jueves, 3 de febrero de 2022

EL CASO DEL PLANO DE 1973

 

Pedro L. Cascales López           

 

Todos aquellos documentos de una administración que pueden formar parte de la historia de esa población en cualquiera de sus aspectos, sean económicos, sociológicos, cartográficos, estadísticos, sanitarios, urbanísticos, industriales, comerciales… etc., son documentos que no pertenecen a la administración, ni a un alcalde, ni a un concejal ni al funcionario de turno, sino que pertenecen a todos y cualquiera de los habitantes de esa población, que podrán tener acceso a ellos bien para consulta a nivel personal o bien a efectos de trabajos de carácter histórico o de cualquier otra clase. Poco importa. Y la normativa, incluso la penal, obliga a su custodia e integridad.

            Bajo este principio incuestionable tenemos los archivos públicos, sean de ayuntamientos, comunidades, del estado o de cualquier otro organismo de la administración. También existen archivos de entidades privadas que tienen a disposición pública su documentación. Y cualquier ciudadano puede acudir a un archivo y poder consultar aquel documento que desee, e incluso, en algunos casos, también es posible el obtener copias del mismo. Así ocurre en general y así también ocurre en Alcantarilla, en donde existe un archivo municipal que cumple con esos requisitos y que además, hay honradamente que reconocerlo, funciona perfectamente a pesar de los pocos medios con los que dispone.

Pues bien, viene todo esto a cuento porque en el ayuntamiento de Alcantarilla, a principio de los años 90 ocurrió algo que parecería increíble si no fuera porque es un  hecho probado. “Reinaba” en esos momentos en el pueblo el señor alcalde Pedro M. Toledo Valero, una persona políticamente muy escasamente valorada por la población, y que para remontarnos a encontrar algo parecido a su actuación política tendríamos que llegar a aquellos alcaldes “cacicones” de la Restauración (pero que contaban con muchos menos medios y sobre todo muchísimo menos dinero, aunque al menos tenían algo: tenían sentido del honor y de la vergüenza ante sus vecinos). Posiblemente sería interesante desempolvar documentos y relatar la historia de esos años de la alcaldía del señor Toledo. Analizar los casos de Hero, de las plazas, del jardín de Vistabella, de la calle Juan Sebastián Elcano, de las empresas promotoras, del servicio de obras, de urbanismo, del agua, de la limpieza…, y desvelar cómo pudo llegar a alcalde por arte de birlibirloque una persona procedente de un sindicato llamado “apolítico”, alguien que era prácticamente desconocido en el partido al que se afilió, y que no estaba ni remotamente en ninguna quiniela para suceder al que fue excelente alcalde Francisco Zapata Conesa y su equipo, pero que a causa de la renuncia de dos o tres de los que se suponían sus continuadores, y que sin duda habrían sido cualquiera de ellos muy buenos alcaldes, nos encontramos al señor Toledo en primera línea de salida gracias a la incondicional promoción, recomendación y enfermizo empeño de don Alfonso Guirao “el Marrias”, que buscaba con ello lograr sus grandes apetencias de ser “alcalde en la sombra” ya que él nunca podría haber optado al cargo a causa de que parece que no era muy apreciado políticamente por la población en general; y de esta manera, lo que ni en sueños podía haber imaginado el señor Toledo se hizo realidad. El resultado fue que hundió a su grupo político y todavía no ha vuelto a levantar cabeza a pesar de que el recambio que vino tras él no era precisamente para voltear campanas, pero aún así, su recambio, estuvo veinte años en el cargo, prueba de la “vacuna” ‒en dos dosis‒ que metió Toledo a los vecinos de Alcantarilla. Tal vez por eso, por el tremendo “favor” que le hizo a su sucesor, dio lugar a que este, como no podía ser menos, le puso su nombre a una calle. Tal para cual.

Se comenta todo esto para que, conociendo el caldo de cultivo que existía en el ayuntamiento, pueda entenderse lo que sucedió, porque en otras circunstancias ‒llamémosle normales‒ nunca habría ocurrido; el funcionamiento, el organigrama, la burocracia, el oscurantismo, la atención al ciudadano y la aparición de grupos nebulosos chupópteros del poder, cambió por completo, para mal, el ayuntamiento.

Y dentro de este contexto, y de manera casi simultánea a la llegada de Toledo llegó al ayuntamiento la arquitecta Elvira Badenes Navarro, oriunda de la localidad valenciana de Benimámet (es de imaginar que no se le pidió el dominar el panocho para entrar al ayuntamiento). El “tándem” entre ambos fue perfecto desde el primer momento, fue un “amor” a primera vista, y la historia de lo que siguió llenaría centenares de sabrosas, sabrosísimas, páginas.

Pero no es este nuestro tema por el momento, de manera que establecido previamente el obligado contexto para, como decimos, poder entender el escenario que permitió lo sucedido, vamos a lo que podemos llamar El caso del plano de 1973.

Hoy, desde un teléfono móvil podemos tener acceso a cartografía y fotografía aérea en unos instantes, pero hubo un tiempo no muy lejano en que tener un plano de una población era muy difícil, y el tener una fotografía aérea era un lujo no siempre accesible no ya para un ciudadano cualquiera, sino hasta para un ayuntamiento. Y no hablo de la prehistoria, hablo de hace unos 40 años.

En Alcantarilla tuvimos a partir del año 1898 una serie de planos pero todos tenían una cosa en común: o eran de la zona rústica o eran del casco urbano. No existía un plano general a una escala adecuada que englobara ambas cosas.

El primer plano del casco urbano lo realizó el Servicio Geográfico del Ejército en 1930, y ese plano sirvió al Instituto Geográfico y Catastral para realizar sus primeras ediciones en los años 40 (con vuelos alemanes) de sus mapas a escala 1/25.000 (1mm = 25 m) y 1/50.000 (1mm = 50 m), con curvas de equidistancia altimétrica de 10 y 20 metros respectivamente, en los que aparecía completo el término de Alcantarilla y el casco urbano. También en esos años 40 se realizó un plano de la zona urbana de la población para el proyecto de alcantarillado a escala 1/1.000; una joya. Ese plano era propiedad del que esto suscribe, que lo llevó al ayuntamiento para algo, y se quedó allí, y ha desaparecido. ¿Dónde está? Al igual que el plano parcelario de rústica de la zona de Avenida de Murcia que se utilizó para hacer el plan parcial de esa zona. ¿Quién los tiene? Lo más probable es que acabaran en la basura. Eran los particulares nuevos tiempos del señor Toledo y de la señora Badenes.

El primer vuelo fotográfico (sin restitución) que se hizo de Alcantarilla lo realizó en el año 1929 el que había sido héroe del vuelo del Plus Ultra Julio Ruiz de Alda, alevosamente asesinado, sin formación de causa y sin más, por los valientes y democráticos milicianos, defensores del pueblo y del obrero, en la masacre de la Cárcel Modelo de Madrid el 23 de agosto de 1936.

Durante la guerra civil los alemanes hicieron miles de fotos que sirvieron de base para los mapas topográficos años después. Los americanos también hicieron vuelos fotográficos en los años 1946 y 1956/1957, y el Ejército del Aire Español fotografió Alcantarilla en 1952 pero con ciertas limitaciones al tratarse de fotogramas aislados

            A partir de entonces varias compañías aéreas como Geofasa o Paisajes Españoles realizaron regularmente fotografías de Alcantarilla.

Pero seguíamos sin tener, como ya se ha comentado, un plano general del término, ya que los mapas del Instituto Geográfico no servían a efectos municipales dada su gran escala. En el año 1963, en una difusión muy limitada y hoy prácticamente imposible de obtener, el Servicio Geográfico del Ejército llevo a cabo la realización de una cartografía excepcional de la Huerta de Murcia (con pequeños fallos de altimetría) y en ella estaba Alcantarilla. Es el primer plano que podemos considerar aceptable de todo el término municipal, pero aún así era demasiado grande; era a escala 1/10.000 (1 mm = 10 m) y no contemplaba la delimitación de términos municipales. 

Plano Militar escala 1/10.000 sin delimitación del término

 

            Recuerdo que en aquellos años le comentaba el tema al entonces alcalde Diego Riquelme y al perito agrícola Juan López García. Poco podíamos hacer. Pero Juan López consiguió una foto aérea de todo el término realizado por la compañía aérea Geofasa que era extraordinaria por su nitidez, pero desgraciadamente, como ocurrió con toda su valiosa documentación, acabó amontonada en medio en la Calle San Sebastián para luego ir de allí al vertedero. No pudimos utilizarla. Hablamos de finales de los años 60. Alcantarilla seguía sin tener un plano de su término municipal operativo que comprendiese en detalle a su núcleo urbano y su zona rural.

            Se hizo desde Murcia el Plan Comarcal de la Huerta de Murcia usando la cartografía ampliada de Instituto Geográfico y un plano del casco urbano realizado por el arquitecto colaborador del ayuntamiento Demetrio Ortuño Yáñez y el aparejador Manuel López Sánchez-Solís. El plan era algo esquemático y además no presentaba precisión alguna de zonificaciones y menos de alineaciones. Aquello no podemos calificarlo como Plan General. Por ese motivo acabó al poco de nacer.

            Llegado a la alcaldía Fulgencio Pérez Artero se planteó la necesidad de hacer un Plan General de Ordenación de Alcantarilla; y en contacto con el alcalde de Murcia Clemente García, que se encontraba en la misma situación, se contrató por parte de Alcantarilla, que no de Murcia, a un equipo madrileño para hacer un Plan que resultó un rotundo fracaso, pero lo bueno que tuvo este acuerdo fue la realización de un vuelo fotogramétrico para ambos municipios. Este vuelo se realizó sobre noviembre de 1972, entregando los planos a mediados de 1973; y en el caso de Alcantarilla se optó por la escala 1/2.000 (de menor coste), mientras Murcia optó por las escalas 1/1.000 para zonas urbanas y 1/10.000 para la zona rural de huerta (por lo tanto quedó fuera la parte rural del Campo de Cartagena, al otro lado de la sierra).

            El plano de Alcantarilla estaba formado por nueve hojas dibujadas sobre una base de poliéster utilizando los colores rojo, para edificaciones y vías de comunicación; azul para aguas; verde para arbolado y negro para curvas de nivel y vías férreas, siendo estas curvas de una equidistancia de 1 metro con puntos de apoyo en decímetros.

            En este año de 1973, por fin, Alcantarilla tenía un plano a una escala operativa (1/2.000, 1mm = 2 m) de todo su territorio.

            El Plan de Ordenación se llevó a cabo sobre estos planos, mejor dicho, sobre copias o contravegetales de esos planos, manteniendo los originales absolutamente intactos.

            Fallado este Plan por flagrantes deficiencias técnicas, Fulgencio Pérez Artero convocó un concurso para realizar un nuevo Plan, que ya se finalizó y aprobó estando en la alcaldía Francisco Zapata. El equipo encargado de redactar el nuevo Plan (en el que se encontraba el que esto suscribe), que en realidad era el primer Plan que se realizaba de la población, volvió lógicamente a utilizarse la cartografía 1/2.000, y como no podía ser de otra manera se trabajó con contravegetales de los originales, nunca sobre ellos, que se cuidaron y trataron con el máximo respeto para evitar cualquier deterioro. Los originales, por lo tanto seguían estando intactos.

            Durante los años en los yo estuve al frente de urbanismo estos planos eran intocables y solamente se trabajaba con contravegetales de los mismos. Otra cuestión a tener en cuenta es el sistema de archivo de planos. Para uso cotidiano de algún trabajo puede admitirse el archivador vertical a base de perchas de cartón o de plástico adosadas al plano; pero para planos especiales y de valor histórico solamente es aceptable el archivador horizontal.

            Los planos en el archivador vertical pueden dañarse en primer lugar por el adhesivo de la percha, y también pueden descolgarse por diversas causas y caer al fondo del archivador produciéndose daños irreparables. Pues bien, la señora Badenes mandó al basurero uno o dos archivadores horizontales y ahora el ayuntamiento ha tenido que gastar unos miles de euros en adquirir uno para el archivo histórico municipal, no teniéndose noticias de que ese importe se le haya descontado del sueldo a esta buena señora.

            Y llegamos a los años 90, en plena euforia toledana, y de alguna manera, no recuerdo cómo, me llega la noticia de que el delineante Antonio Moreno está “rascando” los planos originales en poliéster para ir dibujando sobre ellos las nuevas edificaciones de la población. Me pongo en contacto con él y le digo que pare inmediatamente de hacer semejante disparate, que se lo diga así a la arquitecta y que en todo caso acuda al secretario del ayuntamiento. Vana ilusión. Quien conozca al señor Moreno y su idiosincrasia sabe perfectamente que me comporté como un iluso.

            Se siguieron destrozando los planos pero las elecciones pusieron fin al reinado toledano por lo que hablé con el nuevo concejal y pariente Gregorio López López sobre lo que estaba ocurriendo y esta vez sí, parece que el atentado se paró. Por entonces no existían todavía los escáneres y habida cuenta de que yo poseía copias ya muy antiguas de los planos originales de cuando se confeccionó el Plan de Ordenación, se le dieron vueltas al tema de cómo podría repararse lo destruido sin poder llegar a una conclusión definitiva ya que el daño era muy importante y el realizar unas líneas exactamente igual a las originales no era tarea sencilla cuando la base de poliéster estaba dañada, “rascada” por el señor Moreno a órdenes de la señora Badenes.

            Pasó el tiempo y de nuevo me llegó información de que la destrucción seguía o que se pretendía seguir, no estaba claro, pero el peligro estaba ahí por lo que había que poner coto de manera definitiva al desastre, y dada la aparente pasividad de los políticos, se consideró que había que recurrir a la fiscalía en base a lo determinado en el Código Penal. Era la única forma de parar a tanto irresponsable, por decirlo suavemente. Así, con fecha 20 de septiembre de 2016 se presentó denuncia ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Murcia.

 

Escrito presentado en la Fiscalía denunciando los hechos

            El efecto fue milagroso. Causó un efecto fulminante y los destrozos finalizaron de forma definitiva. No sabemos lo que ocurrió en la fiscalía, pero el día 7 de abril de 2017 recibí un oficio de esa fiscalía archivando la denuncia por entender que no quedaba suficientemente acreditada la comisión de un delito, sin perjuicio de poder reproducir la denuncia ante la Autoridad Judicial competente.

Archivo de la fiscalía

            Evidentemente yo no podía “probar” nada porque no tenía acceso a los planos, por eso se recurrió a la fiscalía. Si uno ve a alguien muerto, no lo coge y lo lleva a la policía, avisa para que vengan, vean al muerto y lo recojan ellos, digo yo. Y a esa fiscalía parece que no “se le ocurrió” pedir los planos y se limitó a tomar declaraciones a los implicados, que lógicamente debieron negar los hechos; pero algo debió observar el fiscal cuando me indicó la vía judicial, en dónde los planos habrían tenido que ser mostrados.

            Nada más lejos de mi intención que proceder personalmente contra alguien, eso tendría que haber sido el propio ayuntamiento el que actuara, pero eso era como el pedir peras al olmo. Y mi único objetivo era salvar los planos.  Por lo que lo demás no importaba, y ese objetivo ya estaba cumplido, la destrucción del plano había terminado para siempre.

            Quedaba entonces en suspenso quién y cómo se iban a restaurar los daños de los planos, tarea larga y complicada. Desde luego no era urbanismo quién lo iba a hacer, eso estaba claro.

            Y esperando tiempos mejores, a finales de 2018 tenemos una reunión en casa de José Antonio Caride de Liñán con la concejala María Luisa Martínez y yo. El asunto era el tema de la conserva vegetal, pero en determinado momento surgió el tema de la cartografía y María Luisa me dijo de hacer una exposición sobre la historia de la cartografía de Alcantarilla. El asunto era complicado, había que reunir mucha documentación dispersa, buscar otra, dibujar muchos planos, sacar copias y copias y montarlo todo, y no había tiempo, pero nos pusimos a la tarea y al final la exposición se celebró desde finales de febrero a mediados de abril del siguiente año de 2019.

            Puede verse en:

Y aquí, recalcitrante, nos volvió a aparecer el asunto del plano de 1973.

Resulta obvio que nadie puede imaginar una exposición sobre la cartografía de Alcantarilla sin que en la misma no se encuentre el plano más importante de la población históricamente hablando, por lo que le dije a la archivera municipal María Rosa Gil Almela que pidiera a urbanismo una copia de las 9 hojas del plano.    

            Y tuvimos dos sorpresas: la primera que la propia archivera municipal no conocía siquiera la existencia de ese plano; y la segunda es que la responsable de urbanismo ‒no sé su nombre‒ le dijo “que ese plano no existía” o que “no se sabía dónde estaba”, por lo que no podía entregarnos ninguna copia.

            Ante semejante actitud, absolutamente impropia ‒por llamarlo suavemente‒, el asunto estaba claro. No habría exposición y se pondría el hecho en conocimiento del alcalde Joaquín Buendía y por supuesto de la concejala María Luisa Martínez. Siguió insistiendo la archivera municipal y obtuvo otra contestación más increíble todavía de la responsable de urbanismo: que “yo no podía ver los planos porque entonces tendría pruebas para acudir al juzgado”. Parece que el canguelo se había apropiado de algunos hasta el tuétano. Entonces María Rosa, sin consultarme, pero conocedora de cuál era nuestro objetivo, le dijo en mi nombre que yo de ninguna manera haría eso y que nuestra única intención era el realizar la exposición siendo ineludible la presencia de ese plano. Desde luego mi intención era también esa y María Rosa lo sabía. A mí poco me importaba llevar a juanito o pepito al juzgado, lo que queríamos era tener el plano.

            Entonces, los planos perdidos e ignorados, “milagrosamente aparecieron” y se los entregaron a María Rosa con la condición de que fuera ella sola a sacar las copias a Murcia sin que yo los viera (¿Cómo se entiende esto si se iban exponer? Infantilismo puro y duro ¿Pero con quién tratamos?).

            Naturalmente que yo llevé a María Rosa a Murcia (ella no conocía ni el sitio de la copistería) y sacamos las oportunas copias que se prepararon para la exposición marcando lógicamente en los planos las zonas alteradas pero suprimiendo parte del texto en que se hacía alusión a la destrucción llevada a cabo por la colega doña Elvira Badenes y su activo servidor don Antonio Moreno.

 

Plano presentado en la exposición. En las zonas grises reza la leyenda “Zona borrada y manipulada”

            El plano no solamente estaba a salvo, sino que ahora podíamos acometer la tarea de su restauración total sobre la base de unos documentos digitalizados, porque aparte de las zonas manipuladas, el dibujo sobre el poliéster se estaba degradando perdiendo el colorido y adquiriendo el fondo un tono grisáceo.

            A los pocos días comencé esa restauración que se ha terminado ahora, tras más de 500 horas de trabajo. Y urbanismo ha vuelto a ¿guardar? los planos, y ya respiran tranquilos los pobres. No los va a llamar ningún juez ¡Qué tropa!

 

Proceso de restauración de los planos. Hoja nº 5 antes y después de ser reparada

 

Zona del Huerto de los Frailes antes y después de ser recuperada. Cualquiera pueda observar que de ninguna manera se manipularon ni “rascaron” los planos, según parece que le dijeron al fiscal

 

Idem anterior, correspondiente a la zona entre el Camino de la Piedra y Florentino Gómez. Evidentemente tampoco se manipuló ni “rascó”

 

Idem anterior, zona de la Calle San Sebastián y Avenida de Santa Ana

 

Inicio de la restauración en la manzana entre las calles Princesa y Moreno. A la derecha se detecta la manipulación en el antiguo Huerto de Caballero

 

Ejemplos de la restauración con limpieza de fondos tanto en la zona urbana como en la zona rústica, en este caso en el Cabezo de las Aguas o Cabezo Verde, el trabajo se ha llevado a cabo normalmente con definición de menos de un milímetro

 

Las nueve hojas ya totalmente restauradas y además digitalizadas. ESTÁN A SALVO

            Esta es la historia del plano de 1973, una historia que acabó bien de verdadero milagro, ya que Alcantarilla estuvo más cerca que lejos de perder un documento importantísimo para su historia, sobre todo la futura.

            Hay que tener en cuenta que este plano, realizado por fotografía, es decir que presenta a la población en un instante determinado, contiene una enorme cantidad de información de todo tipo. Y las generaciones venideras serán las que de verdad valoren lo que este plano significa (unido al excepcional plano del catastro de urbana realizado por Agustín Pineda Enríquez en 1972 y también rescatado, restaurado y digitalizado).

            Este plano de 1973 aporta datos muy útiles para investigaciones urbanísticas, hidráulicas, de tráfico, volúmenes de las edificaciones, altimetría, ocupación de suelo, densidades poblacionales, callejero, arqueología, ferrocarriles, industrias, agricultura, alturas de construcciones, evolución urbana, carreteras, caminos y sendas, etc.

            Cuánto valdría un plano así, de por ejemplo, 1900; ¿y de 1800?, ¿y de la primitiva Alcantarilla tras el traslado? No tendrían precio y por desgracia tampoco podemos tenerlos, pero al menos sí podemos dejar para el futuro el plano de 1973.     

                    

  

 

 

 

 

 

jueves, 27 de enero de 2022

SALVADOR FRUTOS HIDALGO

Pedro L. Cascales López

            Si en estos apuntes o artículos, o como se les quiera llamar, estamos tratando sobre temas relacionados con la historia de Alcantarilla, parece justo y necesario que hagamos mención al que ha sido con todos los merecimientos el único historiador de Alcantarilla, la persona que con su trabajo en archivos de dentro y fuera de Murcia, y en una época en que eso de la historia se consideraba algo lunático, nos reveló la ignorada historia de esta población, que hasta entonces solo contaba con algunas breves publicaciones dispersas sobre determinados aspectos concretos. A partir de su trabajo salimos de una cierta ignorancia, de conjeturas, de supuestos, y por qué no decirlo: de algunos disparates.

            Esta persona es Salvador Frutos Hidalgo. Una persona que es el único que reúne todos los requisitos para poder ser considerado como historiador de esta población, siempre trabajando con un rigor digno de elogio, y, sobre todo con una humildad y un alejamiento del aplauso y del escenario que es un ejemplo para alguno que otro. Precisamente por ese motivo es posible que la obra de Salvador Frutos no sea actualmente lo suficientemente conocida, y también por ese motivo se considera que está más que justificada la publicación de estas líneas.


Publicaciones de Salvador Frutos Hidalgo sobre la historia de Alcantarilla

            Un verdadero historiador o investigador ‒no un simple licenciado en historia‒ nunca busca publicidad personal, ni aplausos, ni estrados, ni lerdos palmeros bobalicones; su satisfacción se encuentra en el trabajo silencioso y continúo, descubriendo y aportando a la sociedad nuevos datos históricos sin buscar nada a cambio; y tampoco le satisface mucho el que su nombre tenga que aparecer en publicación alguna, pero esto evidentemente es algo inevitable y necesario ante la proliferación en los últimos años de algunos desaprensivos y vanidosos zoquetes ‒por llamarlos suavemente‒ que se apropian sin vergüenza y sin escrúpulos del trabajo de otros.

            Salvador Frutos inició la preparación de su trabajo sobre la historia de Alcantarilla hacia el año 1968. Fueron sobre cuatro años los necesarios para, partiendo de la casi nada, llegar a poder contar con un relato histórico lo suficientemente documentado que ya permitiese su publicación y puesta a disposición de los vecinos de Alcantarilla.

            Así, en la sesión municipal del 1 de diciembre de 1972 se aprobó la publicación, a propuesta de la alcaldía, del trabajo presentado por Salvador Frutos Hidalgo. Esta publicación, que vio la luz en el año 1973 fue titulada El señorío de Alcantarilla, y en lo que a mí respecta, me indujo a comenzar a recopilar datos, fotos y documentación sin saber entonces muy bien para qué, pero bajo el instinto de que no se podía dejar perder ni un solo dato sobre la historia de la villa. Yo a veces le digo 'maestro' a Salvador Frutos; con cierta precaución, eso sí, y según en qué momento, porque maldita la gracia que le hace. Veremos a ver cómo reacciona ahora.

Y además, como positivamente sé que Salvador Frutos se habría negado a que esto se publicara, se va a enterar de todo cuando ya esté publicado, lo que implica que yo no pueda recabar personalmente datos sobre su biografía, así, que me limito a lo que nos encontramos en internet:

  

“Salvador Frutos Hidalgo nació en Alcantarilla (Murcia) en 1941. Estudió Magisterio y trabajó en Enseñanza Primaria en Murcia, Granada, Madrid, Tenerife y Alicante. Obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras por la Universidad de Murcia en 1969 y el doctorado en Historia en esta misma Universidad en 1973. Impartió cursos de historia moderna en la Escuela U. de Magisterio de Madrid. En 1998 se licenció en Derecho, también por la Universidad de Murcia. En 1973 publicó su tesis doctoral con el título de “El señorío de Alcantarilla” y en 1998 “Historia de Alcantarilla”, una ampliación de la obra anterior. Ha escrito en varias revistas sobre temas históricos, entre ellas Murgetana y Cangilón. En los dos últimos años ha publicado diversos artículos de opinión en los diarios murcianos “El Faro” y “La Verdad” y también en “Ideal” de Granada. Una recopilación de esos artículos son los que ahora se presentan con el título de “Artículos heterodoxos”.

 

Como ya hemos comentado anteriormente fue el alcalde Fulgencio Pérez Artero el que decididamente apoyó la publicación del libro El señorío de Alcantarilla en el año 1973 ‒parece que fue ayer‒; una publicación que había contado además con la dirección del ilustre D. Juan Torres Fontes, a quien Salvador Frutos dedicó su trabajo.

 

Fulgencio Pérez Artero, alcalde de Alcantarilla y promotor de la publicación del libro El señorío de Alcantarilla de Salvador Frutos Hidalgo

 

Don Juan Torres Fontes, sobre el que sobra cualquier comentario. Eminente medievalista y referencia obligada en la historia de Murcia

 

Libro El señorío de Alcantarilla

 

            El libro constaba de 232 páginas con el siguiente contenido:

           

Capítulo I

EL POBLADO PREHISTÓRICO

El oinokoe griego. El poblado ibérico. Alcantarilla bifurcación de rutas comerciales en el siglo V a. de C.

 

Capítulo II

LOS ROMANOS

El poblamiento de la huerta. Los primeros regadíos. Restos romanos en Voz-Negra y Alcantarilla. El paso de una calzada romana según testimonio de Lozano. Crítica de este autor y de Ponzoa Cebrián.

 

Capítulo III

LOS VISIGODOS

Nuevas formas de vida. El resurgimiento bizantino. La batalla de Sangonera. Las siete ciudades del tratado de Todmir. Valentila identificada con Villena y con Alcantarilla. Estudio de estas interpretaciones.

 

Capítulo IV

LOS ÁRABES

Conversión de los nativos al islamismo. Ampliación de los primitivos regadíos. Qantara Asqaba en el camino de al-Andalus. Localización del puente. Principales acontecimientos que presencia la aldea hasta la conquista castellana.

 

Capítulo V

LA ÉPOCA DEL PROTECTORADO CASTELLANO

La capitulación de Alcaraz y sus consecuencias. Diversos historiadores atribuyen la posesión de Alcantarilla a la Orden de Alcántara. Demostración de la falsedad de esta afirmación. Localización en Sevilla de la aldea llamada también Alcantarilla concedida a la citada Orden.

 

Capítulo VI

PRIMEROS DUEÑOS CRISTIANOS DE LA ALDEA

La sublevación de los musulmanes en 1264. Intervención de Jaime I de Aragón. Su estancia en Alcantarilla. Esta continúa bajo soberanía del Rey musulmán de la Arrixaca. Su donación posterior a doña Violante. La guerra civil entre el Rey y el infante don Sancho. Concesión de Alcantarilla al Concejo de Murcia.

 

Capítulo VII

ALCANTARILLA HASTA LA MUERTE DE DOÑA MARÍA DE MOLINA

Sancho IV le quita la aldea al Concejo de Murcia. La entrega a la Reina. Luchas dinásticas a la muerte del Rey. Murcia en poder de Aragón. Alcantarilla concedida a D. Juan Garcés de Loaisa. Su vuelta a D.ª María de Molina. El Rey ordena a los almojarifes de Murcia que no recauden en la aldea. Orden real que no juzguen en ella los alcaldes de la Arrixaca. Abusos de un alcalde de Murcia. Tutoría de la Reina.

 

Capítulo VIII

EL SEÑORÍO ECLESIÁSTICO

El Obispo de Cartagena conquista el castillo de Lubrín. Fernando IV se lo cambia por las posesiones de la Reina. Entrega de estos lugares en 1321. Confirmaciones del privilegio de Fernando IV. El Adelantado intenta cobrar yantar y alfarda. Unos años después se repite el hecho. Los almojarifes reclaman el alquílate. El Obispo D. Pedro Barroso se opone a que recauden en Alcantarilla los almojarifes. Excomunión de los que tenían deudas con los de la aldea. Se prohíbe que juzgue en ella el alcalde de la Arrixaca. Años después el Prelado defiende su derecho a juzgar a unos homicidas de Alcantarilla. Causas de estas disputas. El Obispo impide  la entrada de los almotacenes. Son excomulgados los oficiales que detenían a los alcantarilleros por delitos en término de Murcia.

 

Capítulo IX

LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV

El Adelantado y los almojarifes de Murcia quieren cobrar impuestos en Alcantarilla. El pleito por la inclusión de los alcantarilleros en los repartos de los mudéjares de la Arrixaca. Su explicación. Repercusiones de las luchas entre Pedro I y sus hermanos. La ejecución de un moro. Juan I designa, primero, al Obispo de Cuenca y, después, al regidor Pedro García de Peñaranda para resolver el pleito sobre la jurisdicción de Alcantarilla. Las contiendas entre manuelistas y fajardistas. Dificultades de los alcantarilleros. La población. Sus tributos en 1381. Sus ocupaciones.

 

Capítulo X

EL SIGLO XV

Los alcantarilleros no pagan derechos de las cosas que venden en Murcia. Nuevas disputas del Obispo y el Concejo por la administración de justicia. Las luchas entre Fajardo y Calvillo. La sentencia de 1437 sobre el ejercicio de la justicia en Alcantarilla. Atropellos que sufren los mudéjares y su defensa por Juan II. La instalación de una noria en la acequia de la Alquibla. Partición de Alguazas y Alcantarilla entre Obispo y Cabildo. Las contiendas de Pedro Fajardo. Privilegios de los Reyes Católicos a los alcantarilleros. Aumento de la población. Restricciones a sus mudéjares. La disputa del Cabildo con el señor de La Puebla y con los vecinos de este lugar y de El Palomar.

 

Capítulo XI

EL SIGLO XVI HASTA EL FIN DEL SEÑORÍO ECLESIÁSTICO

Conversión de los mudéjares al cristianismo. Las Comunidades en Murcia. Construcción de una torre en Alcantarilla. La riada de 1545. Se cambia el emplazamiento de la población. Sustitución del puente de madera sobre el Segura por otro de piedra. Elevación de la noria de la Alquibla y los pleitos que plantea. Pleitos de los vecinos de Alcantarilla con sus señores. Felipe II enajena la villa a la Iglesia de Cartagena.

 

Capítulo XII

EL BEATO ANDRÉS HIBERNÓN

 

Capítulo XIII

EL SEÑORÍO DE LOS USODEMAR DE 1581 A FINES DEL SIGLO XVII

Alcantarilla villa de realengo durante breve tiempo. Intentos del Concejo de Murcia por comprar su jurisdicción. La adquiere Lázaro Usodemar. Pleitos que mantiene con sus vecinos. La expulsión de los moriscos. La población en este período. Los señores de la casa de Usodemar. Extinción del linaje y pleito que pone fin a este señorío.

 

EPÍLOGO

 

Capítulo XIV

DEL SIGLO XVIII A NUESTROS DÍAS

Alcantarilla posesión del Patronato Real. Principales acontecimientos que registra en este período. Evolución de la población. Alcantarilla actual.

 

APÉNDICE DOCUMENTAL

 

Documento nº I

1253-VIII-2, Sevilla. Alfonso X concede al Maestre y Orden de Alcántara la aldea denominada Dunchuelas Raxit, llamada después Alcántara o Alcantarilla. (Vallecillo, Antonio. “Legislación militar de España antigua y moderna” III. Madrid 1853, pág. 541).

 

Documento nº II

1283-I-13, Sevilla. Alfonso X al Concejo de Murcia. Concediéndole, en agradecimiento a su lealtad, la alquería de Alcantarilla (Torres Fontes, Juan. “Colección de Documentos para la Historia del Reino de Murcia, 1. Documentos de Alfonso X el Sabio”, pág. 109-110).

 

Documento nº III

1309-IX-12, Valladolid. Fernando IV al Adelantado de Murcia. Haciéndole saber que los alcaldes de Murcia no deben tener jurisdicción sobre Alcantarilla. (A. Cat. Murcia. Ascensio de Morales. Compulsa de Privilegios, folios 418v – 419v).

 

Documento nº IV

1310-IV-23, Valladolid. Fernando IV al Adelantado de Murcia. Ordenándole que los almojarifes de Murcia no recauden tributos en los lugares de la Reina D.ª María. (A. Cat. Murcia. Ascensio de Morales. Compulsa de Privilegios, fols. 130v – 131v).

 

Documento nº V

1311-II-20, Burgos. Fernando IV al Obispo de Cartagena. Privilegio cambiándole el castillo de Lubrín por las posesiones que tenía D.ª María en el reino de Murcia. (A. Cat. Murcia. Ascensio de Morales. Compulsa de Privilegios, fols. 421v – 423v).

 

Documento nº VI

1451-VII-10, Murcia. El Concejo de esta ciudad aprueba la petición presentada por Alfonso de Oña, Deán del obispado, para construir una noria en Alcantarilla. (Archivo Municipal de Murcia. Actas Capitulares, 1451, sesión de 10-VII-1451).

 

Documento nº VII

1552-VI-22, Murcia. El Alcalde Mayor de la ciudad contesta a la carta real de 7-V-1547, informando favorablemente sobre la necesidad de hacer un puente de piedra entre Alcantarilla y La Ñora. Pide la provisión repartiendo los 1.500 ducados de su coste entre Murcia y los lugares de su reino. (A. G. Simancas. C. Real, leg. 504, fol. 5º).

 

Documento nº VIII

1580-III-30, Guadalupe. Felipe II enajena la villa de Alcantarilla del Obispo y Cabildo de Cartagena y la incorpora a la Corona. (A. G. Simancas. Exped. Hacienda, leg. 213, fol. 10º).

 

Documento nº IX

1581-V-14, Thomar. Felipe II al Corregidor de Murcia. Ordenándole que dé posesión a Lázaro Usodemar de la jurisdicción de Alcantarilla. También que le entregue lo recaudado desde el 1 de enero de 1580 y que se efectúe el amojonamiento de la villa. (A. G. Simancas. Exp. Hacienda, leg. 213, fol. 20º).

 

Documento nº X

1581-VIII-7, Alcantarilla. Deslinde y amojonamiento del término de esta villa. Y su toma de posesión por Juan Jerónimo Nano, en nombre de Lázaro Usodemar. (A. G. Simancas. Exp. Hacienda, leg. 213, fol. 20º).

 

Documento nº XI

1698-III-8, Madrid. Carlos II expide carta ejecutoria confirmando las sentencias del Consejo Real de fechas 7-XI-1687 y 19-II-1693 por las que Alcantarilla se incorpora a la Corona para distribuir sus rentas en obras pías. (A. H. Nacional, sección de Consejos, leg. 37.614, fol. 162).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

Unos diez años después de realizarse esta publicación una calle de la población fue bautizada con su nombre, pero a Salvador Frutos nada se le notificó, por lo que se enteró de este hecho más de un año después de que sucediese. Ante esto, necesariamente nos viene a la mente el asunto del callejero, y comparar el comportamiento de Salvador Frutos con el de otros. En fin. Sobran palabras.

 

Calle Salvador Frutos Hidalgo, en el barrio de Campoamor, tras la Parroquia de la Virgen de la Asunción

 

            Hacia finales de los años 90, algunos nuevos documentos que habían sido localizados, nuevas teorías sobre casos concretos, y los hallazgos de Daniel Serrano Várez, aconsejaban el que Salvador Frutos realizara una nueva edición de su libro sobre la historia de Alcantarilla, y creo que fue Ángel Luis Riquelme Manzanera el que realizó las gestiones en el ayuntamiento para que esto pudiese llevarse a cabo.

 

            Así, en 1999 vio la luz el libro Historia de Alcantarilla, de la Prehistoria al fin del señorío.

 

Nueva edición del libro de Salvador Frutos: Historia de Alcantarilla, de la Prehistoria al fin del señorío

 

            El trabajo constaba de 337 páginas y este contenido:

 

Capítulo I

ALCANTARILLA PRERROMANA

 

Capítulo II

LA ÉPOCA ROMANA (ss. II a. de C. – V d. de C.)

 

Capítulo III

VISIGODOS, BIZANTINOS Y ÁRABES

 

Capítulo IV

ALCANTARILLA MUSULMANA

 

Capítulo V

QANTARA ASKABA. EL PUENTE SOBRE EL SEGURA

 

Capítulo VI

PRIMEROS SEÑORES CRISTIANOS DE ALCANTARILLA. LA ORDEN DE ALCÁNTARA

 

Capítulo VII

LA RECONQUISTA ARAGONESA. NUEVOS SEÑORES DE ALCANTARILLA

 

Capítulo VIII

DE DOÑA VIOLANTE A DOÑA MARÍA DE MOLINA. LOS CONFLICTOS CON LA CIUDAD DE MURCIA

 

Capítulo IX

PRIMEROS AÑOS DEL SEÑORÍO ECLESIÁSTICO. LAS DISPUTAS CON MURCIA POR LA RECAUDACIÓN DE TRIBUTOS

 

Capítulo X

PRIMEROS AÑOS DEL SEÑORÍO ECLESIÁSTICO. LOS ENFRENTAMIENTOS CON MURCIA POR LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

 

Capítulo XI

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV. SIGUEN LOS LITIGIOS POR LA RECAUDACIÓN DE TRIBUTOS

 

Capítulo XII

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV. LA EJECUCIÓN DE LA JUSTICIA

 

Capítulo XIII

FINALES DEL SIGLO XIV. LA POBLACIÓN, TRIBUTOS Y OCUPACIONES

 

Capítulo XIV

LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV. LA SENTENCIA DE 1437

 

Capítulo XV

LA INSTALACIÓN DE LA NORIA Y LA PARTICIPACIÓN DE ALGUAZAS Y ALCANTARILLA

 

Capítulo XVI

ALCANTARILLA EN EL REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS

 

Capítulo XVII

EL SIGLO XVI. CONVERSIÓN DE LOS MUDÉJARES. LA TORRE DE ALCANTARILLA

 

Capítulo XVIII

LA RIADA DE 1545 Y SUS CONSECUENCIAS PARA ALCANTARILLA

 

Capítulo XIX

EL PLEITO DE LA NORIA Y EL FIN DEL SEÑORÍO ECLESIÁSTICO

 

Capítulo XX

EL BEATO ANDRÉS HIBERNÓN

 

Capítulo XXI

D. LÁZARO USODEMAR NUEVO SEÑOR DE LA VILLA

 

Capítulo XXII

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN. EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

 

Capítulo XXIII

LINAJE Y SEÑORÍO DE LOS USODEMAR

 

Escudo de Lázaro Usodemar, durante muchos años objeto de falsas interpretaciones y errores (Dibujo de P. Cascales para Salvador Frutos)

 

Capítulo XXIV

NUEVA ETAPA SEÑORIAL. ESTAMPAS DEL SIGLO XVIII

 

Capítulo XXV

LA POBLACIÓN EN EL SIGLO XVIII

 

Capítulo XXVI

PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XIX. EL TRIENIO CONSTITUCIONAL

 

Capítulo XXVII

LA AMPLIACIÓN DEL TÉRMINO MUNICIPAL

 

Capítulo XXVIII

LA VUELTA AL ANTIGUO RÉGIMEN. EL FINAL DEL SEÑORÍO-PROTECTORADO

 

EPÍLOGOS. SIGLOS XIX-XX

 

Epílogo 1

La población de Alcantarilla hasta finales del siglo XX

 

Epílogo 2

Alcantarilleros ilustres

 

Epílogo 3

La reciente ampliación del término municipal

 

Epílogo 4

El escudo de Alcantarilla

Salvador consideraba que el escudo oficial de Alcantarilla no se correspondía con su larga historia, y en consecuencia aportaba unas ideas de como estimaba que debía ser el escudo de la población.

 

Escudo oficial de Alcantarilla y el ideado por Salvador Frutos. Se representa el búcaro con flores de Santa María por su pertenencia a la Iglesia, las armas de Usodemar, las flores de lis de los Borbones, la media luna de su pasado islámico y el puente al que debe su nombre (Dibujo de P. Cascales para Salvador Frutos)

 

Epílogo 5

Alcantarilla actual. Edificios y monumentos

 

APÉNDICE DOCUMENTAL

 

Documento nº I

1252-X-8, Sevilla. Alfonso X hace donación al maestre de Alcántara D. Pedro Ibáñez y a su orden, de la aldea de Alcantarilla, en término de Murcia, y de los molinos de la acequia. (Bularium Ordinis Militae de Alcántara. Madrid, 1759).

 

Documento nº II

1326-VIII-6, Medina del Campo. Alfonso XI al adelantado de Murcia. Ordenándole que no imponga ningún  tributo a los moros de Alcantarilla y Alguazas. Copia del original certificada por los notarios de Murcia con fechas 12 y 21 de mayo de 1352. (A. Cat. Murcia. Ascensio de Morales. Compulsa de Privilegios, fols. 249v y 431r).

 

Documento nº III

1339-I-28, Murcia. Acta notarial en la que el obispo y cabildo hacen constar el privilegio que tienen de administrar justicia en Alcantarilla, oponiéndose al teniente de adelantado que quiere intervenir en una causa criminal contra los moros de este lugar. (A. Cat. Murcia. Ascensio de Morales. Compulsa de Privilegios, fols. 432r – 433r).

 

Documento nº IV

1547-V-7, Madrid. Carlos I al corregidor de Murcia. Ordenándole que abra información sobre la conveniencia de edificar un puente de piedra entre Alcantarilla y La Ñora, que le han pedido los vecinos de ambos lugares. (A. G. Simancas. Consejo Real, leg. 504, fol. 5º).

 

Documento nº V

1550-XI-15, Murcia. Condiciones acordadas entre el concejo de Murcia y el obispo y cabildo de Cartagena para la ampliación de la noria de Alcantarilla. Es parte de un legajo en el que se incluyen las comisiones formadas por ambas partes, las declaraciones de los maestros albañiles, las citadas condiciones exigidas por el concejo y la escritura firmada por los representantes de la ciudad y del obispo y cabildo, redactada a base de las mencionadas condiciones. (A. Mun. Murcia. Cart. 1535-1554, fols. 222r – 223v).

 

Documento nº VI

1581-VIII-7, Alcantarilla. Pregón anunciando a los vecinos de esta villa la jurisdicción del nuevo señor Lázaro Usodemar. (A. G. Simancas. Exped. Hacienda, leg. 213, fol. 20).

 

Documento nº VII

1687-XI-7, Madrid. El Consejo Real sentencia que la villa de Alcantarilla pertenece al rey desde la muerte de D. Jerónimo de Sandoval para aplicar sus rentas a obras pías. (A. H. Nacional, sección de Consejos, leg. 37.614, fol. 150).

 

Documento nº VIII

1708-I-28, Madrid. Felipe V al Cardenal Belluga. Nombrándole administrador de las rentas del mayorazgo de Alcantarilla. (A. Mun. Murcia. Escritura de Fundaciones, otorgada por el Excmo. Señor Cardenal Belluga en el año de 1741 con diferentes Reales Cédulas y otros documentos pertenecientes a dichas Fundaciones, n II).

 

Documento nº IX

1829-VII-4, Madrid. Cédula real disponiendo la forma de celebrar las elecciones para los oficios del ayuntamiento en Alcantarilla y demás pueblos que pertenecen a las Pías Fundaciones. (A. Mun. Alcantarilla. Actas Capitulares, leg. 1, libro 2, sesión de 4-7-1829).

 

Documento nº X

1987-V-21, Murcia. Decreto número 34/1987 por el que se segrega parte del término municipal de Murcia para su agregación al Municipio de Alcantarilla. (B.O.C.A.R.M. nº 147 de 30 de junio de 1987).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

Salvador Frutos le encargó el prólogo de esta segunda edición a nuestro recordado amigo Diego Riquelme Rodríguez; y causalidades de la vida, también se lo había encargado el que esto suscribe para su libro Topografía y evolución urbana de Alcantarilla que pretendía ser un complemento desde el punto de vista cartográfico de lo publicado por Frutos en la primera edición de su libro y que salió a la luz poco tiempo después.

 

Salvador Frutos Hidalgo, Diego Riquelme Rodríguez y Pedro L. Cascales López (Foto: Pedro Tudela)

 

            La historia general de Alcantarilla publicada por Salvador Frutos no podía ‒ni era su cometido‒ contener los aspectos de la “pequeña” historia de la población. Y en ese campo se advertía cada día de una manera creciente bastante falta de información que dejaba el campo abierto a bulos o errores de mayor o menor envergadura. Dentro de ese contexto creímos oportuna la creación de una publicación en internet abierta a todo aquel que quisiera colaborar en la difusión de aspectos inéditos de la historia de Alcantarilla, habiéndose publicado en la actualidad, por varios autores, casi 50 artículos y contando con un registro de entradas, desde todas las procedencias, cercanas a las 40.000.

Puede verse: http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/

 

 

16-09-2013 - José Antonio Caride de Liñán, Pedro L. Cascales López y Salvador Frutos Hidalgo en uno de los habituales contactos

 

21-05-2019 – En el Archivo Municipal. Pedro L. Cascales López, Salvador Frutos Hidalgo, la archivera municipal María Rosa Gil Almela, José Riquelme Marín y Juan Cánovas Orcajada

 

            Y abundando en este tema de ofrecer la mayor información veraz sobre la historia de Alcantarilla a sus habitantes, y especialmente a los más pequeños, que es el futuro, decidimos que podía ser muy interesante el editar un libro de fácil lectura y con una base de ilustraciones que lo hicieran atrayente. Se recurrió al ilustrador y editor Pedro A. Rodríguez Hurtado que ya tenía amplia experiencia en este tipo de publicaciones, se contactó con el alcalde Joaquín Buendía Gómez y con la concejal de cultura Luz Marina Lorenzo Gea que mostraron su apoyo y en unos pocos meses el libro era una realidad y un éxito.

31-05-2019 – Acto de dar el nombre de Daniel Serrano Várez a la entrada de la Ermita de la Virgen de la Salud y del Agua Salada, junto al Cabezo de ese nombre en donde se encuentra el poblado ibérico descubierto por Daniel Serrano. En la foto: el alcalde Joaquín Buendía Gómez, Salvador Frutos Hidalgo, el exalcalde Francisco Zapata Conesa y Pedro L. Cascales López (Foto: Juan Cánovas Orcajada)

 

En el mismo acto. José Riquelme Marín, Salvador Frutos Hidalgo, Daniel Serrano Várez, Pedro L. Cascales López y Jesús Fernández Palmeiro (Foto: Juan Cánovas Orcajada)

 

12-11-2019 - Reunión para dar a conocer, cambiar impresiones y recoger ideas, ante la publicación de Historia Ilustrada de Alcantarilla. En la foto: José Antonio Caride de Liñán, Salvador Frutos Hidalgo, la concejal de cultura Luz Marina Lorenzo Gea, Daniel Serrano Várez, Juan Cánovas Orcajada, el ilustrador y editor Pedro A. Rodriguez Hurtado y Pedro L. Cascales López. En este encuentro se entregó al amigo Daniel Serrano una lámina del libro, todavía inédita, correspondiente al poblado del Agua Salada y al guerrero ibérico a caballo

  

17-12-2020 - Entrega a Salvador Frutos Hidalgo por parte de Pedro A. Rodríguez Hurtado del libro Historia Ilustrada de Alcantarilla

 

Es muy importante el tener en cuenta que la historia antigua de Alcantarilla no la conocemos. El período ibérico, el dominio romano y la fundación de la alquería que daría origen a la población son todavía unas incógnitas, porque lo que hasta ahora había localizado Daniel Serrano no es suficiente para establecer conclusiones, y en el caso de la Alcantarilla medieval es todavía peor porque no hay absolutamente nada.   

Y todas estas incógnitas solamente pueden tener una respuesta desde la arqueología. Algún día ‒que ya nosotros no veremos‒ habrá unos cargos públicos que decididamente acometan esta tarea y entonces podrá conocerse qué ocurrió en la antigua Alcantarilla junto al río. Y podrán despejarse las incógnitas del poblado del Cabezo del Agua Salada, del de la Avenida de Santa Ana y el enclave de la Voz Negra. Y entonces habrá llegado el momento de anteponer unas páginas al libro de Salvador Frutos.

 

Puede verse:

http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2016/10/el-puente-de-las-pilas.html

            http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2016/11/la-presencia-romana-en-alcantarilla.html 

http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2019/12/el-tunel-romano-de-alcantarilla.html

http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2020/01/los-san-esteban-de-alcantarilla_76.html

http://historiasdealcantarilla-murcia.blogspot.com/2020/10/el-futuro-de-los-arcos.html