sábado, 15 de octubre de 2016

EL PUENTE DE LAS PILAS




Pedro L. Cascales López

            Todo el mundo conoce el Puente de las Pilas, y todo el mundo ha oído sobre ese pequeño puente toda clase de historias que, como suele ocurrir en estos casos, tienen más de fantasías que de realidades. Se ha dicho que ese puente lo hicieron los romanos, que fue el origen de Alcantarilla, que era el lugar a donde las mujeres del pueblo iban a lavar y fregar, que era parte del Camino Real, que su nombre se debe a las pilas en donde las mujeres lavaban, y hasta que en ese puente se apareció la Virgen. Pero lo curioso es que todo esto siempre lo dicen los mismos, uno o dos, pero que sirve, como todo lo malo, para extender rápidamente el contagio.
            Parece que no falta nada o que falta poco por decir sobre él, sin embargo, fuera de todas esas suposiciones casi siempre fantasiosas, existe una realidad contrastada, y conviene que esa realidad se imponga porque ya estamos asistiendo a que, incluso en medios de comunicación como la prensa escrita o la televisión, se propagan como ciertos unos hechos que no lo son.
            Da la sensación de que en Alcantarilla no tenemos bastante con las brujas o con la Inquisición, hacen falta más cosas para alimentar la fiesta.

            Este puente, que se suponía debía estar protegido desde hace mucho tiempo, resulta que no lo estaba, y que de esta situación legal del puente se dio cuenta Alejo García Almagro, que el 8 de enero de 2015 presentó escrito ante la Consejería de Cultura para solicitar la incoación de expediente como “Bien de relevancia cultural” a favor del Puente de las Pilas.
            Este expediente ha seguido su procedimiento, demasiado lento, como todo, pero lo importante es que se acerca a su culminación, y es de esperar que esa clasificación implique la existencia de una adecuada y necesaria restauración. Que así sea.

            La construcción de la acequia de la Alquibla o de Barreras tuvo lugar en el siglo XII cuando ya Alcantarilla era un asentamiento importante de la huerta de Murcia, citado ese mismo siglo por Al-Idrisi al hablar de la ruta Murcia-Granada.
            Alcantarilla no era por lo tanto un lugar más de la huerta, sino que era posiblemente la población que seguía en importancia  a la propia Murcia. Más o menos igual que hoy. Las cosas han cambiado poco en 900 años.

            La importancia de Alcantarilla provenía esencialmente de tres factores: su enclave en un cruce de caminos que implicaba además el oficio de arrieros de sus habitantes; su cercanía a los extensos campos de cereal del Guadalentín y del propio Segura, y su colindancia a una zona de regadío, la primera de la huerta, proveniente de una hipotética estructura creada por los romanos y que tenía como eje la acequia del Turbedal.
            Y esta importancia todavía se vio acrecentada con la construcción de la acequia madre o mayor de la Alquibla que discurría junto a sus casas. Alcantarilla se encontraba así en el mejor enclave posible.

            Aunque no existe unanimidad en los historiadores, el paso del Segura debió realizarse en la época romana con un puente de barcas. No lo sabemos, pero fuese de esa manera o fuese mediante un puente de madera, lo que sí es cierto es que esa ruta pasaba por Alcantarilla y formaba parte del eje de comunicaciones este-oeste. Este paso del río debió mantenerse en el tiempo ya que no existía motivo ni alternativa alguna para que se propiciase un cambio; y así, cuando se construyó la Alquibla (con unas dimensiones menores de las que tiene ahora) fue necesario que el camino que provenía del vado o paso de la barca del río salvase ese obstáculo. Y debió construirse entonces el actual –u otro puente más primitivo– Puente de las Pilas, a la vez que también tuvo que construirse otro puente para salvar la acequia en la ruta de Murcia por la margen derecha del río, y que también servía para enlazar con el paso del Segura mediante un puente, en aquellos momentos en los que ese puente existía y no había sido pasto de cualquier crecida. Este puente –u otro más antiguo– es el ahora llamado Puente de Don Pedro.

            Y estos puentes, al estar situados en ambos extremos de la aldea, resultaban, lógicamente, de una gran utilidad para sus habitantes. Es decir, Alcantarilla existía antes que los puentes y antes que la acequia; no que los puentes, y en concreto el de Las Pilas (¿y por qué no el de Don Pedro, que era más importante?) dieran nombre a Alcantarilla.


            Aparte de referencias documentales sobre este puente, con respecto a los datos cartográficos, el Puente de las Pilas no aparece en ningún plano y menos en ningún mapa, ni siquiera en el importante plano realizado en el año 1897 por el Instituto Geográfico y Estadístico y que fue el primer plano del término de Alcantarilla realizado con aparatos topográficos y por funcionarios topógrafos.
Plano de Alcantarilla de 1897 a Escala 1/25.000. El Puente de las Pilas no está recogido

            El puente aparece por vez primera en el plano de catastro de rústica realizado en el año 1923, como un paso sobre la acequia de Barreras que conduce al Camino del Vado, paso de la barca, antes de que se hiciese el puente de hierro sobre el Segura.
Plano parcelario catastral del año 1923 a escala 1/5.000

            Entre los años 1927 y 1930 el aviador Julio Ruiz de Alda, que luego sería fundador, junto con José Antonio Primo de Rivera, de Falange Española, protagonista del vuelo del Plus Ultra y fusilado en Madrid en agosto de 1936, realizó un vuelo sobre el Río Segura por encargo del entonces Ministerio de Agricultura al cual pertenece esta fotografía en la que puede apreciarse el Puente de las Pilas conducente al Camino del Vado.
El camino para la conducción de los transportes de pólvora por la margen izquierda de la acequia Mayor todavía no se había construido. 
En esta fotografía, dado que las carreteras no estaban asfaltadas resalta su trazado en blanco y puede apreciarse perfectamente la importancia de cada puente: el de las Pilas, que conduce al río y se acabó. El de Don Pedro que conduce a la Ñora y a Murcia por el puente sobre el Segura, el mismo que también conduce a Murcia por La Puebla de Soto y La Raya.

            Los restos de la antigua Alcantarilla eran conocidos por todos hasta hace pocos años, pero el paso de las generaciones trae el olvido y con ello llegan las elucubraciones sin fundamento. Hasta los restos de escombros que jalonaban formando hormazas el Camino del Vado han sido ya enterrados por el avance de la empresa Hero con el visto bueno del alcalde Pedro M. Toledo Valero (de insigne memoria). Pero todo no está perdido, y los restos de las cimentaciones y seguramente de cientos y cientos de objetos están esperando una necesaria excavación. Se tratará sin duda de cosas menores, pero no por ello menos interesantes, porque hay que tener en cuenta que el traslado de la población fue paulatino y durante decenas de años esos terrenos no pasaron a ser cultivables, por lo que pudieron ser objeto de continuas búsquedas. Pero hay algo que es lo más interesante: descubrir la trama urbana de aquella aldea. El plano.
Camino del Vado con los restos de la antigua Alcantarilla usados como hormas de bancales

Plano general de la ubicación de la primitiva Alcantarilla

Situación antes y después de construir la nueva carretera a La Ñora y de rellenar la empresa Hero el soto del río afectando al Camino del Vado y a parte del solar de la antigua Alcantarilla

            Así ha pasado la vida, sin pena ni gloria, sobre este puente, hasta que la falta de mantenimiento y el inexorable paso de los años está provocando el que su posible derrumbe sea cada vez más inminente.
            Ese puente que todos conocían, y que todos pensaban que estaba ahí, como siempre y que no corría peligro alguno, resulta que ya ha llegado un momento en que sí lo corre. El puente está en peligro, y de ahí la acertada iniciativa de Alejo García Almagro.

El puente en marzo de 1976, con agua y en marzo de 1978 en época de la monda

            Y las voces de alarma surgen, aunque parece que no en la dirección adecuada. En el periódico La Opinión de fecha 14-9-2015 el Cronista Oficial de Alcantarilla, Don Fulgencio Sánchez Riquelme dice:
                                              
“Días pasados fue publicado en el BORM la incoación como B.I.C. con categoría de monumento el Puente de las Pilas”.

            No, no es un BIC, Bien de Interés Cultural, sino un Bien de Relevancia Cultural. La diferencia es muy importante sobre todo en el tema económico y de protección, Llama la atención que el señor Cronista no sepa diferenciarlo.

“Este cronista, en septiembre de 2004 ya pidió su incoación por el mal estado de conservación del mismo”.

            Entonces, ¿qué pasó? Sería interesante conocer qué ocurrió. ¿Qué o quién falló?

“En el llamado soto del Río Segura, precisamente donde estuvo la primitiva Alcantarilla”.

            Pues no, Alcantarilla nunca estuvo en un soto porque habría durado quince días, ya que los sotos eran inundables, Alcantarilla estaba en un alto a más de ocho metros de altura sobre las aguas.

“El antiguo nombre de la villa era Qantara-Ascaba que en árabe quiere decir puentecillo o puente estrecho, ya que por dicho puente pasaba el Camino Real”

Qantara-Ascaba no quiere decir en árabe “puente estrecho o puentecillo”, sino “puente de barcas” (y no es árabe). Hay una gran diferencia. El señor Cronista puede consultar, entre otros autores, el capítulo V del último libro publicado por Salvador Frutos sobre la historia de Alcantarilla. Una población de la que este señor es Cronista. Y el Camino Real no pasaba por ese “estrecho” puentecillo, precisamente por eso, por ser estrecho y además por no estar en la “ruta”. Pasaba por el cercano puente de Don Pedro. El de las Pilas era un “desvío” en caso de verse cortada la ruta principal y ser necesario el paso con la barca por la ruta de la margen izquierda.

“Llamamos El Ranero o barrio del Beato Andrés, ya que en dicho barrio pasó su infancia y juventud el Beato Hijo de Alcantarilla”.

            No parece que eso pudiese ser posible. Alcantarilla sufrió la inundación que la hizo cambiar de ubicación en octubre del año 1545. El Beato Andrés nació en Murcia en el año 1534 y marchó a Valencia hacia 1549. O sea, que su infancia la pasó en la antigua Alcantarilla, no en el barrio del “Ranero” de la nueva población, y posiblemente ni pisó este barrio, porque tras la inundación y quedarse sin casa, e irse a Valencia cuatro años después, sus padres parece que se refugiaron en Murcia y enviaron a su hijo casa de su tío. Lo de su juventud, todavía menos posible, estaba en Valencia.

“La denominación del Puente de las Pilas se debe a que en el pasado siglo (el XX) cuando no existía en la población servicio de agua potable en las viviendas, las señoras iban a realizar la colada en unas pilas existentes en las márgenes de la acequia”.

            El señor Cronista solamente tiene que consultar las Actas Capitulares de su propio ayuntamiento para darse cuenta que nada de lo que dice es cierto, o bien que consulte el artículo de este mismo blog denominado “Lavaderos y abrevaderos de Alcantarilla” o el anexo adjunto a continuación con el escrito presentado a Patrimonio con fecha 14-10-2016, para no extendernos aquí. O que simplemente utilice el sentido común. Demasiadas veces lo que sistemáticamente viene publicando esta persona, cargo oficial municipal no hay que olvidarlo, está sobrepasando todos los límites de lo tolerable porque se está engañando a la población y sobre todos a los más jóvenes.

“Se colocó una pila de piedra antiquísima que meses más tarde sería sustraída, y todo ello a instancias del que esto escribe”.

            No acaba de entenderse muy bien para qué se colocó esa pila y si él mismo fue el que la sustrajo.

“En los siglos XV, XVI y XVII existía muy cerca de dicho puente el Monasterio de Santo Domingo el Real, donde tenía culto la Patrona de la villa”.

            Bueno, hasta ahora parece ser que la única iglesia que había cerca del puente era la antigua iglesia de Alcantarilla que siguió abierta al culto tras la inundación, y que en el siglo XVIII fue ocupada temporalmente por los frailes Mínimos hasta su traslado al nuevo convento de Alcantarilla, y aparece en el plano de 1728 con el nombre de Convento de la Salud. Y que el Monasterio de Santo Domingo el Real es el existente en la plaza de Santo Domingo en Murcia y que arranca de la época de la reconquista con bastante documentación al respecto. Por lo tanto queda la incógnita de a qué monasterio se refiere el señor Riquelme. Porque un monasterio tan importante debe dejar huella.

            El preocupante caso de este señor, designado porque sí por la anterior corporación como Cronista Oficial de Alcantarilla (tenemos también a Fulgencio Saura Mira en el mismo cargo) y al que además se le ha puesto su nombre a una plaza (¿por?) fue denunciado ante el ayuntamiento mediante escrito de fecha 21-9-2015, nº 12.789, sin que haya existido respuesta alguna.
            De una manera o de otra, a esta situación habrá que darle una solución porque desde un cargo oficial no se pueden estar vertiendo informaciones manipuladas o falsas un día sí y otro también desde hace ya demasiados años. Se está haciendo mucho daño siendo el ayuntamiento el responsable último de todo ello.

            Tras este necesario inciso aclaratorio, volviendo al Puente de las Pilas, el pasado día 10 de octubre, por cita del Servicio de Patrimonio Histórico, se consultó la documentación del expediente que parece llevar muy buen camino y es de agradecer todo esto, no obstante, se presentó escrito con fecha 14 sobre algunos aspectos de esa documentación que no parecían ser correctos y podría ser conveniente su aclaración. Se adjunta a continuación el escrito presentado porque además completa algunos datos más sobre el puente.
            Lo importante es que al final pueda verse el puente restaurado y a salvo.     





Anexo. Escrito presentado ante Patrimonio el 14-10-2016





                 
Murcia, a 14 de octubre de 2016.
N/ref.: CCT/DGBC/SPH/MAA/ig/t_audiencia/igs
N/expte.: DBC 000002/2015



PEDRO L. CASCALES LÓPEZ, con DNI 12.345.678.A, y domicilio postal a estos efectos en el Apartado de Correos nº 3, Código postal 30820 de Alcantarilla-Murcia, correo electrónico info@plcascales.com, ante ese Servicio de Patrimonio Histórico comparece y



E X P O N E

            Que con fecha 10 de octubre he tenido acceso al expediente sobre “Bien catalogado de relevancia cultural” referente al denominado Puente de las Pilas de Alcantarilla, y a tal efecto se considera oportuno realizar las siguientes manifestaciones:


            . Mostrar mi agradecimiento, y estoy seguro que el de toda la población, a D. Alejo García Almagro por haber iniciado la apertura del citado expediente, así como a ese Servicio de Patrimonio Histórico por haber llevado a cabo el oportuno expediente de protección. Si finalmente se consiguiera restaurar y mantener este puente, Alcantarilla tendrá siempre una deuda de gratitud hacia ambas partes.

            . Mi escrito de fecha 21-9-2015 no va dirigido evidentemente a ese Servicio, tal y como acertadamente expone en su informe de fecha 1-10-2015 D. Ángel Iniesta Sanmartín, sino que simplemente se da cuenta del dirigido al ayuntamiento de Alcantarilla a causa de las presuntas irregularidades detectadas en la administración de temas históricos y el daño que este comportamiento está produciendo a causa de la información sesgada y a veces absolutamente falsa que se está transmitiendo a la ciudadanía desde un cargo oficial nombrado por ese ayuntamiento y hasta desde la propia página digital municipal; y lo que es más grave, se está adoctrinando a las nuevas generaciones con falsedades y banalidades. Me reitero pues completamente en su contenido.

            . Sin embargo, no puedo más que mostrar mi desacuerdo con la afirmación contenida en el citado informe de que “la relación con las lavanderas del puente ha sido reiterada al técnico que suscribe por cuantos le acompañaron a ver este singular inmueble, la primera vez hace ya más de 20 años. En cualquier caso, no se afirma que se trate de una verdad sino de una tradición oral, y ésta existe, ya que nos ha llegado una y otra vez, sin que entremos a dilucidar de dónde proviene”.
            No dudo, por supuesto, de que alguien “una y otra vez” dijera que allí iban las “lavanderas a hacer su trabajo en unas grandes pilas y de ahí su nombre”. Pero sí puedo asegurar que eso es absolutamente falso. Y por encima de la mal llamada en este caso tradición oral está la realidad y por lo tanto, la verdad. Y desde luego que debe ser muy complicado el explicar “de dónde proviene”. Se entiende. Debe ser realmente complicado.
            Se dice que el puente “se apoya sobre dos grandes machones”, es decir, sobre “dos grandes pilas” según la Real Academia de la Lengua, pero no pilas de lavar, pilas de las otras. Que no es lo mismo. Y en eso este puente sí es característico.
           
Sería interesante como cuestión previa establecer qué se considera como “lavadero público” o “lugar puntual adonde las mujeres van a hacer la colada (por lo visto los platos no se fregaban)”. Porque si lo consideramos como que unas mujeres acudan a una acequia o a un brazal cercano a sus casas para lavar ropa o vajillas, en ese caso, todos los cauces de la huerta de Murcia son “lavaderos” y allí van las “lavanderas”, haya puente o no y haya “pilas” o no.

            Recuerdo, por ejemplo, la carretera de Alcantarilla, que estaba bordeada por enormes plátanos a cuyos pies discurría un brazal por cada lado y que eran usados por las mujeres para lavar y fregar. Era una imagen cotidiana. Sobre todo después de comer. Y eso no era un lavadero. Y ese ejemplo es aplicable a toda la huerta.

            Pero otro caso es el que nos ocupa, que es el decir que en este lugar del Puente de las Pilas existía un lavadero o un lugar “puntual” adonde acudían las mujeres de la población a lavar. Y eso nunca. Lo que sí existió en ese lugar fue un pequeño abrevadero para las caballerías que transitaban por el Camino Real y que se instaló allí para impedir que esas bestias y quienes las conducían, que iban de paso, entorpecieran en el abrevadero situado unos metros más adelante en la acequia del Turbedal y que era utilizado por los vecinos de Alcantarilla, por lo que podían existir conflictos. Y el agua para ese abrevadero era subida por los arrieros y carreteros desde la acequia.

            Además, el lavar ropa o vajillas requiere un cómodo acceso a una corriente de agua renovable y un cierto soporte de fábrica, y éste no es evidentemente el caso. Las mujeres no podían estar subiendo y vertiendo continuamente el agua desde una acequia bastante profunda y peligrosa hasta un supuesto lavadero estanco y desde luego poco o nada limpio.

            Yo no conozco el Puente de las Pilas 20 años, lo conozco más de 60, colaboré con Diego Riquelme cuando le dio por hacer el Museo de la Huerta, luego con Mariano Ballester, luego con Saura Mira, y mucho con Serafín Alonso Navarro y otros, y creo que conozco Alcantarilla, y también conozco lo que es la “tradición oral” y los peligros que ello conlleva, porque siempre hay alguien dispuesto a decir lo que quieres oír, crear fábulas para hacerse el importante o buscar protagonismo de “historiador” ante los que vienen “de la capital”. Y eso no es tradición oral. Hay que llevar cuidado. A veces el simple sentido común es muy importante.
            Jamás he conocido que nadie dijese que en ese lugar existía un lavadero público o un lugar detectado a dónde acudían “presurosas las lavanderas de Alcantarilla con su colada” (buscadores de protagonismos aparte).

            Y en estos mismos momentos, se está generando una “tradición oral” errónea y dañina porque alguien que lea lo que algún cronista de pacotilla escribe en los periódicos y que son auténticas falsedades, e incluso lea alguna afirmación puntual que ese Servicio ha publicado en el BORM, puede decir dentro de algunos años o ya mismo: “Sí, eso es verdad, lo he oído decir, y está publicado que fulano o mengano oyó decir o le dijeron…”. Y ya está hecha la historia con mayúscula. Hemos convertido un “me han dicho” en un hecho histórico publicado y documentado.
Y eso es lo que hay que evitar. No es lo mismo que un disparate como los que se han dicho sobre este asunto lo diga fulano a sus vecinos, o en la barra del bar, o que lo diga cualquier aspirante a “historiador” de turno pueblerino, que ese mismo disparate lo diga un políticamente nombrado Cronista Oficial o un Servicio de Patrimonio Histórico.
Y no son supuestos, todo esto ya ha pasado y se ha publicado y ha sido transmitido por televisión.

            . Pero además, con independencia de lo que alguno quiera decir o soñar, tenemos la realidad histórica (puede verse www.plcascales.com).
El traslado de la población desde su antiguo al actual emplazamiento a partir de octubre de 1545 supuso un cambio en cuanto a sus recursos hídricos se refiere.

            En su ubicación inicial, Alcantarilla se encontraba limitando con el Río Segura por la parte norte, mientras que por la parte sur limitaba con la acequia mayor de Barreras a partir de que ésta fuese construida (primero fue la Aljufía). También la aldea o alquería limitaba con el Río Guadalentín por el poniente, cuyo caudal en aquella época, debía de ser apreciable si bien algo intermitente.
            Esta cercanía a diferentes cauces le supondría, sin duda, el poder desarrollar un sistema de abastecimiento de agua a la población constante y abundante.

            El cambio de ubicación supuso el que ese abundante acceso a recursos hídricos se viese mermado. El único cauce que pasaba cercano a la nueva población era la cequeta de la noria construida cien años antes (con alguna variación posterior) y que discurría colindante y a poniente del nuevo solar de la aldea. También se podía disponer de las aguas de la cercana acequia del Turbedal, pero ésta discurría a unos cien metros de los límites de la aldea por su parte de levante, y sobre todo existía el problema de que se encontraba a una cota inferior.

Sistema hídrico de la nueva Alcantarilla con sus acequias, abrevaderos, lavaderos y llenadores. El lavadero grafiado “moderno” corresponde a 1916. Queda patente que los lavaderos públicos daban servicio a la población y que resulta fuera de lugar y sin base alguna el decir que las mujeres, cargadas a veces con bastante peso, se desplazasen entre 800 y 1300 metros, ida y vuelta, y no digamos en verano, hasta el ya famoso Puente de Las Pilas cuando tenían un lavadero cerca de su casa, tenían la propia cequeta que cruzaba el pueblo, algo muy importante, e incluso el abrevadero del Turbedal. Seamos serios
           
            La cequeta permitía el que las viviendas pudieran surtirse de agua para sus pozos y sus necesidades simplemente levantando un tablacho. Faltaban todavía muchos años para que esa población, creciendo hacia el oeste, sobrepasara la línea de ese cauce y por lo tanto tuviese mucho más complicado el tener acceso al agua.

            No existe ninguna fuente documental que haga mención a qué lavaderos o qué abrevaderos existían en la población anteriormente al siglo XIX, por lo que necesariamente habremos de recurrir a la lógica y a las costumbres con respecto al agua en la huerta de Murcia.

            La cequeta discurría a cielo abierto desde la noria hasta la pedanía murciana de Nonduermas, y solamente el paso del tiempo dio lugar a que se cimbrase en algunas zonas e incluso, ya más tardíamente, se llegase a edificar sobre ella hasta hacerla desaparecer por completo a la simple vista.

            A finales del XIX Alcantarilla se abastecía de agua de dos formas según que las viviendas se encontrasen por debajo o por encima del nivel de la cequeta. En el primer caso, se podía incluso tener permiso para contar con una captación de agua para pozos, usos domésticos y riego de huertos de la propia vivienda. En el segundo caso había que recurrir a los lavaderos y abrevaderos públicos o bien contratar los servicios de los aguadores que a su vez tomaban el agua de la propia acequia en los llamados “llenadores” realizando una labor fundamental para el pueblo.

            Las Actas Capitulares permiten conocer qué sistema de abastecimiento existía en Alcantarilla en esos finales del XIX y principios del XX. En total existieron 4 puntos de servicio y abastecimiento: en la Calle de la Cuesta y colindantemente en la Calle Mula (dos); en el Camino Real al salir de la población en la acequia del Turbedal (el Turbial, en lenguaje de la calle) y en la Calle San Sebastián solamente como lavadero. Fuera de la población, y para servicio de los transeúntes por el Camino Real, existía un pequeño abrevadero, que no lavadero ni llenador, incompatibles por no ser agua corriente, en el Puente de las Pilas.

            De siempre existió un lavadero que llamaban “de la Calle de la Cuesta”, pero no ha sido posible localizar documentación alguna que pruebe su exacta ubicación, solamente en el Acta de 31-10-1897 se dice que “los vecinos de la calle de la Cuesta se quejan de que el agua se encharca en la calle porque el lavadero impide que las aguas salgan a la calle Mula”. Esto implica que el lavadero debía encontrarse en esa calle, en el tramo comprendido entre la cuesta y la Calle Mula, y dentro de ese tramo solamente hay un trecho de unos cien metros en el que la cequeta discurre por esa calle, porque luego, siguiendo el nivel del terreno, cruza la manzana para salir a la calle de La Palmera.

            De hecho, a principios de 1916 un informe del inspector municipal de sanidad Pedro Legaz Pérez certifica que “el lavadero de la Calle de la Cuesta” no reúne condiciones y produce lodazales y barrancadas “en la calle”, siendo necesario echar grava. “El lavadero tiene 21 metros de largo dando servicio a 6.000 almas” (no habla de abrevadero ni de llenador). El ayuntamiento acuerda que se construya otro lavadero en la Calle San Sebastián y que “se repare éste”. Parece no existir duda, por lo tanto, de que el lavadero se encontraba en la Calle de la Cuesta, y que en la Calle Mula existía el llenador llamado de La Boquera, de unos 6 metros de largo, que prácticamente ha sobrevivido hasta los años 70 sirviendo de lavadero para muchas mujeres que acudían a él a lavar ropa y menaje una vez que sus funciones como llenador habían dejado de existir por la llegada del agua potable hacia 1925. Yo mismo he conocido el paso de esas mujeres a media mañana o a media tarde con barreños en la cabeza o calderos en las manos portando la ropa o los platos al lavadero. Y recuerdo los nombres de muchas de ellas.

            El lavadero de la Calle de San Sebastián estuvo en funcionamiento muy poco tiempo por lo ya aludido de que Alcantarilla fue dotada de una instalación de agua potable que llegaba a la mayoría de las viviendas, instalándose además fuentes en la parte alta de la población.

            . Se afirma también en este informe que existe una “discusión historiográfica ya vieja sobre la exacta ubicación de la primitiva Alcantarilla y sobre el puente que cruzaba el Segura”. De nuevo tengo que manifestar el no estar de acuerdo con esa afirmación y sentir preocupación por tratarse de quien se trata el que la expone. Además, no se entiende entonces cómo se dice que el Puente de las Pilas “sería un elemento fundamental para acceder a la villa”. O sea, que el puente estaba junto a la aldea. ¿Sí o no?  
            Yo no conozco ninguna discusión –fuera de las inevitables elucubraciones sin fundamento alguno de cualquier buscador de protagonismo– sobre la primitiva ubicación de Alcantarilla. No voy a reproducir aquí lo escrito, desde Méndez Silva hasta Torres Fontes pasando por González Simancas, sobre la antigua Alcantarilla. Y no existen dudas ni discrepancias. Pero además existen tres cosas fundamentales y definitivas, que no admiten discusión: el espacio físico y topográfico, los restos sobre el terreno y la antigua iglesia.

            Primero. Alcantarilla solamente podía ubicarse en un lugar, no en dos. No existe ningún otro lugar que reúna las condiciones de altura sobre el Segura, cercanía al mismo y al Guadalentín, colindancia con área regable y cruce de caminos. Ninguno. Si alguien no está de acuerdo que muestre otro lugar y que lo pruebe sin elucubraciones ni fantasías.


            Segundo. Si se decidiese sacar todos los restos de escombros de piedras y yesos existentes en este lugar harían falta unas largas caravanas de camiones y muchos días. Si alguien puede encontrar otro lugar en la huerta lleno de escombros que lo muestre.


            Tercero. Hasta el siglo XIX existieron en este lugar los restos de una iglesia que Torres Fontes considera la primitiva iglesia de Alcantarilla construida en el siglo XIII (aparece en el plano de 1728 como Convento de la Salud). Que alguien justifique buscando en los archivos eclesiásticos que esa no era la iglesia de Alcantarilla. Y desde luego en este plano no aparece el Puente de las Pilas, sino el Puente de don Pedro (citado así desde principios del siglo XIX), en el Camino Real.
 

            . El Boletín Oficial de la Región de Murcia (4-7-2015) se supone que debe ser algo serio, y desde luego no se entiende que sus páginas acojan, sobre este tema, una serie de manifestaciones ajenas por completo a ello. No se entiende qué tiene que ver el pleito de 1436, ni el Cabezo del Agua Salada, ni Hero, ni los testigos, etc. con el Puente de Las Pilas.

Ese pleito, como tantos que ha tenido Murcia con Alcantarilla (puede verse http://historiasdealcantarilla-murcia.bolgspot.com.es), no es más que un tema de jurisdicciones de suelo rústico (de riego y de secano), de saber “por dónde” discurre la línea de límites jurisdiccionales y en este caso por el importante tema de las salinas de Sangonera. No puede argumentarse que “los testigos dicen dónde está Alcantarilla” como si un pueblo no se viese e hiciese falta que alguien dijera: “¡Ahí está el lugar de Alcantarilla”. No se debería decir eso en ningún informe (1-6-2015) y menos en un Boletín Oficial. No se debería “cortar y pegar” sin saber qué se corta y qué se pega, y menos desde un organismo como el Servicio de Patrimonio Histórico.

Y es que en el apartado de “Breve reseña histórica” puede leerse que: “lo afirmado sobre la exacta ubicación de la antigua alquería al día de hoy no puede ser confirmado por los vestigios arqueológicos por falta de éstos, a la espera de futuras intervenciones programadas, pero sí a través de fuentes documentales que han dejado rastro de ello, destacando entre ellas la del pleito por la jurisdicción e Alcantarilla cuya sentencia definitiva se dicta en el año 1436”. Sigue sin entenderse muy bien qué pinta el dichoso pleito y el “que no está confirmado” por “vestigios arqueológicos”, no viendo o no queriendo ver lo que cualquiera puede ver sobre el terreno; y a la vez se dice que un simple pleito sobre límites jurisdiccionales sí que deja “rastro”, confundiendo, una vez más, población con jurisdicción, y pareciendo que el único documento que existe en este mundo es ese importante pero improcedente para este caso, amojonamiento de 1436 y 1437.
Y no puede identificarse el Puente de Lizaja con el de las Pilas, cuando el único puente importante sobre el que discurría el Camino Real de la margen derecha y también recogía el tránsito del Camino Real de la margen izquierda tras cruzar el río por un puente, mientras que las riadas no se lo llevaban, era el llamado Puente de Don Pedro. Y este puente es el que aparece en todos los mapas, no el de las Pilas. Y no se puede estar rebatiendo una y otra vez, día tras día, una falsedad cuando las pruebas, la realidad y la verdad son evidentes. Ya cansa. No hay discusión posible. No puede afirmarse que el Puente de las Pilas dé nombre a Alcantarilla cuando Alcantarilla existía antes que la acequia y antes que el puente, porque estas cosas al final conducen a que hasta salgan en televisión unos cutres y cursis supuestos escolares haciendo esa afirmación entre bailoteos. Paremos esto ya. Es falso. Es una vergüenza. No engañemos más a nadie y no falseemos la historia.

. Anecdótico es el tema de que aparezca en la documentación una fotografía del Puente de las Pilas (Fotografía nº 1) y se diga que es una fotografía “antigua”, pero no es exactamente así. Esa fotografía la realicé yo en marzo del año 1978 junto con otra en los días de la monda. Y en marzo de 1976, realicé otra con agua en la acequia, y el coche que aparece es el mío, y la regleta que aparece para comparar todavía la conservo y tiene 30 centímetros. Estas son las fotografías


            . Menos anecdótico es que en el expediente se presenten unos planos en los que se rotula el Puente de Don Pedro como Puente de las Pilas, cuando ello es evidentemente falso. El Puente de las Pilas solamente aparece en uno de ellos (precisamente el dibujo isométrico realizado por mí hace un tiempo sobre la Alcantarilla medieval) pero cambiándolo por el Puente de don Pedro. En los demás planos el Puente de las Pilas ni aparece por carecer de entidad para ello y por no conducir a ninguna parte, solamente a la barca. El error es tan evidente que cuesta trabajo y causa preocupación el que ese Servicio no lo haya detectado.
            Se trata de las imágenes nº 1, 3, 5 y 6.



Ubicación real de los dos puentes. Uno es hoy visible (el de las Pilas); el otro está bajo el asfalto

            . Por lo tanto, con respecto al Puente de las Pilas se considera que:
            A.- Se trata de un indudable bien de relevancia cultural que es necesario restaurar y proteger. Resulta muy adecuado y muy de agradecer la iniciativa de D. Alejo García Almagro y el expediente abierto por ese Servicio de Patrimonio Histórico.
            B.- No se trata de un puente importante en cuanto a que no está integrado en la red general de caminos que podríamos denominar reales ni reúne características para ello. Su valoración arquitectónica queda a futuro estudio y criterio de ese Servicio.
            C.- Presenta una cierta característica que es el producir un estrechamiento de la acequia con unos machones o pilas.
            D.- De esos machones o pilas procede su nombre de Puente de las Pilas.
            E.- Su uso era únicamente para acceder al paso de la barca en los momentos en que el puente de madera sobre el Segura estaba inutilizable por cualquier causa, y el Camino Real con Murcia por la margen izquierda, que pasaba por el Puente de don Pedro quedaba cortado.
F.- También sirvió para acceso a los sotos del río una vez que estos comenzaron a cultivarse cegando el lecho del río y dando origen con ello a graves inundaciones. La eterna avaricia.
            G.- En ningún momento existió en ese lugar un lavadero público para la población de Alcantarilla, y sí un abrevadero al encontrarse a la orilla de un Camino Real de Murcia a Granada.
            H.- Lógicamente su construcción estuvo ligada a la construcción de la acequia de la Alquibla o Barreras, mucho más tardía que la Aljufía o acequia norte.
            I.- La construcción de esta acequia de la Alquibla fue posterior a la existencia de la alquería de Alcantarilla.
            J.- Por lo tanto, el nombre de Alcantarilla no puede deberse a la existencia de ese puente.

            Por todo ello


S O L I C I T A


            Que por ese Servicio se culmine el expediente y, si procede, el puente sea restaurado y protegido, algo que se apoya y agradece.
            Que el contenido de este escrito sea valorado igualmente por ese Servicio por si en la resolución definitiva considerara oportuno recoger cualquiera de las manifestaciones contenidas en él.
            Que ese Servicio, en aras del rigor y de la verdad histórica, controle todas aquellas informaciones o valoraciones de fuentes poco fiables, generalmente acompañadas de excesos de protagonismos o simple ignorancia, porque el daño que se puede infringir es mucho y muy difícil de subsanar.
            Que no se vuelva a utilizar en los textos oficiales del expediente, especialmente del BORM, todo aquello que significa una alteración de los hechos y una falta al rigor histórico que solamente puede causar daño, confusión y falta a la verdad.

            Reiterando mi agradecimiento por la labor desarrollada, quedo a la entera disposición de ese Servicio de Patrimonio Histórico.

            En Murcia, a 14 de octubre de 2016












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