lunes, 2 de septiembre de 2019

LAS CASAS CUEVA DE ALCANTARILLA




Juan Cánovas Orcajada

Ya no quedan casas-cueva en Alcantarilla, pero existieron, y a decenas, desde el último cuarto del siglo XIX y hasta las últimas décadas del XX, casi un siglo. La conversión industrial atrajo a cientos de trabajadores, en un principio de pueblos y pedanías cercanas, seguido más tarde por familias procedentes de provincias limítrofes y sobre todo de Mazarrón y La Unión tras el cierre de las minas. Pero ni en el pueblo sobraban viviendas, ni los empresarios contaban con alojamientos para la cantidad de desplazados que comenzó a engrosar el padrón municipal. 

No tenemos la dudosa exclusiva de enorgullecernos de la capacidad del hombre para proveerse de un techo sin más herramientas que la imaginación y la fuerza; varias localidades de la región (Molina de Segura, Cieza, Lorca, Alhama de Murcia, Puerto Lumbreras, La Unión y otras) también tuvieron en su suelo construcciones de este tipo, hoy fuera de uso. En nuestro caso, la orografía de nuestro municipio, con múltiples cabezos rocosos, se ha prestado a ser socavado sin temor a derrumbes, aunque nuestras casas-cueva, a diferencia de otras localidades, han sido en su gran mayoría del tipo subterráneo.

Los habitantes de Alcantarilla, desde que a mediados del siglo XVI se habían trasladado al nuevo emplazamiento de su villa, seguían siendo en su gran mayoría agricultores y ganaderos, desarrollando además todos los oficios complementarios que esas dos actividades precisaban.

Pero la modernización y la industrialización, desde que se deja sentir en las grandes urbes de nuestro país, tarda muy poco en mostrarse en nuestra población, teniendo en cuenta que Alcantarilla siempre ha sido un nudo importante de comunicaciones. Los ministros del ramo ponen la vista aquí, y allá sobre el año 1863 ya funciona la línea ferroviaria M.Z.A (Sociedad Madrid-Zaragoza-Alicante), que cruzaba la villa por su parte de poniente. En 1879, el convoy ferroviario que traía al rey Alfonso XII a Murcia, con motivo de la riada de Santa Teresa, tuvo que hacer parada en Alcantarilla para que se apeara por la imposibilidad de continuar hasta la capital.


Plano para la construcción de la Estación M.Z.A. en Alcantarilla – Diciembre 1863


A principios del siglo XX, el nudo ferroviario que forman la línea M.Z.A Albacete-Murcia con enlace en Chinchilla, y la de Alcantarilla-Lorca y Lorca-Baza, con su estación de Campoamor, y sobre todo la incipiente industria conservera local, hacen necesaria la construcción de una estación adecuada para viajeros, y sobre todo una terminal de carga para mercancías con muelle, además de una rotonda giratoria para locomotoras


Locomotora en la placa giratoria. Del libro “Imágenes
para recordar” de Juan Antonio Cánovas Mula. Águilas 2011


Croquis de las líneas de la estación Alcantarilla-Villa.
Del libro MZA. Marcha de los trenes. Nº 64. Madrid 1933



Al iniciarse el pasado siglo, nuestra población contaba con alrededor de 5.000 almas. El alumbrado público, que todavía era de gas, se cambió en 1906 por veinticuatro farolas eléctricas, pero solamente para la Calle Mayor. Habría que esperar un cuarto de siglo para extender la iluminación al resto de avenidas importantes del pueblo. Las viviendas particulares debieron esperar otro tanto para poder disfrutar de tal invento, y poder relegar el carburo o el quinqué al trastero.

Con la modernidad de un transporte como el del ferrocarril, que permitía vender los productos con más agilidad que la que hasta ese momento se realizaba, sobre todo la fruta de temporada, proliferaron los almacenes de fruta, las fábricas de conserva, y las serrerías de madera para elaborar los envases con que vender esos productos. Anterior a todo ello existía una floreciente industria del esparto. Y nuestra población comenzó una rápida transformación, y acogió como pudo a tantos cientos de foráneos que vinieron a buscarse la vida.

Hemos llegado a conocer la existencia de cinco asentamientos de casas-cueva, y un sexto de nombre dudoso. Por orden de importancia, basado en número de cuevas, son los siguientes: Cuevas del Calvario o de la Estación, Cuevas del Bolo, Cuevas de Vistabella o del Cura, Cuevas de Caride o del Losar, Cuevas del Potrox, y Cuevas, posiblemente llamadas del Campo, donde también existían chabolas. Es difícil estimar las personas que vivían en los distintos asentamientos, por lo menos en esos primeros tiempos. El único censo fiable, y del que después hablaremos, se realizó en el año 1963


Alcalde Don Diego García López, desde el año 1891 hasta
1919, con breves interrupciones en su mandato. Llamado
“el Romano” por su afinidad a la política liberal. Galería de retratos
de alcaldes del Ayuntamiento


Este fenómeno de las cuevas comenzó a dar quebraderos de cabeza al Ayuntamiento desde el inicio del siglo veinte. Hemos encontrado la primera referencia en la sesión ordinaria del pleno que presidió el alcalde don Diego García López, el 17 de enero de 1904.

El citado alcalde expuso, que muchos vecinos de la villa le habían presentado quejas de que

“en las inmediaciones de la población y por la parte de Poniente, se albergaban muchas familias de pobres transeúntes, vagabundos y gentes de mal vivir, en unas cuevas que existían por haber extraído piedra para el recebo de las carreteras, las cuales eran causa de que se padecieran algunas enfermedades infecciosas, tales como viruela y calenturas tifoideas; habiéndose dado recientemente el caso del fallecimiento de una de dichas personas por afección virulenta.

Que además de este peligro existía el de que, como gente de mal vivir, muchas de las personas allí albergadas debían de darse forzosamente al hurto, no habiendo por tal motivo seguridad en la conservación de los frutos de huerta y campo, ni aún en las casas y habitaciones particulares. Y por último, que durante el transcurso del día, caían sobre las calles de la población pidiendo limosna, acosando a los transeúntes y molestando a todo el mundo, yendo sucios, harapientos y de aspecto repugnante, con el objeto de excitar a la compasión.

Que en varias ocasiones se había conseguido desalojar dichas cuevas y evitar el que transitaran por las calles las personas ya indicadas; pero que todos sus trabajos habían sido al final estériles, porque a altas horas de la noche volvían a meterse en dichas cuevas, sin que pudieran evitarlo los dependientes del Municipio”.

La Corporación acordó que la Comisión de Policía Urbana y Rural realizara una visita de inspección a los terrenos donde existían las cuevas, y con lo que observara en ellas informara al Ayuntamiento sobre lo más procedente a realizar, tanto para evitar contagios como para garantizar la seguridad de la población.

            En aquel momento se estaba creando lo que hoy llamaríamos una “alarma social”.

Una semana más tarde, el día 24 de enero de 1904, se volvió a reunir el pleno para oír el informe de la Comisión, que decía así:

“Respecto a lo que procede hacer en las cuevas y socavones que existen en el campo de esta villa, contiguas a la población y por la parte de Poniente, en las que se albergan muchas familias de pobres transeúntes y vagabundos, que ya en más de una ocasión han proporcionado el desarrollo de enfermedades infecciosas, además de la poca seguridad que ofrece su permanencia en las citadas cuevas, propone la Comisión la inutilización o destrucción de éstas, como medio más eficaz para evitar un contagio, y que se ejerza además una exquisita vigilancia para que en lo sucesivo no se vuelvan a formar bajo pretexto alguno, cuidando también de que en ninguna época del año permanezcan en aquel sitio y sus alrededores familia alguna de pobres transeúntes”.

La definición del lugar donde se encontraban las cuevas “contiguas a la población y por la parte de Poniente”, nos hacen pensar que podrían ser las del Calvario, Vistabella o Caride, que eran en ese momento las más cercanas a la vía del ferrocarril.

El mes de julio de 1915 nos trajo un episodio más grave, que se achacó a los pobres que moraban en las cuevas, según hemos leído en el acta de la sesión ordinaria del día 24 de dicho mes. Presidía el Teniente de Alcalde Don Antonio Pérez García, por ausencia del Alcalde Don Francisco Vivo López.

“El Alcalde manifestó que se le habían presentado los médicos municipales, denunciándole el hecho por demás sensible de haberse dado algunos casos de viruela, especialmente en la clase de pobres, cuyo contagio tenderá a aumentarse, habiendo tenido su origen en varios tugurios y cuevas que hay al Poniente de la población y fuera de ella, donde se albergan todos los pobres transeúntes y mendigos que atraviesan la población; y proponían dichos facultativos que se adquiriera linfa vacuna en cantidad suficiente para la vacunación y revacunación de la clase pobre del vecindario.

En vista de esta manifestación, la Corporación acordó que con la mayor urgencia se reclamen del Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII veinte viales de linfa vacuna para atender a las necesidades de la vacunación, pregonando como es costumbre para que acudan al Ayuntamiento todos los que deseen gozar el beneficio de la vacuna y sufragando los gastos de adquisición de ésta, con cargo al capítulo de imprevistos de presupuesto corriente”.

Sabemos, por un acta posterior del mes de agosto, que se recibió la vacuna y se procedió a vacunar a toda la población. Habían pasado once años desde la supuesta destrucción de las cuevas, y ya vemos como nuevamente estaban reparadas y habitadas.

En el año 1916 es alcalde de la villa Don Juan Antonio López Martínez. En la sesión ordinaria del 8 de enero de ese año se manifiesta:

el señor Alcalde expone a la consideración de los señores Concejales lo peligroso que resulta, tanto para la salud pública como para la seguridad personal, el establecimiento de las cuevas que existen en el sitio llamado “de las Losas”, de este Término Jurisdiccional, debiendo ocuparse el Ayuntamiento de su desaparición, no permitiendo la apertura de otras nuevas. Todos convinieron en esta necesidad, y de momento acordaron nombrar una Comisión compuesta de los señores Don José Legaz Saavedra, Don Pedro López, Don Antonio Aledo y Don Luis Sánchez, a la que pueden asociarse los señores Concejales que lo deseen, a fin de que personándose en el sitio de las cuevas, examinen el estado en que se encuentran y propongan los medios más conducentes a su desaparición, para que el Ayuntamiento tome en su día la resolución que proceda”.


Alcalde Don Juan Antonio López Martínez, desde 1-1-1916 hasta
4-5-1919. Galería de retratos de alcaldes del Ayuntamiento


Las cuevas a las que se refiere como “de las Losas”, son las “del Losar o de Caride”. No hay constancia en actas posteriores de las decisiones que se tomaron con respecto a dichas cuevas.

Pasaron siete años sin mención alguna sobre las cuevas. En el año 1923 es alcalde Don Pedro Cascales Vivancos. Durante su corto mandato estableció la norma de solicitar permiso del Ayuntamiento para la realización de cualquier obra, que hasta ese momento no se hacía. Tuvo el honor de conocer al científico Ramón y Cajal en su visita a nuestro pueblo el 21 de enero de 1923, poniendo su nombre a la hasta entonces llamada calle de Mula. Otro hecho histórico le coincidió, y fue el paso de S.M. el Rey Alfonso XIII en su visita a Cartagena. Con tal motivo ordenó la instalación de treinta y dos lámparas eléctricas en la Estación de ferrocarril, con el fin de poder garantizar con mayor acierto la seguridad del Monarca.

Otro hecho singular e histórico es el producido durante su mandato, ya que los alguaciles sólo llevaban gorra de plato para ser reconocidos como tales, pero a partir de septiembre del año 1923, los tres guardias que formaban la dotación vistieron uniformes confeccionados por el sastre Enrique Garrido. 

Don Pedro Cascales Vivancos era conservero y comerciante, teniendo dividida su actividad en varios almacenes de Alcantarilla y de la carretera de Murcia, en la pedanía de Puebla de Soto. Allí instaló molino de pimentón y las primeras cámaras frigoríficas.


Alcalde Don Pedro Cascales Vivancos, desde el 1-4-1922
al 30-9-1923. Galería de retratos de alcaldes del Ayuntamiento


Don Pedro Cascales Vivancos preside la sesión ordinaria del día 22 de abril de 1923, en la que consta:

“El señor Alcalde expuso que siendo un foco de infección, así como el cobijo de gente maleante las cuevas existentes a la salida de esta villa, había ordenado la destrucción de aquellas, habiéndose llevado a efecto y quedado derribadas doce cuevas, cuatro covachas, y tapado un hoyo grande, todo lo cual había ocasionado un gasto de ochenta y una pesetas con diez céntimos, según la cuenta presentada por el encargado del trabajo Juan Vivancos Martínez, la que ponía a la disposición de los señores Concejales para su examen, aprobación y pago. Los señores Concejales, unánimemente aplaudieron la decisión del señor Presidente, por ser desde luego dichas cuevas un peligro para la población, tanto en lo que concierne a su estado sanitario como a la seguridad personal, y habiendo sido examinada por los mismos la expresada cuenta, y hallándola conforme, la aprobaron, acordando su abono del capítulo y artículo correspondiente del presupuesto”.

No hay detalle en ninguna acta posterior del asentamiento a que pertenecían las cuevas destruidas. El 30 de septiembre de ese año, el Ayuntamiento fue tomado por el sargento de la Guardia Civil Juan López Fuentes en nombre del Directorio Militar de Primo de Rivera.

15 de marzo de 1928. Es alcalde de la villa Don Ángel Galindo Caballero, que al encontrarse ausente delega en Don José María López Leal para que presida la Comisión Permanente.

“Por Gabino Sánchez se presentó la cuenta de la compra de dos cajas de dinamita en Murcia para el derribo de las cuevas en que se alojaban transeúntes, importando veinte y cuatro pesetas.

Por el mismo Gabino Sánchez se presentó la cuenta de los jornales invertidos en el derribo de cuevas durante la semana del cinco al once del actual, importando treinta pesetas”.

Tampoco en esta ocasión detallan las cuevas destruidas y el paraje.

            “El importante crecimiento demográfico que experimenta gracias al desarrollo industrial, provoca la necesidad de aumentar el abastecimiento de aguas potables que la empresa Santa Catalina del Monte venía realizando desde finales del siglo XIX. Para dar solución a este problema, el 19 de noviembre de 1925, el Alcalde-Presidente Don Ángel Galindo Caballero, en nombre y representación de Alcantarilla, solicita al Ayuntamiento de Murcia autorización para captar de la acequia mayor de Barreras, en el sitio conocido por “los Arcos”, situados en las inmediaciones de la rambla de las Zorreras, a 4 Kms. Aproximadamente del origen de la acequia, la cantidad de 15 litros de agua por segundo, destinados al abastecimiento de aguas potables de la población de Alcantarilla.

            El Negociado de Aguas del Ayuntamiento de Murcia concede la captación solicitada, según lo dispuesto en la Ley de Aguas, en el artículo 55 de las Ordenanzas de la Huerta de Murcia.

            En el año 1927 se autoriza a Alcantarilla el proyecto mediante la Real Orden de 7 de noviembre. La Corporación Municipal encarga la ejecución del proyecto al ingeniero D. Diego Templado Martínez. Pero el proyecto inicial no se llevó a cabo ya que, en el año 1928, las obras quedaron interrumpidas al aprobar el Ayuntamiento la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Segura de la variación de la toma de aguas en el embalse de la Contraparada, en lugar de la acequia de Barreras, y finalmente, en agosto de 1930, nuestro pueblo ingresa en la Mancomunidad de los Canales del Taibilla.

            El abastecimiento de aguas potables fue tan importante para nuestra localidad que, años más tarde, la Corporación Municipal de 1949, presidida por el alcalde Don Fulgencio Pérez Almagro, nombró a Don Ángel Galindo Caballero hijo adoptivo y predilecto de Alcantarilla, y se dio nombre oficial de “Abastecimiento Municipal de Aguas de Galindo”, un alcalde que fue determinante en la consecución de grandes obras para el beneficio de todos los alcantarilleros” (Extracto del artículo publicado por María Rosa Gil Almela en La Gaceta nº 9, pág. 28 y 29, diciembre 2003).


Plano del año 1929 con la ubicación de los núcleos de cuevas de la población.
Pedro L. Cascales López



Fotografía de Julio Ruiz de Alda del año 1929 en la que se aprecian los
núcleos de cuevas del Losar, Vistabella y la Estación.
Instituto Geográfico Nacional



Misma fotografía anterior con la ubicación de una pequeña serie
de cuevas y chabolas junto al Camino de la Silla y la hoy Calle de San Lucas


Estamos en 1935. Otros siete años han pasado, y ahora el alcalde es Don Francisco Martínez Martínez. En la sesión plenaria que preside el 12 de febrero, vemos una actitud distinta a la de sus antecesores.


Alcalde Don Francisco Martínez Martínez, del 14-2-1934
al 20-5-1935. Galería de retratos de alcaldes del Ayuntamiento


“Por el señor Alcalde se hizo observar que en las cuevas existentes en esta población se cobija gente maleante, y especialmente gitanos, y propone sean destruidas las expresadas cuevas, respetando claro es, aquellas en que vivan gente nacida o vecina de la población y de buena conducta, acordándose así”.

            Es el primer atisbo humanitario que encontramos hacia los pobladores de las casas cueva, aunque no se nos cuente quienes fueron los considerados “no vecinos” o gente “de mala conducta”, que fueron expulsados del lugar donde habitaban, y las cuevas destruidas.

Al término de la guerra civil es nombrado alcalde nuevamente el industrial Don Ángel Galindo Caballero. Ya hemos visto como, en su primer mandato, había sido artífice de la traída a nuestra villa del agua potable. Ahora, su mayor preocupación  estaba puesta en la consecución de viviendas para obreros. Como industrial que daba trabajo a varios cientos de ellos, sabía de primera mano el grave problema que existía en nuestro pueblo. El 27 de marzo de 1940, en un Pleno de la Corporación, expone todo lo que hasta ese momento lleva proyectado:

“Que ya se hace preciso dar estado oficial al proyecto que toda la Comisión Gestora conocía y había estudiado con todo cariño, referente a la construcción de cien casas protegidas para obreros, que amparándose en lo dispuesto y acogiéndose al Instituto Nacional de la Vivienda se intenta construir en esta población. Como ya conoce la Comisión Gestora, el Ayuntamiento viene en la obligación de aportar para dichas edificaciones el diez por ciento del importe total del presupuesto, incluido en dicho porcentaje el coste del terreno en que han de ser deificadas las casas.

Que en un plazo máximo de cuarenta años y aplicándose el alquiler que han de pagar los obreros en las mencionadas casas a amortización de las mismas, quedarán los inquilinos dueños de los edificios.

Que de los distintos terrenos que se han visitado, el que reúne mejores condiciones para el referido grupo de casas, a juicio del Sr. Arquitecto Provincial del Instituto Nacional de la Vivienda, Don Luis Matarredona Terol, que los ha visitado en unión del también Arquitecto de la Diputación Provincial Don Pedro Celdrán Fuentes, son los que posee Don Manuel Legaz Pérez entre la carretera de Granada y el llamado Camino de los Romanos.


Alcalde Don Ángel Galindo Caballero, del 6-5-1925 al 25-2-1930,
y del 14-4-1939 al 16-11-1943. Galería de retratos de alcaldes del Ayuntamiento


Que habiéndose entrevistado con el Señor Legaz y expuesto el deseo del municipio de adquirir quince mil doscientos metros cuadrados aproximadamente de los referidos terrenos de su propiedad para construir en ellos las cien casas protegidas para obreros, se había manifestado el Señor Legaz completamente conforme a venderlos al precio que señalara el propio Ayuntamiento.

Que en consecuencia era necesario, a su entender, fijar el valor de los terrenos y formalizar con el propietario de ellos Don Manuel Legaz Pérez compromiso de compra-venta y seguir después el expediente con sujeción a los trámites legales que se hallan prevenidos.

La Comisión Gestora enterada paso a paso de todas las incidencias de este asunto acordó:

Primero: Facultar tan ampliamente como se precise y sea necesario al señor Alcalde para formalizar con Don Manuel Legaz Pérez compromiso de compra-venta de los quince mil doscientos metros cuadrados aproximadamente de los que es propietario, situados entre la Carretera de Granada y el Camino de los Romanos.
Segundo: Fijar como precio de cada metro cuadrado el de dos pesetas, teniendo en cuenta que en dichos sitios se están pagando el metro cuadrado de tres cincuenta a cinco pesetas”.

Seis años han pasado desde el último percance de las cuevas. Leemos el 30 de abril de 1941, en un pleno presidido por don Ángel Galindo Caballero:

“Se dio cuenta del informe de la Policía Urbana y Rural que dice así:

Que coadyuvando a la campaña iniciada por el Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia contra la suciedad y gente maleante y vagabunda, y en evitación también de la propagación de enfermedades contagiosas, propone el derrumbamiento de las cuevas de esta localidad habitadas por familias que llegaron a este pueblo después del 18 de Julio de 1936, y que son las de Carmen López Vargas con una persona; Damián Valera Belchí con ocho; Agustín Díaz Martínez con seis; Antonio Vargas Fernández con cinco; Antonio Torres con cuatro; Antonio Fernández con siete; Pedro Díaz con nueve; Isabel Bastida con cuatro, y Juan López con dos.

Que las restantes cuevas se les dé a los que las ocupan una ficha numerada con expresión de los nombres y edad de los familiares, con el fin de que no puedan ser transferidos de una a otra familia, y todas aquellas que vayan quedando vacantes se hundan del mismo modo”.

A pesar de no contar con el presumible censo que se realizó (a la vista de lo tratado en el pleno mencionado), y sabiendo que el alcalde Don Ángel Galindo Caballero llevaba un año haciendo gestiones para la construcción de un grupo de viviendas, es muy probable que ese motivo le llevase a la realización del mismo, con la posible idea de alojar en ellas a familias que se ganaran la vida trabajando. 

No se sabe si las personas a las que se investigó habitaban en un mismo poblado, o si la cuenta de todas ellas resume todos los asentamientos, es de imaginar que sí. Si así fuera, las cuevas que supuestamente se derribaron fueron mueve, que cobijaban a cuarenta y seis personas.

Las cien viviendas, a las que se dio como nombre “Grupo de Viviendas Protegidas José Antonio”, ubicado en la Avenida Calvo Sotelo (hoy Calle Mayor), quedaron terminadas en el año 1944, y el Ayuntamiento aún tuvo que pagar la construcción de las aceras, que ascendió a un total de 135.000 pesetas. Era alcalde Don Juan Antonio López Hurtado.


Alcalde Don Juan Antonio López Hurtado del 17-11-1943 al
5-2-1949. Galería de retratos de alcaldes del Ayuntamiento


Lógicamente, nuestro Ayuntamiento nunca dispuso de tanto dinero (en aquellos años esa cantidad era una fortuna), por lo que para hacer frente al pago se vio obligado a solicitar un nuevo empréstito del Banco de Crédito Local. Este empréstito (préstamo), sería reintegrado en veinticinco años al Banco, contando con el cobro a los moradores de las viviendas de la cuota mensual. Los inquilinos estarían pagando durante cuarenta años, y pasado ese tiempo, las viviendas pasarían a ser de su propiedad.

“En sesión ordinaria del día 4 de julio de 1944, presidida por el señor Alcalde Don Juan Antonio López Hurtado, el mismo manifiesta que habiéndose terminado el Grupo de Viviendas protegidas de esta población, es muy conveniente proceder, antes de que fueran entregadas a los beneficiarios, a la construcción de aceras en las mismas, lo que además del aspecto urbanístico, proporcionaría a las referidas casas una sólida garantía para sus muros y cimientos, ya que impediría las filtraciones de aguas de lluvia y riegos a dichos cimientos y muros que les perjudicaría notablemente. Al propio tiempo se acometería también la urbanización de las calles para ponerlas en condiciones de tránsito y seguridad. Los señores Gestores, perfectamente identificados con las manifestaciones del señor Alcalde Presidente, acordaron por unanimidad que:

1º.- Que se construyan las aceras en todas las calles del grupo de viviendas protegidas José Antonio.
2º.- Que dichas aceras sean de baldosín de cemento del tipo de pastillas con bordillo de piedra.
3º.- Que dada la urgencia en construir dichas aceras, ya que las viviendas serán entregadas oficialmente a los beneficiarios el próximo día dieciocho de julio en que se conmemora la fiesta de Exaltación del Trabajo, con asistencia de las autoridades de la provincia, se prescinda de los trámites imposibles de subasta o concurso, verificándose las obras por administración municipal.
4º.- Que el importe de ellas, tanto en lo que se refiere a aceras como en la urbanización de calles, se abone con el saldo que resulte a nuestro favor del empréstito de 135.000 pesetas concertado para estos fines con el Banco de Crédito Local de España, con el sobrante del anticipo del Instituto Nacional de la Vivienda, y de los fondos del presupuesto ordinario municipal si fuera necesario.
5º.- Que se solicite del Banco de Crédito Local de España la remisión del saldo del empréstito de las 135.000 pesetas que resulta a favor de esta Corporación.

Así mismo acordó la Comisión Gestora autorizar y facultar ampliamente al señor Alcalde Presidente para que organizara los actos oficiales que estimara oportunos con motivo de la citada solemnidad del dieciocho de julio, y para los que se refieran a la inauguración de las Viviendas Protegidas José Antonio”. 


Plano de catastro de urbana realizado por D. Agustín Pineda Enríquez, vecino de
Alcantarilla y funcionario del Ministerio de Hacienda, en el año 1972, en donde
aparecen las tres manzanas con las viviendas del Grupo José Antonio


A la derecha, las tres manzanas del Grupo de Viviendas José Antonio.
Foto Paisajes Españoles, año 1965.


El problema de las cuevas seguía latente, pero nuestro pueblo contaría con dos personajes públicos que abanderarían la cruzada para su abolición, y que llegaron cuando doblaba el siglo por la mitad. Don Pedro Pérez García, sacerdote, fue destinado a Alcantarilla en Octubre de 1951, con la misión de construir un templo en la barriada de Campoamor, que hasta ese momento era un cerro inhóspito con cebollinos silvestres, lindando al sur con la carretera de Lorca, al este con las grandes fábricas de Galindo y Melgar, y al norte con la calle de Bernal y la carretera de Barqueros. Desde su llegada trabajó incansablemente por conseguir viviendas dignas para los más necesitados.


Don Pedro Pérez García, Cura Párroco de Campoamor


Y Don Juan Martínez Beltrán, nombrado alcalde de la villa en abril de 1954, ya en el mes de julio exponía al Pleno, y con apremio, que debían construirse con urgencia viviendas para erradicar las cuevas, tal y como podemos leer en este extracto de acta capitular:

Alcalde Don Juan Martínez Beltrán, del 12-4-1954
al 14-9-1960. Galería de retratos de alcaldes del Ayuntamiento


“Manifestó que planteándose actualmente y con apremio, la oportunidad de que por la Obra Sindical del Hogar puedan construirse en la localidad unas ciento cuarenta Viviendas Protegidas de renta mínima, siempre que el Ayuntamiento facilite solar adecuado para la construcción, y sin más gastos ni aportaciones por el municipio, con lo cual quedaría resuelto, a corto plazo, el problema de la vivienda en la población, y se llegaría también a conseguirse el derrumbamiento de las cuevas, en las que habitan un buen número de familias en condiciones verdaderamente indecorosas, llevándolas a ocupar parte de las nuevas viviendas, entendía que se debía aprovechar esta oportunidad en beneficio de la población y singularmente de las clases modestas, haciendo cesión gratuita a la Obra Sindical del Hogar del solar propiedad del Ayuntamiento, sito en la Avenida de Calvo Sotelo, a continuación del pequeño Grupo de Viviendas Protegidas “José Antonio” que construyó el Ayuntamiento, y cuyo solar se adquirió y se halla destinado al citado objeto de Viviendas Protegidas.

Que como quiera que el próximo día veintiséis del actual había de estar otorgada la escritura de cesión del indicado solar para poderse construir inmediatamente estas Viviendas Protegidas, lo expone a la consideración de los Señores Concejales para que resolvieran lo que a su juicio creyeran más conveniente. Los Señores Concejales quedaron perfectamente enterados de la propuesta del Señor Alcalde Presidente, y por unanimidad adoptaron el siguiente acuerdo:

Que se instruya el oportuno expediente, con la mayor urgencia, para donar o ceder gratuitamente a la Obra Sindical del Hogar, el solar propiedad de este Ayuntamiento cuyo detalle es el siguiente: Un solar o trozo de tierra calva secano, en término y campo de esta villa de Alcantarilla, partido del margen alto, su cabida ocho mil metros cuadrados, que linda al norte con Carretera o Camino Nacional de Cádiz-Gibraltar-Barcelona número 340. Sur, Este y Oeste calles en Proyecto, que se halla inscrito en el Registro de la Propiedad a favor del Ayuntamiento de Alcantarilla, al tomo 64 de Alcantarilla, libro 1420, folio 32, finca 3756, inscripción 2ª, valorado en veinte mil pesetas”.


Acto de bendición del Grupo de Viviendas José Solís. 18-10-1955.
Foto: Ángel Cano Molina

Grupo de Viviendas José Solís. 18-3-1955. Archivo General de la Región
De Murcia


Cuevas de Caride, año 1955 (Fotos Abellán)


03-05-1956. Foto vertical en la que se observa el Cabezo del Calvario a la derecha.
Y los restos de las cuevas de Caride, de Vistabella y del Potrox.
Foto del ejército norteamericano. Instituto Geográfico


03-05-1956. Misma fotografía anterior con la ubicación del
grupo de cuevas y chabolas conocidas como “del campo”, junto a la hoy
Calle Camino de La Silla y Calle San Lucas


Don Juan Martínez Beltrán había nombrado como Concejales a personas que representaban todas las ramas de la sociedad, desde la industria, el comercio, la medicina, la cultura, los sindicatos y la familia. Durante los seis largos años de su mandato, le acompañaron Don Jesús Sáez Marín, Don Gerónimo Orenes Nicolás, Don José Hernández Caballero, Don Eduardo Pagán Ocaña, Don José Capel Ortiz, Don Antonio Ibáñez Díaz, Don Domingo Hernández García, Don Pedro Carrillo Mercader, Don Francisco Martínez Guzmán, Don Manuel Pacetti García, Don José Martínez-Abarca Martínez-Abarca, y Don Diego Riquelme Rodríguez.

A pesar de la buena fe y el esfuerzo de los políticos y la Iglesia para solucionar el problema de las cuevas, el nuevo “Grupo de Viviendas José Solís” tampoco lo suavizó. Nuestra población había crecido un 168 % sobre el índice de 1900, y en 1950 el padrón arrojaba un total de 13.229 habitantes.

Había que seguir intentándolo, y el Sr. Martínez Beltrán fue constante en su decisión de resolver el grave problema de las cuevas. El 24 de febrero de 1956, en sesión plenaria,

“manifestó que, con motivo de la visita efectuada a esta villa por el señor Director del Instituto Nacional de la Vivienda, con ocasión de examinar el Grupo de Viviendas de renta mínima “José Solís” construido en esta población por la Obra Sindical del Hogar, y al exponerle la necesidad de construir otro grupo de viviendas de tipo social, para que las familias que actualmente habitan en las cuevas, en condiciones infrahumanas pudieran albergarse decorosamente y resolver así este grave problema, ofreció su más decidido apoyo para llevar a cabo tan excelente obra social.
Para ello se hacía preciso adquirir los terrenos en que habría de edificarse dicho grupo de viviendas, que estima habrían de ser en número de doscientas.
Por otra parte, y para obviar las dificultades que pudieran presentarse, y la dilación de la tramitación, por indicación personal del señor Gobernador Civil, convendría que en vez de ser el Ayuntamiento el constructor del Grupo, se ofreciera la construcción del mismo a la Constructora Benéfica del Sureste de España, filial y protegida de la Caja de Ahorros del Sureste de España.

Que había realizado gestiones para la búsqueda de los terrenos necesarios, pudiendo anticipar que podrán adquirirse en sitio excelente en el llamado Camino de la Silla, a razón de seis pesetas setenta y cinco céntimos el metro cuadrado, siendo necesarios en total doce mil metros cuadrados, que ascienden a la cantidad de ochenta y una mil pesetas”.

En octubre de ese año, y en sesión plenaria,

“se manifestó que con fecha quince del actual mes, y ante el Notario de esta villa Don Juan José Gil García, se otorgó con Don José Otálora Baños escritura de compra de los terrenos de que dicho señor era propietario, o sea, una tierra secano en término de esta villa de Alcantarilla, Barrio de Campoamor, pago del Potrox, erial y lomas, que mide ciento veinte metros de longitud a lo largo del Camino de la Silla, por cien de latitud o doce mil metros cuadrados, o una hectárea y veinte áreas, que linda norte otra finca de don José Otálora Baños; Sur Camino de la Silla, donde tendrá su frente; Este finca de donde se segrega, que el señor Otálora vendió a Don Pascual López Ortuño, y Oeste, resto de la finca de que se segrega, o sea, calle de tres metros de anchura que de este a oeste deja el señor Otálora del propio terreno de la finca agrupada de que ésta se segrega. Cuya finca ha sido adquirida en el precio de ochenta y una mil pesetas, con destino de cederla a la Caja Benéfica del Sureste de España, para construir sobre ella las doscientas viviendas de tipo social, para albergar en las mismas a las familias que actualmente habitan en las cuevas, conforme al acuerdo adoptado por este Pleno en sesión celebrada el día veinticuatro de febrero del corriente año, y ratificado también en la sesión Plenaria celebrada el día veintiocho de septiembre último”.


Plano de alzado de edificios para la construcción de 200 viviendas protegidas.
Revista “Semana Santa” de 1958

En 1959 queda terminado el grupo de 200 viviendas  dándole el nombre de “Grupo de Viviendas Ramos Carratalá”. Los inquilinos pagaron una entrada, y posteriormente una pequeña cantidad mensual a modo de alquiler, hasta su amortización total en cincuenta años.

Diciembre de 1958 – Grupo de viviendas Ramos Carratalá en construcción.
Revista Semana Santa 1959


Grupo de viviendas Ramos Carratalá. Fotografía aérea de 06-12-1965.
Pedro L. Cascales López


Con la venida del año 1960, la parroquia de Campoamor inicia la publicación mensual de una hoja parroquial propia, que sirva de vehículo de comunicación entre los feligreses y el párroco. Por esas hojas sabemos que la situación de los más débiles continuaba siendo crítica. En febrero se comunica al lector que un teniente de Aviación ha donado un colchón, y se ha regalado a un anciano de las cuevas del Calvario, que dormía sobre unas hojas de caña.

Hojas parroquiales de la Iglesia de La Asunción del Barrio de Campoamor.
Año 1960


En el mes de marzo se informa que un matrimonio de la parroquia de San Pedro regaló una cuna, para un niño que dormía en un cajón.

Y resaltaba en grandes letras una noticia gorda; que tres familias habían donado 7.200 pesetas para dar la entrada de cuatro viviendas en el grupo de las 200 (San José Obrero), para cuatro familias de las cuevas.

No creo que les resultara fácil a los moradores de las cuevas reunir 1.800 pesetas para la entrada de una de las nuevas casas.

En septiembre de 1960 se produce el relevo en la alcaldía, siendo elegido nuevo regidor de la villa Don Diego Riquelme Rodríguez, concejal que fuera de la anterior corporación, Jefe Local de Sindicatos. Será continuador de la política de su antecesor en lo concerniente a auxiliar al débil, y promover también la construcción de viviendas sociales


Alcalde Don Diego Riquelme Rodríguez, del 15-9-1960 al 1-7-1970. Durante su mandato
se creó y erigió el Museo de la Huerta de Murcia , en Alcantarilla. Galería de retratos de
alcaldes del Ayuntamiento


Con un mes en el cargo, ya tuvo el primer contacto con la realidad. El párroco de San Pedro Apóstol, Don Diego Hellín, le presenta un escrito:

“En el pleno del Ayuntamiento del día 28 de octubre de 1960, visto el escrito que presenta el Reverendo Cura Párroco de San Pedro de esta villa y Presidente de la Entidad Constructora Benéfica Andrés Hibernón, Don Diego Hellín Zaragoza, de fecha veinte del actual, solicitando sea donado un solar colindante con el nuevo Matadero Municipal a la Constructora Benéfica de San Vicente de Paul, de Murcia, entidad de la que es filial la que preside, el Ayuntamiento, por unanimidad, acuerda practicar las diligencias oportunas para donar dicho solar u otro propiedad del Ayuntamiento, condicionado a que sobre el mismo se construyan viviendas para la Constructora Benéfica Beato Andrés de Alcantarilla”.

Durante su mandato, Don Juan Martínez había mandado instalar altavoces a lo largo de la Avenida Generalísimo (hoy Calle Mayor), para poder dar a los ciudadanos los bandos a viva voz. Aquella iniciativa dio ideas para montar una pequeña emisora de onda media (Radio Alcantarilla, Radio Viva), que sobrevivió poco tiempo, ya que no tenía permiso gubernativo y debían clausurarla.

Don Pedro Pérez, el cura de Campoamor, en 1961 montó la emisora junto a la casa parroquial. Aquel mes de diciembre, Don Diego Riquelme y Don Pedro Pérez realizaron la primera Campaña de Navidad a través de las ondas, con el propósito de recaudar fondos. Aquel primer año los radio-oyentes respondieron con 110.000 pesetas, que se destinaron a la Guardería Infantil y a las obras del derribado templo de San Pedro.

En la Campaña de Navidad de 1962, la recaudación fue de 300.000 pesetas, que se destinaron casi en su totalidad para el templo de San Pedro, y una pequeña cantidad para terminar la guardería.
La Campaña de 1963 se destinó íntegramente para viviendas sociales, con un total de recaudación de 250.000 pesetas.
La Campaña de Navidad de siguió realizando algún año más, pero no tenemos más datos. Sí se sabe que todo lo recaudado en los últimos años fue íntegramente para las viviendas sociales; así nos lo hace saber Don Diego Riquelme en el artículo sobre las últimas realizaciones del Ayuntamiento, que se publica en la revista Alcantarilla 68.

Don Pedro Pérez García, cura párroco de Campoamor, cede gratuitamente los terrenos necesarios para construir escuelas y viviendas junto al nuevo Grupo de Viviendas Ramos Carratalá, entre éste y la Carretera de Barqueros.

“En sesión plenaria del Ayuntamiento del 24 de febrero de 1961, presidida por el Alcalde Don Diego Riquelme Rodríguez, se da cuenta de que el señor Cura de la Iglesia de la Asunción de Campoamor, Don Pedro Pérez García, le había manifestado que cedía gratuitamente al Ayuntamiento los terrenos necesarios, sitos entre el Grupo de Viviendas “Ramos Carratalá” y la Carretera de Barqueros, para la construcción de cuatro escuelas y cuatro viviendas que se pretenden construir en dicho lugar.

Así mismo, por el señor Alcalde se expone que las referidas escuelas y viviendas han sido incluidas en el Plan previo para el año actual, confeccionado por la Junta Provincial de construcciones Escolares, y aprobado por el Ministerio, habiendo sido elegido el Proyecto tipo del Ministerio de Educación Nacional R-35, cuyos planos y copias mecanográficas obran en poder del Ayuntamiento por haber sido remitido de la Junta Central de construcciones Escolares, del Ministerio de Educación Nacional, y propugna la incoación del oportuno expediente encaminado a la construcción de dichas Escuelas y viviendas, conforme a las instrucciones de la Junta Provincial de Construcciones Escolares, mediante dirigir instancia a la misma acompañada de una certificación del acuerdo, y otra sobre disponibilidad del solar, que a estos efectos será ofrecido por el Ayuntamiento.

La Corporación, considerando del máximo interés la construcción de las cuatro escuelas y cuatro viviendas en la zona exterior del desvío de la carretera de Murcia a Granada, por unanimidad acuerda autorizar al señor Alcalde, Don Diego Riquelme Rodríguez, para que acepte la cesión del señor Cura de la Asunción de Campoamor, relativa a los terrenos para la construcción de dichas escuelas y viviendas; autorizar al señor Alcalde para que, en representación de este Ayuntamiento, suscriba los documentos referentes a dicha cesión gratuita”.

            En sesión plenaria del día seis de abril de 1961, el señor alcalde Don Diego Riquelme Rodríguez informa

Que para la construcción de las cuatro escuelas y viviendas, según proyecto de los arquitectos Don Mariano García Benito y Don Luis Vázquez de Castro, no es suficiente con los cuatrocientos treinta y cuatro metros cuadrados donados por el señor cura de Campoamor, faltando 294 metros más.

            Que puestos al habla con Doña Josefa Luján López, dueña de los terrenos colindantes a la parcela cedida para la construcción, dicha señora ofrece ceder gratuitamente esos metros al Ayuntamiento, condicionado a que sobre la superficie se construyan las escuelas y viviendas para maestros.

            La Corporación autoriza al señor Alcalde para que, en nombre del Ayuntamiento suscriba los documentos referentes a dicha cesión gratuita.

            El 13 de diciembre de 1961

En el pleno del Ayuntamiento, se procede al debate y aprobación del proyecto del presupuesto extraordinario para la construcción de cuatro escuelas y viviendas para maestros en el Grupo de Viviendas Ramos Carratalá, por un importe de 676.000 pesetas, siendo ratificado en el Pleno del día 10 de enero de 1.962.


Escuelas y viviendas para maestros en el Grupo Escolar Ramos Carratalá.
Revista Semana Santa 1963


Año de 1963 – La empresa conservera Basilio Antonio Cobarro promueve la construcción de un grupo de viviendas en la vecina pedanía de Sangonera la Seca, en la calle que linda con nuestro municipio, llegando incluso a utilizar durante los primeros años el suministro de agua de nuestra villa. Al principio se construyeron dos manzanas de 52 viviendas cada una, con un total de 104, y pocos años más tarde se le añadiría otra manzana más, quedando un total de 156 viviendas en un grupo al que siempre se le ha llamado “Casas de Cobarro”. Estas viviendas se ofrecieron en alquiler.


Grupo de viviendas llamadas Casas de Cobarro en Sangonera la Seca.
Año 1965. Foto: Paisajes Españoles


El 14 de mayo de 1963, el Delegado Provincial Sindical traslada a nuestro Alcalde su inquietud por la existencia aún en nuestra localidad de cuevas y chabolas, y le solicita un censo completo de las mismas, que le es remitido el 31 del mismo mes.


Oficio de fecha 14-05-1963 dirigido al Alcalde solicitando censo de viviendas
y chabolas existentes en la población


Del detallado censo se deduce lo siguiente:

Cuevas del Calvario, 32 casas-cueva, con 146 habitantes
Cuevas del Bolo, 39 casas-cueva, con 148 habitantes
Cuevas de Caride, 18 casas-cueva, con 88 habitantes
Cuevas del Potrox, 9 casas-cueva, con 37 habitantes
Chabolas Campoamor, 4, con 20 habitantes.

Total cuevas y chabolas: 102, con 439 habitantes.


16-12-1981 Cuevas en la vaguada del Potrox, y a la derecha el Camino Viejo de Pliego.
Foto: Cascales López


06-12-1965 Cuevas del Calvario. Foto: Cascales López


11-08-1973 – Cuevas del Bolo. A la izquierda la línea divisoria con
Sangonera la Seca (Murcia). Al fondo el barrio de San José Obrero.
Foto: Cascales López


Después de estudiado el censo referido, se puede afirmar que no eran todos los habitantes de las cuevas gente de paso. La mayoría de los establecidos en esas colonias eran familias estructuradas completas, matrimonios con hijos, familia numerosa de segundo grado la mayoría (entonces familia numerosa de primer grado eran cuatro hijos). Es una pena que no se realizara ningún padrón serio como éste de 1963, y cuando se realizó algún otro informe no llegó a ser tan exhaustivo como del que hablamos.

Un ejemplo lo da la un extractado de la primera página del mismo:

SR. ALCALDE: El Jefe de Policía Municipal que suscribe, pone en conocimiento de V.S. la relación de Cuevas que existen en nuestro Término Municipal con el número de existentes en las mismas, emplazamiento y situación económica de sus ocupantes, empezando esta relación con el Grupo de Cuevas del Calvario, éstas dan vista a la Renfe, Ca. de Cotillas y Mercado de Ganado, que a continuación se detallan, componiéndose en total el total de 32 cuevas.
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Nº 1. Cabeza de familia Basilio Montoya Campos de 30 años, casado, esposa Remedios Arenas Martínez de 30 años, este matrimonio se compone de ocho hijos llamados Basilio de 13, Juana de 15, Rocio de 11, Soledad de 9, María del Valle de 7, Ramón de 5, Elisa de 3 y Antonio de 1. El cabeza de familia no efectúa trabajo por cuenta alguna, los hijos y la señora se dedican a la mendicidad, su situación económica es completamente insuficiente para poder pagar alquiler alguno, ya que no se le conocen ingresos de ningún concepto.
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Nº 2. Matías Fernández Amador de 83 años, casado, esposa Antonia Moreno Fernández de 70 años, hija viuda Carlota Fernández Moreno de 40 años, con cuatro hijos llamados María de 16, Ramona de 14, Antonia de 12 y Antonio de 8. El cabeza de familia y los demás ocupantes de la mencionada familia no se le conocen ingresos de ninguna clase, sólo se dedican a la mendicidad, siendo su situación económica completamente insuficiente para poder pagar alquiler alguno.
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Nº 3. Antonio Torres Fernández de 59 años, casado, esposa María Fernández Aguilera de 31 años, con cinco hijos llamados Jacinta de 17, José de 15, Ana de 12, Antonio de 8 y José de 4. El cabeza de familia es vendedor ambulante de tejidos en pequeña escala y la esposa y los hijos mayores trabajan eventualmente, estos familiares podrían pagar un pequeño alquiler modesto de unas 100 o 125 pesetas aproximadamente.
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Nº 4. Manuel Amador Maya de 26 años, casado, esposa Juana Flora Díaz de 22 años, con tres hijos llamados José de 5, Joaquina de 3 y Manuela de 1. El cabeza de familia trabaja por su cuenta arreglando sillones como así mismo su esposa. Este matrimonio podría abonar un alquiler de 100 a 125 pesetas aproximadamente.
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Nº 5. José Flores Cortés de 50 años, casado, esposa Joaquina Díaz Gavarra de 50 años, con seis hijos llamados Rosa de 17, Ramón de 16, Antonio de 14, Fernando de 11, Basilio de 10 y Juan de 6. El cabeza de familia es trabajador por su cuenta, dedicándose al arreglo de sillones de mimbre, y los hijos mayores trabajan eventualmente pudiendo pagar un alquiler de 100 a 125 pesetas aproximadamente.
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En sesión plenaria del día 26 de febrero de 1964, presidida por el alcalde Don Diego Riquelme Rodríguez, en el punto segundo,

            Se da lectura a una moción del señor Alcalde exponiendo que de acuerdo con los postulados del Movimiento, y siguiendo las directrices de la Secretaría General del Movimiento, y para encerrar de una vez el problema de la existencia de cuevas en este término municipal en donde viven personas de una forma infrahumana, el Consejo Local del Movimiento que me honro presidir sometió a la Jefatura local del Movimiento la conveniencia de la creación de un patronato con la denominación de Francisco Franco, que pudiera dedicarse a la construcción de viviendas de tipo social para resolver este problema, pero este Patronato sólo pueden crearlo las Jefaturas Locales del Movimiento a través del propio Ayuntamiento como entidad mixta de carácter para municipal, por lo que someto al Pleno de este Ayuntamiento adopte el acuerdo de aprobar los Estatutos del Patronato Francisco Franco, cuyo Patronato ha de tener carácter de entidad benéfica o constructora, de conformidad con lo que determina el artículo 109 del texto refundido de la Ley de Bases de Régimen Local.

El Ayuntamiento Pleno por unanimidad acordó aprobar los estatutos del Patronato Francisco Franco para la construcción de viviendas de renta limitada, como entidad benéfica para-municipal, y su correspondiente exposición al público de conformidad con lo que determina el artículo 109 citado”.

Creado el Patronato, y en los solares lindantes con el Matadero Municipal, que ya fueron solicitados en octubre de 1960 por el sacerdote Don Diego Hellín Zaragoza con el mismo objeto, se construyen por fin dos bloques de viviendas sociales de renta limitada


Grupo de viviendas del Patronato Francisco Franco, en la calle General Sanjurjo
(hoy calle Madrid). Foto Pedro Carrillo – Archivo Histórico Municipal de Alcantarilla,
Serie Oficina Técnica 1984-1985


En el Pleno del 28 de septiembre de 1966, se dio lectura a un escrito del Patronato Francisco Franco:

            En el punto Quinto del orden del día se dio lectura a un escrito del Patronato Francisco Franco, en petición de una parcela de 1.232 metros cuadrados en la finca del Cabezo Verde, destinada a la edificación de viviendas de tipo social para los pobres por el mentado Patronato. La Corporación, percatada perfectamente de la finalidad eminentemente social de estas viviendas, y teniendo en cuenta lo preceptuado en el apartado 102.1) de la Ley de Régimen Local, que señala como una de las obligaciones mínimas del municipio el fomento de la vivienda higiénica, y conforme al apartado 2 del artículo 189 del propio texto legal, acordó por unanimidad segregar una parcela de 1.232 metros cuadrados de la finca de su propiedad en Cabezo Verde, y tramitar el correspondiente expediente de cesión gratuita al mencionado Patronato, facultando al señor alcalde accidental Sr. Cascales Giner para extender y formalizar la escritura de segregación correspondiente”.

Con motivo de la inauguración oficial del Museo de la Huerta de Murcia, creado en Alcantarilla a instancias del alcalde Don Diego Riquelme Rodríguez, se editó una revista en la que, entre otras noticias de nuestra villa se anunciaba la construcción de ese grupo de viviendas

Publicado en la revista “Alcantarilla 68”


Grupo de Viviendas Barrio Virgen de la Salud. Fotos Pedro Carrillo – Archivo Histórico
Municipal de Alcantarilla. Serie Oficina Técnica. Años 1984-1985


Detalle del ya citado plano catastral de urbana del año 1972 del Ministerio
de Hacienda con la ubicación del Barrio Virgen de la Salud
           

Una vez construidas las viviendas del Barrio de la Salud, y reubicadas en las mismas algunas familias que aún habitaban en las cuevas, se pudieron demoler por fin las del Calvario. Las cuevas de Caride ya habían desaparecido en la década anterior. Ya solo quedaban una docena de familias en las Cuevas del Bolo.

En el año 1985, siendo alcalde de Alcantarilla Don Francisco Zapata Conesa, la Dirección Regional de Urbanismo, dependiente de la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas, ofreció a nuestra villa la construcción de dos bloques de viviendas de promoción pública. Nuestro Ayuntamiento debía aportar el suelo necesario para ello, beneficiándose del alojamiento digno para los últimos habitantes que aún moraban en las cuevas del Cabezo del Bolo. A cambio vendrían a ese grupo de viviendas hasta completar su número, familias de otras poblaciones murcianas que se encontraban en la misma o parecida situación

Alcalde Don Francisco Zapata Conesa, desde el 19-4-1979 al 30-06-1987, durante
cuyo mandato se realizaron los dos últimos bloque de viviendas que acabaron de
manera definitiva con las cuevas de Alcantarilla.Galería de retratos
de alcaldes del Ayuntamiento


La Corporación Municipal, después de estudiado el tema, ofreció para la futura construcción el solar existente entre las vías del ferrocarril y la calle Carmen, junto a la Lonja del Pescado, exactamente lo que anteriormente había sido el cabezo del Calvario.

La Dirección Regional de Urbanismo de Murcia encargó los planos y dirección de obra a los arquitectos A. Alvarez Sandoval, E. Carbonell, Vicente Martínez Gadea y Miguel Moreno Pascual de Riquelme, que construyeron dos bloques de cinco pisos, planta baja y garaje, con un total de 85 viviendas.


Grupo de viviendas promovidas por la Dirección General de Urbanismo – 1986.
Archivo Histórico Municipal de Alcantarilla


La última casa-cueva habitada se derribó en el año 1986. Estaba ubicada en la Calle Carmen, en el desaparecido Cabezo del Calvario, aunque sin formar parte del mismo. Con su destrucción, Alcantarilla dio por cerrado otro capítulo de su larga historia.


Año 1986. Restos de la última cueva situada en el Cabezo del Calvario,
junto al Colegio de La Asunción. Foto: Pedro L. Cascales López


            Lo contado aquí es parte real de nuestra historia, que los mayores guardamos en el armario de la memoria, pero que los más jóvenes desconocen. Dos motivos me impulsan a sacar a la luz estas recónditas cuevas: El primero, para que nuestro pasado no quede enterrado en el olvido, igual que desapareció hasta la última de las casas-cueva que en un tiempo aciago dieron techo a tantas familias sin recursos; y el segundo, como homenaje a aquellos alcaldes que, con escasos medios, echaron mano de todo su ingenio para lograr sus fines, que no eran otros que lograr que nuestro pueblo avanzara. Y por vida de, que lo consiguieron.

Este artículo, que formará parte como capítulo de un libro de próxima aparición, no habría sido posible sin la colaboración de Pedro L. Cascales López con imágenes, mapas, y todo lo demás que siempre da con generosidad. También he encontrado una ayuda importante en nuestra archivera María Rosa Gil Almela, que me ha abierto las cajas donde se guardan los libros de las palabras olvidadas y de las imágenes del ayer. Gracias a ambos