experiencia de ello (ver enlaces nº 62, 64 y 65). Porque la señora alcaldesa podía haber dicho perfectamente que no estaba de acuerdo en editar revista alguna (que le salía gratis), bien, estaba en su derecho, se le acepta y aquí no pasa nada, se podía haber hablado e intentar convencerla, pero lo que no puede admitirse es que dijera todo lo que dijo y sobre todo, cómo lo dijo y en un pleno. No estuvo acertada, perdió el control sin motivos, y lo peor es que torpe y engreídamente, insistió de manera agresiva diciendo que esas cosas se las tenía que haber dicho la concejal ¡por teléfono!, ¡en “privado”! ¿Pero entonces para qué están los plenos públicos? Base de la democracia municipal. Mala cosa. La primera autoridad del pueblo (aunque haya llegado como ha llegado) no puede comportarse así, con esas formas y esos conceptos. Penoso y peligroso.

 

Otra paginita pagada al parecer con los impuestos para “gloria” personal.“
¡Y la “afoto” que sea grande y se vea bien!” (se supone que le dijo al periodista o corresponsal, y así se hizo). Y el titular lo dice todo. Diario La Verdad de 14-2-2026, pág. 15

          Ese titular es muy expresivo y preocupante: Si el PP considera que soy la persona idónea me presentaré en 2027. Seguro que sale, es la “política”. “¿De quién dependen las listas…?, pues eso” (¿recuerda esto algo?), Enhorabuena por adelantado, ya que resulta evidente que le ha gustado mucho la cosa de “mandar”, pero que mucho.

          Y aquí está el problema: una persona que está en un cargo y dice públicamente, en un periódico, lo que aquí se dice, sin darse ni cuenta de lo que está diciendo (porque es evidente que no es capaz de calibrar sus palabras y lo que transmite con ello), se encienden todas las alarmas sobre su capacidad. Y si a esto le sumamos lo que estamos viendo en su corta, pero preocupante trayectoria, el resultado es, sin lugar a dudas, claramente muy incierto y negativo para Alcantarilla. Y en esto no hay milagrosos cambios. No es posible.

Y del texto de “la casual entrevista”, para qué vamos a hablar. Hasta el más ágrafo detecta cómo todo ello ha sido dictado desde la alcaldía para “gloria” personal cuando de ella no hay nada. Todo es heredado. Penoso. Pero el que paga la “paginita” manda. 

Y sobre esto de los partidos, la política, las listas, los listos y los tontos, a lo que nos lleva hoy en día la llamada “política”, el asunto es muy sencillo. No sé de porcentajes, pero en una estimación, más del 90% no son los afiliados a ningún partido, y dentro de ellos podrán ser un 1 o un 2% los que hacen las listas para nombrar los “elegidos” (siempre hay uno de ellos en esas reuniones que es el que “manda”).

¿Esto es democracia? Así tenemos lo que tenemos, y sobre lo que ello anteriormente ya se ha expuesto.

Yo soy técnico, nunca político, ni quiero serlo, y se me ha ofrecido en su día, ni muerto ni vivo. Y pregunto: solamente pregunto: Alcantarilla tiene casi 50.000 habitantes; y en unas elecciones reales, directas, de personas, ¿quién habría sido elegido?

No lo sé, pero creo que el pueblo no se equivoca, los partidos, sí.

Y a mí me queda una incógnita muy importante. Anteriormente hemos hablado de los méritos de los alcaldes de Alcantarilla (excepto la transición oscura tras irse Zapata). Por lo tanto, para no volver otra vez a esa “transición oscura” hay que saber los méritos ─mejor las cualidades─ de quién se elige. No hablo de universidades ni de títulos, hablo de valía, de sentido común, y un poco, aunque sea un poco, de humildad, de conocimientos locales, de conocer el pueblo, la situación social, y de asumir lo que cada uno es y luchar y trabajar para favorecer a sus vecinos.

Pero tenemos que hacernos una pregunta: ¿hemos tenido alcaldes designados a “dedo” (en otras épocas)?. Sí. Evidentemente. Pero resultaba que habían sido designados a dedo porque eran conocidos y gozaban de una serie de cualidades: conocimiento del pueblo, aprecio popular, honradez, sentido de los problemas existentes, ayuda a los vecinos…, en fin, todo lo que ya anteriormente se ha enumerado. Y es muy raro que esos alcaldes fallaran, porque el pueblo no lo perdonaba. 

          Por todas estas cosas, que no son de lo tuyo, de lo que tú trabajas, ciertamente estas situaciones te aburren, te producen rechazo y son una pérdida de tiempo, y cuando ya llevas tantos años trabajando miles de horas por amor al arte sobre las cosas de Alcantarilla, sin política, con rigor, con absoluta independencia, te planteas si merece la pena seguir. Porque si la “paracaidista” alcaldesa piensa lo que piensa (o sea, nada), ¿para qué trabajar desinteresadamente en algo cuando ya además se desprecia lo que haces y ya los años también te “pesan”?

Ante todo esto lo mejor es desaparecer. Ya lo decía sabiamente Sócrates de palabra hace 2.500 años (no dejó escritos). Por lo tanto, se opta por las cosas que él recomendaba: “Sólo hay un bien que es el conocimiento y un mal que es la ignorancia”. Ante eso, olvidar y desaparecer, esa era su teoría ante la supina estupidez de quien no reconoce su propia ignorancia, como decía Platón en sus Diálogos sobre él. Lo suscribo totalmente. Ahora bien, Sócrates no habla de la vulgaridad, posiblemente porque el contexto de la sociedad griega en aquella época no permitía que existiese esa clase, ahora sí existe y abunda lo que no está escrito. Por lo tanto, la incluyo en la lista con permiso de él. La “vulgaridad” reina. 

¿Y el Museo de la Conserva?, cuidado, cuidado…, apenas tienen nada y menos que pueden tener, y si tienen algo es gracias a lo que hemos donado siendo alcalde Joaquín Buendía, pero yo ya no tengo nada más, y eso no es suficiente para hacer un “Museo”. Se acabó por mi parte. (ver enlaces nº 62, 64 y 65).

¿Y quién tiene idea de cómo funcionaba una fábrica de conservas? ¿Las amigas de La Paqui? Yo entregué al ayuntamiento un dibujo muy grande con toda la línea de fabricación artesanal, pensando en que se hiciese una maqueta, porque eso es lo más indicado para que cualquiera pudiera hacerse cargo intuitivamente, en un momento, de lo que era una fábrica, porque algunas máquinas ya no pueden conseguirse (está publicado, ver enlace nº 11). Pero entonces es que estaba Joaquín. Lo aprovecharán ahora, supongo, y dirán que es cosa suya, como con lo de la idea de hacer un museo de la conserva, según la “historiadora” e ínclita archivera municipal, una tal Rosa, que decía en la prensa que era su idea. Normal. Son lo que son. Da pena. Lástima no haberme dado cuenta antes de con quién trataba. 

¡Ojalá vivieran los buenos amigos Juan Esteva Salom, o los hermanos Cobarro, o los Hernández Pagán, o Gambín, o Pérez Almagro, o Jesús Caride, o Guillermo Schmidhauzer (de Hero), o los Silla, o Funes, o mi abuelo o mi padre! Todos ellos conserveros que crearon miles y miles de empleos (hombres y mujeres, señora “alcaldesa”, hombres y mujeres, recuérdelo), y que se lo iban a explicar muy claro a esta señora que no sé de dónde ha salido. 

Por cierto, posiblemente, quién sabe, a la señora Terol (por aquello de los genes) no le interese la historia de Alcantarilla porque el apellido Terol no aparece en Alcantarilla en el periodo desde 1560 a 1900. No sé cuándo “aterrizó” aquí ese apellido (creo que es alicantino), pero desde luego no es un apellido que podamos catalogar como originario y antiguo de Alcantarilla. Simple anécdota, ya sé que esto no tiene la mayor importancia, pero es curiosa la coincidencia. Otros tampoco tienen ascendencia alguna en Alcantarilla y sin embargo se han interesado por su historia como el que más, tenemos muchos ejemplos (Joaquín Buendía uno de ellos, ver artículos nº 51, 52, 53 y 54).

En fin, yo no he fallado en nada, la dichosa “política” es la que ha fallado. Y resulta evidente que así no se puede trabajar. Quedan muchas cosas que relatar sobre Alcantarilla, más antiguas y más modernas, pero las tendrán que estudiar y publicar otros, yo me voy, desaparezco.

Por algún sitio he leído lo que alguien ha publicado:

Los españoles y europeos son el sueño dorado que habría tenido cualquier pastor de ganado.

Perfecto. Exacto. No se puede expresar más con menos palabras.

Y añado yo:

España es un paraíso para todos los delincuentes del mundo, amparados por las leyes que hacen sus colegas los políticos.

Evidentemente: es que entre colegas hay que echarse una mano, ¿no?

Pongamos algo de humor: La sabiduría popular se inventó hace ya unos años, cuando comenzó a verse el camino que tomaba esto, un simple chiste. Es perfecto. Es la realidad. Es lo que tenemos. Es para reírse y para darle un gran premio. Más o menos era así:

Un cargo “político” le dice a su amigo “colocado a dedo” de su partido en cualquier cargo:

─La reunión ponla pal viernes.

─¿Pal viernes?, joder, ¿y viernes sescribe con b o con v?
─Pos…, pos…, da igual, ¡ponla pal lunes!

Me acuerdo del día (12-11-2019) en el que celebramos que habíamos llegado con el blog ¡a las 10.000 entradas! (ahora eso se hace en un mes o dos), parecía increíble; y habíamos comenzado a trabajar por entonces en el libro de Historia Ilustrada de Alcantarilla (ver enlace, nº 30). Allí estábamos unos amigos, algunos de los cuales ya han pasado a mejor vida, sin duda, y a los que personalmente envidio. Sin pegas: hambre que espera hartura no es hambre pura.

Ya son más, muchísimos más, los amigos que han fallecido que los que todavía viven. Habría que preguntarse qué coño hago yo aquí, cuando lo ideal es el no ver todo lo que está pasando y el camino suicida que se ha tomado. Y que llega a mandar quien manda.

 

José Antonio Caride de Liñán, José Riquelme Marín, Salvador Frutos Hidalgo, Luz Marina Lorenzo Gea, Daniel Serrano Várez, Juan Cánovas Orcajada, Pedro Rodríguez Hurtado y Pedro Cascales López. (Bar “la Chimenea” en lo que era la fábrica de conservas de los amigos Luis y Juan Pedro Hernández Pagán, 12-11-2019)

 

Entrega a Salvador Frutos Hidalgo por parte del autor Pedro R. Hurtado del libro Historia ilustrada de Alcantarilla (Murcia, 17-12-2020)           

          Alcantarilla ha tenido algunas revistas cuando teníamos alcaldes que no solamente las editaban, sino que además se “quejaban” (lo recuerdo) de que no hubiese gente que investigara sobre la historia del pueblo para hacer publicaciones sobre ello.

Tenemos las de Semana Santa, publicadas por el ayuntamiento ya en el año 1952 y hasta 1966 (14 números, 1962 no se editó), llevada a cabo por Joaquín Martínez López.

 

Portadas de la revista Semana Santa

 Luego nos llegó como secretario municipal una excelente persona, investigador y pintor: Fulgencio Saura Mira, que tuvo la iniciativa de editar un Boletín Municipal entre los años 1970-1978 (20 números), siendo alcalde Diego Riquelme Rodríguez que apoyó sin dudarlo la iniciativa (seguido en la legislatura por Fulgencio Pérez Artero), y que es una verdadera fuente de datos de todo tipo. Sin duda hay mucho que agradecer a los amigos Fulgencio Saura Mira, Diego Riquelme Rodríguez y Fulgencio Pérez Artero. Ese Boletín ha sido tremendamente útil para localizar acuerdos municipales.

Tras el cambio político de 1979 se editaron un par de boletines más, pero a otro formato y muy escasos de contenido. Y por desgracia, ahí acabó la cosa.

 

Portadas del Boletín Municipal 

          Tenemos también una iniciativa, muy acertada y loable, con la publicación de un periódico local denominado Lo Nuestro por parte de Bernardo Cantero Martínez, pero desgraciadamente su vida fue muy efímera (26 números, entre agosto de 1996 y junio de 1998) por culpa de lo que ya hemos comentado: los problemas de distribución. Una lástima.

 

Cabecera del periódico

          También, con motivo del auge de las fiestas de mayo, se publican cada año unas revistas dedicadas a las fiestas con numerosas fotografías y algún artículo, que según pasen los años irán adquiriendo interés. Esperemos.

          Otra cosa fue la efímera publicación en los años 80, estando Zapata como alcalde,  de dos o tres revistas de supuesto contenido cultural por parte de la concejalía de cultura que se encontraba ya “okupada” por la famosa “banda” que luego llegó a la alcaldía por descarte.

          Sin contenido, sin interés y completamente politizadas bajo el lema “cultural”. Fracaso absoluto. Como simple ejemplo, hablan en portada de: “conoce nuestro pueblo” y te colocan la noria de La Ñora. Así todo. Olvidar.  

 

          

         Y en estos cercanos años, el amigo José Antonio Caride de Liñán, a sus expensas, y regalándolas, editó una serie de cuidadas revistas sobre la historia de Alcantarilla entre noviembre de 2001 y marzo de 2004 (10 números). Era José Antonio Caride de Liñán, y con eso está todo dicho. Pero como ya lo hablamos los dos en su día, no era posible el mantener de esa manera una publicación. No era cuestión de dinero, era, como anteriormente se ha expuesto, un gran problema con la distribución. La iniciativa era inviable.

 

Portadas de las revistas editadas por José Antonio Caride de Liñán

 

José Antonio y yo, con las firmas existentes en las Actas Capitulares de nuestros respectivos abuelos hace más de cien años (14-04-2021) y el envío que me hizo de la primera revista (02-04-2002)

          No olvidamos a la revista Cangilón, una muy excelente iniciativa, y aunque en un principio trató sobre temas de Alcantarilla, ha acabado decantándose sobre temas más generalistas, por lo que no podemos considerar su contenido como “nuestro”, publicando además una sola revista al año (creo). Estamos de acuerdo que el Museo de la Huerta se entiende que es de la Huerta de Murcia por motivos prácticos y posiblemente económicos, vale, muy bien, pero de ahí a dar una tremenda preferencia a artículos foráneos de Alcantarilla (la primera Huerta de Murcia, romana) cuando hay tanto que decir sobre esta población, no parece que sea lo más “normal”. ¿Cuánto se habla de la huerta y de todas sus cosas en esa revista, con todo lo que hay: ordenanzas, riegos, acequias, aceñas, vida, construcciones, mobiliarios…? Prácticamente nada. Que cada cual piense lo que estime conveniente. Y además, eso de dar premios y medallas a fulanito y menganito que nada tienen que ver con la Huerta ni con Alcantarilla, habría que analizar el porqué. Yo lo sé, pero mejor olvidar, el tiempo ya ha pasado y los implicados han fallecido.

          Necesariamente, hay que hacer mención al tremendo trabajo desarrollado por Juan Cánovas Orcajada y José Riquelme Marín sobre los Antiguos Oficios en Alcantarilla, publicados en este blog, así como el de Fulgencio Sánchez Riquelme sobre el fútbol alcantarillero. Unos trabajos extensos, documentados, dignos de reconocimiento y que tienen miles y miles de entradas (ver enlaces nº 14, 25, 26, 32, 47, 48 y 49). Muchas gracias a los tres, porque además han llegado a tiempo de poder obtener el testimonio personal de sus ya escasos protagonistas.

          Y luego están también los vecinos de este pueblo que no aparecen dentro de todas las publicaciones realizadas hasta ahora, pero que formaban parte de los que de alguna manera te ayudaban, te daban una pista, te decían algo, te aclaraban una duda. Por esa razón en este capítulo se ha intentando el que al menos sus nombres aparezcan y se recuerden, son la historia cercana, la de anteayer, y a los que se les debe todo. 

 

En la Calle Mariano Ballester: Pedro Cascales, Fulgencio Sánchez, José Antonio Caride y Juan Cánovas (16-12-2020)

          Sobre el tema de los comercios también tenemos los dos libros publicados por Adolfo Hernández Hernández, al que no tengo el gusto de conocer más que de vista, y que ha hecho un gran trabajo sobre los antiguos comercios de Alcantarilla. Vaya para él mi más sincera felicitación.

 

 
Alcantarilla al otro lado del tiempo
 Adolfo Hernández Hernández
 Sin datos
 Año 2009
 263 páginas

 

 
Alcantarilla del fielato para arriba 
 Adolfo Hernández Hernández
 No constan datos
 Depósito Legal: MU-934-2016
 383 páginas

            Y complementario de estas publicaciones de Adolfo Hernández, reproducimos los anuncios de la revista Semana Santa editada por el ayuntamiento entre los años 1952 y 1966 (en 1962 no se editó por las obras de la iglesia) y dirigida por el ya citado Oficial Mayor Joaquín Martínez López, hijo del que fuera Secretario Municipal Francisco Martínez Rodríguez, puesto en ese cargo en 1922 por el entonces alcalde, mi abuelo Pedro Cascales Vivancos, tras tener que ser destituido el anterior secretario por parte del Gobernador Civil.

          Esta revista de Semana Santa contiene sobre todo temas religiosos, vale, era la Semana Santa, pero también incorpora algunas páginas sobre las actuaciones municipales de cada año, que eso es lo más interesante. Lástima que no incorpore más cosas de ese tipo.

Yo ya guardaba esas revistas de Semana Santa desde el primer número de 1952 (que fue de un tamaño más pequeño) y conocía o era amigo de la mayoría de los anunciantes; por ejemplo, Mariano Abizanda, que me cedió su galera un domingo por la noche porque iban a derribar su casa el lunes, y yo luego se la cedí al Museo de la Huerta, aunque existe la más antigua de Murcia, la del amigo de mi familia don José Caballero, del Molino de La Providencia, padre del que fue alcalde de Murcia Miguel Caballero, y que fue el que le dio a Alcantarilla por vez primera la energía eléctrica. Teniendo además una tartana, entregada también al Museo de la Huerta. Galera y tartana tenían la misma tapicería, y las suponemos de Caballero, pero no podemos descartar que pertenecieran a Miñano. Creo que no, pero hay que comprobarlo. Recuerdo que la galera familiar se la ofrecí a uno de sus nietos, que era funcionario de la Comunidad, y me lo agradeció, pero me dijo que no tenía dónde guardarla. Normal. Y además hay que restaurarla un poco.

Traída de la galera de Caballero. Diciembre de 1978. Cristóbal Palacios Sánchez, Francisco Jiménez Gil, Jesús Alcón Ponce, José Alarcón Sánchez y Enrique Fernández Aulló

 

Galera de Abizanda camino del Museo de la Huerta. Entre otros, Jacobo Martínez, Daniel Serrano, Paco Jimenéz “El Gallo” y Diego Pacetti (junio de 1997)

Todos estos anuncios tienen un enorme interés porque recuerdan lo desaparecido, lo ya olvidado (e incluso existían anunciantes de fuera de Alcantarilla, lo que prueba el interés que despertaba la revista, y los anunciantes aumentaban cada año). Y esos anuncios tienen un “sabor” que ya no existe; cuando aquella vida era muy distinta a la actual. Todavía deben de quedar quienes lo recuerden. Especialmente imagino que estos anuncios serán del agrado de sus descendientes, como ya hemos dicho anteriormente. ¡Y hasta se anuncia la escuela de don Eulogio y su hermana, en la calle del Tropel esquina a San Antonio, a donde yo iba con unos 6 años, aunque antes me enseñó a leer en mi casa la inolvidable doña Alfreda con el Catón, que lo guardo!

 Y el trabajo informático de escaneo y “limpieza” de los anuncios ha sido muy pesado por estar las revistas encuadernadas, unas 700/800 horas; da igual, merece la pena. Creo que este conjunto de anuncios son muy interesantes y nos traen muchos recuerdos.

Es desde luego una lista de anuncios muy larga (334 páginas), y es para verla con paciencia, despacio, a ratos, y así, de pronto, nos aparecerá éste o aquel conocido o familiar, o ese del que habíamos oído hablar hace ya muchos años. O un padre o un abuelo. Quién sabe. Mucha suerte. También se observa, poco a poco, la aparición de anuncios de electrodomésticos. La gran novedad era la televisión, y ¡el UHF!. Se iba progresando en este pueblo de Alcantarilla.

Y estas páginas de anuncios iban subiendo en número año tras año, desde las 12 de 1952 a las 31 de 1966 (el máximo fue en 1965 con 35 páginas y 140 anunciantes).  

Me quedaba una cosa que considero interesante: Los listines de teléfonos que Telefónica repartía cada año, porque tienen también su “sabor”. Yo me ganaba un dinero repartiéndolos casa a casa en Valencia-ciudad sobre 1969/70. Coloco al final los de los años 1928 y 1959 de Alcantarilla como ejemplo.

 

Comenzamos con la revista Semana Santa:

 

AÑO 1952

 

 
 

 


 

AÑO 1953

 



 



 



 


 


AÑO 1954

AÑO 1955

AÑO 1956

 

 
 
 


AÑO 1957

 

 



 




AÑO 1958

 


AÑO 1959



 



 






 

AÑO 1960

 


AÑO 1961



 


AÑO 1962

Publicación suspendida este año por las obras de derribo de la antigua Iglesia de San Pedro


AÑO 1963



AÑO 1964


 

AÑO 1965

 


AÑO 1966

 

 




Y por último, para acabar, como complemento de todo lo anterior, reproducimos, como ya se ha comentado, los listines de teléfonos de los años 1928 y 1959 y en dónde se encontraba la centralita de teléfonos (contienen también algunos teléfonos de poblaciones cercanas). Espero que a alguien le interese, aunque sea a uno o dos. Creo que son documentos con datos curiosos.

 

Ubicación de la centralita telefónica en la Casa de las Columnas, frente al ayuntamiento

 

          Listines telefónicos.

1928

 



1959






Y hasta aquí hemos llegado. Se acabó. Gracias a todos los que nos han seguido y que algunos de las nuevas generaciones sigan investigando y publicando cosas sobre la historia de Alcantarilla sobre aquellos temas todavía desconocidos basados en documentos que todavía duermen el sueño de los justos en esos archivos hasta ahora inaccesibles, o lo que queda de ellos, porque ya se encargaron de quemarlo todo, primero los franceses, luego las turbas defensoras del “obrero” y en contra de “la Iglesia criminal” y los “explotadores” en 1835, y luego en 1931-1936 todo lo que se destruyó y quemó de archivos e iglesias (ver artículo nº 37) permitido y alentado por los “políticos”. Se perdió mucho.

La guerra también causó muchos estragos familiares, aparte de los culturales. Los que habían podido huir (les esperaba el fusilamiento por parte de los de Murcia) se alistaron en el ejército de Franco o sencillamente se fueron a otros países.

Así lo hizo mi padre por serio consejo de un amigo de Murcia, alto cargo, que le dijo que huyera ¡ya! e incluso le envió por la noche un coche “oficial” que lo llevó a Cartagena, para huir en un barco inglés, enrolándose después en el ejército de Yagüe vía Bélgica, mientras que sus hermanos Pedro, Eduardo y su cuñado Miguel Zapata eran Alféreces Provisionales en el ejército de Queipo de Llano. Y se da el caso lamentable, pero muy abundante en esa guerra, de familiar contra familiar. Mi tío materno Francisco López Fuentes, de la serrería de la Estación, estaba enrolado en las tropas de Tagüeña que iniciaron la Batalla del Ebro (la serrería había pasado a manos de un comité obrero, y, como todas las industrias, era un desastre económico y laboral), mientras que su cuñado, mi padre, estaba frente a él a las órdenes de Yagüe. Ninguno de los dos lo sabía. Uno frente a otro. Es un simple ejemplo aplicable a miles y miles de familias.

Mi tío Paco López contaba (muy poco) lo que había sido esa guerra vista desde las trincheras, el cuerpo a cuerpo, los bombardeos, los muertos y el desastre. Mi padre nunca habló nada. Lo de mis tíos en Andalucía era mucho más escabroso. Mi tío Pedro (padre del torero Manuel Cascales Hilla) nunca pudo recuperarse de lo que vio y sufrió en el frente. Y murió así.

Por lo tanto, todos los que lucharon y muchos murieron, despreciaban lógicamente a todos esos “emboscados políticos” que pasaron la guerra en los bares disfrutando, saqueando casas y encarcelando a cualquiera (en el sótano de la casa de Juan Antonio López en el jardín, mi tio-abuelo, y en la ermita de San Roque en donde estaba mi abuelo Pepe) y diciendo que estaban allí para defender al “obrero” y la “democracia” (para más detalles ver el citado enlace nº 37).

Se lo pusieron muy fácil a Franco.

En fin, lo que queda de esos archivos, que es lo que nos interesa, después de unos ciento cincuenta años de destrozos y quemas, ya se va abriendo. Gracias a Dios. Poco a poco.

Y sobre ello hay que hacer un gran reconocimiento al párroco de San Pedro don José Antonio Moreno Granados por la gran labor que está realizando con el rescate de los archivos parroquiales que se salvaron (yo lo intenté varias veces y los diversos párrocos me dijeron que eso era muy complicado y que no podía ser, y era verdad, el lio era tremendo, y muchos documentos estaban medio quemados); y ahora que don José Antonio lo está logrando, se ha apresurado la señora alcaldesa ¡cómo no! en llamar a su amigo de La Verdad para hacerse la oportuna y cansina “afoto” y salir en la prensa (2-8-2026) cuando según ella este pueblo no tiene historia. Pero: ¿En qué quedamos?, ¿eso no es historia? Esta señora es que parece que no está bien.

          Pero tranquilos, que si ahora tenemos lo que desgraciadamente tenemos, las cosas nunca son eternas, y ya vendrán quienes aprecien los trabajos sobre la historia de Alcantarilla ya venidos y por venir, y sobre todo, no habrá nadie que diga que “Alcantarilla no tiene historia” y que lo importante es “la gastronomía de la conserva con berberechos”. Aunque esto quedará siempre cómicamente como chiste. Será su legado.

No espero absolutamente nada positivo en gestión municipal y menos sobre el apartado cultural por parte de doña Paqui, pero nada. Que siga con su “gastronomía”, sus “afotos”, sus paginitas de prensa y su súper ego. Le deseo lo mejor como persona, que no como alcaldesa, porque Alcantarilla necesita “otra cosa”. Por lo tanto, al final, más tarde o más temprano, vendrán otras personas más competentes y la vida seguirá, y el nombre de esta señora se olvidará, pero la historia de Alcantarilla nunca se olvidará. Al contrario.

 

Que Dios reparta suertes y ayude sobre todo a los sinvergüenzas y obtusos, que falta les hace. Yo sigo a Sócrates.

 

 Relación de enlaces de la página web y del blog:

Pedro L. Cascales López. Publicaciones: impresas y

en página web:

http://www.plcascales.com/

 

      y en blog, incluyendo otros autores como José Antonio Caride de Liñán, Salvador Frutos Hidalgo, Juan Cánovas Orcajada, José Riquelme Marín y Fulgencio Sánchez Riquelme:

http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/

Pedro L. Cascales López


1975-1979 – Diversos artículos sobre urbanismo e historia de Alcantarilla en los diarios La Verdad y Línea.

 

1979 Callejero de Alcantarilla 1979. Plano de 70x63 cm. Edita: Pedro L. Cascales López. Imprime: Tipografía San Cristóbal.

 

1986Callejero de Alcantarilla 1986. Plano de 78x65 cm. Edita: Ayto. de Alcantarilla. Imprime: Gráficas Guirao.

 

1992-2002 – Diversos artículos sobre urbanismo e historia de Alhama de Murcia en el semanario local Crónicas de Alhama.

 

1999Callejero de Alcantarilla 1999. Plano de 90x60 cm. Edita: Ayto. de Alcantarilla. Imprime: Graphix

 

2000Plano histórico de Alhama de Murcia del año 1957. 80x55 cm. Edita: Ayto. de Alhama. Imprime: Novoarte. En:

 

2000 – Libro. Topografía y evolución urbana de Alcantarilla. 258 páginas. Edita: Pedro L. Cascales López. Imprime: Artgrafic-Alhama. En:

 

2001 – Libro. Chimeneas industriales de Alcantarilla. 82 páginas. Edita: Ferretería Zapata. Imprime: AG-Novograf. En:


2002 – Revista La Gaceta de Alcantarilla nº 4. El transporte de viajeros en Alcantarilla. 11 páginas. En:

 

2003 – Libro. Alhama de Murcia. Vecinos de La Costera 1777-1950. 223 páginas. Edita: Ayto. de Alhama. Imprime: Gráficas Álamo. En:

 

2004Plano histórico de Alhama de Murcia del año 1756. 80x56 cm. Edita: Ayto. de Alhama. Imprime: Novoarte. En:

 

2010 – Libro. Alhama de Murcia. Vecinos de Gebas 1777-1960. 237 páginas. Edita: Ayto. de Alhama. Imprime: Novoarte. En:

 

2011 – Libro. Año 1887. Llegada de las aguas potables a Murcia. 90 páginas. En: http://www.plcascales.com/ano-1887llegada-a-murcia-de-las-aguas-potables/#more-151

 

2011 – Libro. Alcantarilla entre el cielo y la tierra 1963-2002. 324 páginas. En: http://www.plcascales.com/alcantarilla-entre-el-cielo-y-la-tierra-1963-2002/#more-133

 

2011 – Libro. Alhama de Murcia. Topografía, evolución urbana y construcciones populares. 1.324 páginas. En:

 

2011 – Libro. Año 1984. La costa de La Manga desde el aire. 160 páginas. En: http://www.plcascales.com/ano-1984la-costa-de-la-manga-desde-el-aire/#more-164

 

2011 – Libro. Año 1985. La costa de Mazarrón desde el aire. 176 páginas. En: http://www.plcascales.com/ano-1985la-costa-de-mazarron-desde-el-aire/#more-170

 

2012 – Artículo. Sobre la restauración del Castillo de Alhama de Murcia. 14 páginas. En: http://www.plcascales.com/castillo-de-alhama-de-murcia-el-gran-fiasco-de-su-restauracion/#more-450

 

2013 – Artículo. La cantera del Parque Regional de la Sierra de Carrascoy. 35 páginas. En: http://www.plcascales.com/cantera-de-carrascoy/#more-482


2014 – Artículo. Alcantarilla. Sobre el libro publicado por Alejo García Almagro. 14 páginas. En:

 

2014Plano histórico comparativo de Murcia 1896-2006. 70x70 cm. Edita: Pedro L. Cascales López. Imprime: Novoarte. En:

 

2014Plano histórico de Alcantarilla en el siglo XVI. Plano + 3 páginas. En: http://www.plcascales.com/alcantarilla-medieval-en-su-primitiva-ubicacion/#more-572

 

2014Plano histórico de Alcantarilla del año 1756. Plano 70x70 cm + 6 páginas. Edita: Pedro L. Cascales López. Imprime: Novoarte. En:

 

2016 – Libro. Conservas Cascales 1914-1979. 127 páginas. En: http://www.plcascales.com/conservas-cascales-1914-1979/

 

2016 – Artículo nº 1. Restauración del plano de amojonamiento del año 1728. 17 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2016/09/restauracion-del-plano-de-amojonamiento_28.html

 

2016 – Artículo nº 3. La casa de Juan Antonio López Martínez en Alcantarilla. 25 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2016/10/la-casa-de-juan-antonio-lopez-martinez_5.html

 

2016 – Artículo nº 4. Lavaderos y abrevaderos en Alcantarilla. 8 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2016/10/lavaderos-y-abrevaderos-de-alcantarilla.html

                                                                                                                                          

2016 – Artículo nº 5. El Puente de las Pilas. 20 páginas. En:

 

2016 – Artículo nº 6. La presencia romana en Alcantarilla. 31 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2016/11/la-presencia-romana-en-alcantarilla.html

 

2017 – Artículo nº 7. Constitución del Ayuntamiento de Alcantarilla en el año 1979. 4 páginas más vídeo. En:

 

2017 – Artículo nº 8. Constitución del Ayuntamiento de Alcantarilla en el año 1983. 5 páginas más vídeo. En:

 

2019 – Artículo nº 9. Cartografía histórica y evolución urbana de Alcantarilla. 105 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/03/cartografia-historica-y-evolucion.html

 

2019 – Artículo nº 10. Sobre el acueducto de la noria. 13 páginas. En:

 

2019 – Artículo nº 11. La industria conservera en Alcantarilla. 62 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/04/la-industria-conservera-en-alcantarilla.html


2019 – Artículo nº 12. El Huerto de los Frailes. 30 páginas. En:


2019 – Artículo nº 16. La almazara de don Ginés el Cura. 17 páginas. En:


2019 – Artículo nº 17. Casa de Cayitas. Datos, hipótesis, escándalos e imágenes. 52 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/06/casa-de-cayitas-datos-hipotesis.html

 

2019 – Artículo nº 18. Agrupación musical “Los Frescos”. 8 páginas más dos vídeos. En:

 

2019 – Artículo nº 20. El plano del Instituto Geográfico del año 1898. 18 páginas. En:

 

2019 – Artículo nº 22. La aceña del Museo de la Huerta de Alcantarilla. 84 páginas más trece vídeos. En:

 

2019 – Artículo nº 23. El túnel romano de Alcantarilla. 16 páginas. En: 

 

2020 – Artículo nº 24. Los “San Esteban” de Alcantarilla. 13 páginas. En:


2020 – Artículo nº 27. Publicaciones sobre Alcantarilla – 1ª parte. En:

 

2020 – Artículo nº 28. Publicaciones sobre Alcantarilla – 2ª parte. En:

 

2020 – Artículo nº 29. Publicaciones sobre Alcantarilla – 3ª parte. Total 157 páginas, 1ª+2ª+3ª. En:

 

2020 – Artículo nº 30. Historia Ilustrada de Alcantarilla. 4 páginas. En:


2020 – Artículo nº 31. Daniel Serrano Várez. 17 páginas. En:


2020 – Artículo nº 33. El futuro de Los Arcos. 9 páginas. En:

 

2021 – Artículo nº 37. La Guardia Civil en Alcantarilla. 102 páginas. En:

 

2021 – Artículo nº 38. El Vado, la Barca, y Los Barqueros del río. 22 páginas. En:

 

2021 – Artículo nº 39. El Callejero. 53 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2021/08/el-callejero.html

 

2021 – Artículo nº 40. Jacobo Marcos Martínez Martínez. 3 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2021/09/jacobo-marcos-martinez-martinez.html

 

2021 – Artículo nº 41. Diego de las Flores. 2 páginas. En:  http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2021/10/diego-de-las-flores.html

 

2021 – Artículo nº 42. El Molino de La Providencia. 72 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2021/11/molino-de-la-providencia.html

 

2022 – Artículo nº 43. Salvador Frutos Hidalgo. 16 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2022/01/salvador-frutos-hidalgo.html

 

2022 – Artículo nº 44. El caso del plano de 1973. 13 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2022/02/el-caso-del-plano-de-1973.html

 

2022 – Artículo nº 45. Despedida y cierre. 8 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2022/02/despedida-y-cierre.html

 

2023 – Artículo nº 50. El Cerro Ibérico y Alcaldes Históricos. 17 páginas. En:

http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2023/05/el-cerro-iberico-y-alcaldes-historicos.html                                                                                                                  
 

2023 – Artículo nº 51. Antiguos habitantes de la Villa - I. En:

 

2023 – Artículo nº 52. Antiguos habitantes de la Villa – II. En:

 

2023 – Artículo nº 53. Antiguos habitantes de la Villa – III. En:

 

2023 – Artículo nº 54. Antiguos habitantes de la Villa – IV. Total 192 páginas, I+II+III+IV. En:

 

2023 – Artículo nº 55. La “fortaleza” de Alcantarilla y La Torrica. Total 27 páginas. En:

 

2023 – Artículo nº 56. El Barrio de San Benito. Total 11 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2023/09/el-barrio-de-san-benito-en-el-ano-1859.html

 

2023 – Artículo nº 57. Francisco Zapata Conesa. Total 3 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2023/10/francisco-zapata-conesa.html

 

2024 – Artículo nº 59. La taberna de Perico “El Guindilla”. Total 26 páginas más dos audios y un vídeo. En: https://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2024/10/la-taberna-de-perico-el-guindilla.html

 

2024 – Artículo nº 60. La investigación histórica en Alcantarilla. Total 10 páginas. En:

 

2025 – Artículo nº 61. Parece que habrá Museo de la Conserva. Total 35 páginas. En:

 

2025 – Artículo nº 62. Alcantarilla ya tiene una Alcaldesa. Total 9 páginas. En:

 

2025 – Artículo nº 63. La ruina de Alcantarilla en el año 1545. Total 22 páginas. En:

 

2025 – Artículo nº 64. La alcaldesa y la historia. Total 10 páginas, En https://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/?view=sidebar

 

2026 – Artículo nº 65. Museo de la conserva: ¡poco! Medallas: ¡muchas!. Total 12 páginas. En

 

En el mismo blog anterior:

http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/


José Antonio Caride de Liñán


2016 – Artículo nº 2. Los ejércitos napoleónicos en Alcantarilla. 13 páginas. En:


Juan Cánovas Orcajada y José Riquelme Marín

 

2019 – Artículo nº 13. La ermita de la Virgen de la Salud. 12 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/05/lugares-de-culto-ntra-sra-la-virgen-de.html

 

2019 – Artículo nº 14. Antiguos oficios en Alcantarilla I. 129 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/05/antiguos-oficios-en-alcantarilla.html


2020 – Artículo nº 25. Antiguos oficios en Alcantarilla II-A. En:


2020 – Artículo nº 26. Antiguos oficios en Alcantarilla II-B. Total 223 páginas, A+B. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2020/02/antiguos-oficios-en-alcantarilla-ii-b.html


Salvador Frutos Hidalgo


2019 – Artículo nº 15. El pleito del año 1437 entre Alcantarilla y Murcia. 30 páginas. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/05/el-pleito-entre-alcantarilla-y-murcia.html

 

Juan Cánovas Orcajada y Pedro L. Cascales López


2019 – Artículo nº 19. José Cánovas Férez, “Joselito el del kiosco”. 25 páginas más un vídeo. En: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/06/el-kiosco-de-jose-canovas-ferez-joselito.html

 

2020 – Artículo nº 34. Los cementerios de la villa. 35 páginas. En:


2023 – Artículo nº 46. José Antonio Caride de Liñán. 22 páginas. En:

 

2024 – Artículo nº 58. Los cinematógrafos de Alcantarilla. 42 páginas. En:

 

Juan Cánovas Orcajada


2019 – Artículo nº 21. Las casas cueva de Alcantarilla. 39 páginas. En:

 

2020 – Artículo nº 35. Las epidemias en Alcantarilla durante el siglo XIX. 28 páginas. En:

 

2021 – Artículo nº 36. Las escuelas de Campoamor. 29 páginas. En:

 

Fulgencio Sánchez Riquelme


2020 – Artículo nº 32. El nacimiento del fútbol en Alcantarilla. 44 páginas. En:

 


José Riquelme Marín

 

2023 – Artículo nº 47. Antiguos oficios en Alcantarilla III-A. En:

 

2023 – Artículo nº 48. Antiguos oficios en Alcantarilla III-B. En:

 

2023 – Artículo nº 49. Antiguos oficios en Alcantarilla III-C. Total 285 páginas, A+B+C. En:

 

 

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